Internacionales

El Papa dio un fuerte mensaje contra la violencia de género

En su primer discurso en Perú, el Papa defendió los derechos de la mujer, respaldo la importancia del medio ambiente y escuchó los pedidos de la gente de la Amazonía.

En el marco de su primer discurso en tierra peruana, el Papa Francisco pidió hoy “no naturalizar la violencia machista hacia las mujeres”, en un encuentro con habitantes de Puerto Maldonado, una pequeña ciudad de la selva peruana, donde más temprano respaldó los derechos de los pueblos de la Amazonía frente a representantes de pueblos originarios.

"No se puede naturalizar la violencia, tomarla como algo natural. No, no se naturaliza la violencia hacia las mujeres, sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades”, pidió el pontífice.

Tras denunciar la presencia de diversos tipos de “esclavitud” en la zona, expresó su dolor por “constatar cómo en esta tierra, que está bajo el amparo de la Madre de Dios, tantas mujeres son tan desvaloradas, menospreciadas y expuestas a un sinfín de violencias”.

"No nos es lícito mirar para otro lado y dejar que tantas mujeres, especialmente adolescentes sean pisoteadas en su dignidad"; pidió durante el encuentro en el campo del Instituto Jorge Basadre, un centro de formación para pobladores de la zona dedicado al desarrollo y defensa del ambiente, al que llegó en un carrito de golf desde el Coliseo en el que había hablado a los 4.000 representantes de pueblos originarios.

"No se puede naturalizar la violencia, tomarla como algo natural".

"Francisco querido, la selva está contigo”, le cantaban los pobladores en el breve recorrido que hizo en papamóvil por el predio adornado con juncos y flores del lugar y en el que el Papa habló desde un altar que tenía la silla labrada en madera.

Luego de criticar en su primer mensaje en suelo selvático la minería ilegal, el pontífice retomó el rechazo a las condiciones de trabajo del “brillo prometedor de la extracción del oro”, porque “el oro se puede convertir en un falso dios que exige sacrificios humanos.”

"Los falsos dioses, los ídolos de la avaricia, del dinero, del poder lo corrompen todo”, advirtió.

Luego, animó a los presentes a seguir organizándose “en movimientos y comunidades de todo tipo para ayudar a superar estas situaciones; y también a que, desde la fe, se organicen como comunidades eclesiales de vida en torno a la persona de Jesús”.

Además, en un fuerte discurso en defensa del ambiente en la puerta de entrada de la selva peruana, el papa Francisco les dijo a 4.000 representantes de pueblos originarios de la Amazonía que “nunca estuvieron tan amenazados como ahora” y pidió defender la región “de los nuevos colonialismos”, en un encuentro en Puerto Maldonado en su primer día de actividades en el país.

"Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de su sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región”, les recordó el pontífice al iniciar su encuentro con representantes de pueblos amazónicos como Harakbut, Esse-ejas, Matsiguenkas, Yines, Shipibos, Asháninkas, Yaneshas y Kakintes.

"También veo que nos acompañan pueblos procedentes del Ande que se han venido a la selva y se han hecho amazónicos”, saludó Jorge Bergoglio al iniciar su discurso en el Coliseo de Puerto Maldonado, una pequeña ciudad de 75.000 habitantes en el Depatamento de Madre Dios, 850 kilómetros al este de Lima.

En el marco de su primer discurso en tierra peruana, el Papa Francisco pidió hoy “no naturalizar la violencia machista hacia las mujeres”, en un encuentro con habitantes de Puerto Maldonado, una pequeña ciudad de la selva peruana, donde más temprano respaldó los derechos de los pueblos de la Amazonía frente a representantes de pueblos originarios.

"No se puede naturalizar la violencia, tomarla como algo natural. No, no se naturaliza la violencia hacia las mujeres, sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades”, pidió el pontífice.

Tras denunciar la presencia de diversos tipos de “esclavitud” en la zona, expresó su dolor por “constatar cómo en esta tierra, que está bajo el amparo de la Madre de Dios, tantas mujeres son tan desvaloradas, menospreciadas y expuestas a un sinfín de violencias”.

"No nos es lícito mirar para otro lado y dejar que tantas mujeres, especialmente adolescentes sean pisoteadas en su dignidad"; pidió durante el encuentro en el campo del Instituto Jorge Basadre, un centro de formación para pobladores de la zona dedicado al desarrollo y defensa del ambiente, al que llegó en un carrito de golf desde el Coliseo en el que había hablado a los 4.000 representantes de pueblos originarios.

"No se puede naturalizar la violencia, tomarla como algo natural".

"Francisco querido, la selva está contigo”, le cantaban los pobladores en el breve recorrido que hizo en papamóvil por el predio adornado con juncos y flores del lugar y en el que el Papa habló desde un altar que tenía la silla labrada en madera.

Luego de criticar en su primer mensaje en suelo selvático la minería ilegal, el pontífice retomó el rechazo a las condiciones de trabajo del “brillo prometedor de la extracción del oro”, porque “el oro se puede convertir en un falso dios que exige sacrificios humanos.”

"Los falsos dioses, los ídolos de la avaricia, del dinero, del poder lo corrompen todo”, advirtió.

Luego, animó a los presentes a seguir organizándose “en movimientos y comunidades de todo tipo para ayudar a superar estas situaciones; y también a que, desde la fe, se organicen como comunidades eclesiales de vida en torno a la persona de Jesús”.

Además, en un fuerte discurso en defensa del ambiente en la puerta de entrada de la selva peruana, el papa Francisco les dijo a 4.000 representantes de pueblos originarios de la Amazonía que “nunca estuvieron tan amenazados como ahora” y pidió defender la región “de los nuevos colonialismos”, en un encuentro en Puerto Maldonado en su primer día de actividades en el país.

"Quienes no habitamos estas tierras necesitamos de su sabiduría y conocimiento para poder adentrarnos, sin destruir, el tesoro que encierra esta región”, les recordó el pontífice al iniciar su encuentro con representantes de pueblos amazónicos como Harakbut, Esse-ejas, Matsiguenkas, Yines, Shipibos, Asháninkas, Yaneshas y Kakintes.

"También veo que nos acompañan pueblos procedentes del Ande que se han venido a la selva y se han hecho amazónicos”, saludó Jorge Bergoglio al iniciar su discurso en el Coliseo de Puerto Maldonado, una pequeña ciudad de 75.000 habitantes en el Depatamento de Madre Dios, 850 kilómetros al este de Lima.

Fueron 22 los pueblos de la Amazonía que recibieron al Papa en el centro deportivo que se erige en medio de un laberinto de calles de tierra y un horizonte verde y que ofreció un escenario inédito para su mensaje: taparrabos, plumas y cuerpos pintados, cada uno con sus bailes e historias.

"Queremos que nuestros hijos tengan acceso y estudien pero no queremos que la escuela borre nuestras tradiciones”, le dijeron Héctor Sueyo y Yésica Patiachi del Pueblo Harakbut.

María Luzmila Bermeo, del pueblo Awajún, enfundada en una túnica roja adornada con collares artesanales, le pidió a Francisco que “ore mucho para que la amazonia no pierda sus saberes, sus riquezas, sus culturas y sus valores”.

"La Amazonía es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que dirigen su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales”, describió Francisco en línea con su encíclica de 2015 Laudato si’, de la que los pobladores le entregaron ediciones en seis lenguas locales.

"Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven la ’conservación’ de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas”, les dijo a representantes de 22 pueblos originarios y 171 comunidades nativas de la zona.

"Sabemos de movimientos que, en nombre de la conservación de la selva, acaparan grandes extensiones de bosques y negocian con ellas generando situaciones de opresión a los pueblos originarios para quienes, de este modo, el territorio y los recursos naturales que hay en ellos se vuelven inaccesibles”, denunció Francisco, criticando la “migración de las nuevas generaciones” que provoca esa situación.

En el marco del “pre-sínodo” que tendrá lugar esta tarde en Puerto Maldonado con el objetivo de sentar las bases al Sínodo para la Amazonía que se hará en Roma en 2019, el Pontífice les dijo que “necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente las Iglesias locales amazónicas”.

"Todos los esfuerzos que hagamos por mejorar la vida de los pueblos amazónicos serán siempre pocos. Necesitamos escucharlos”, los convocó, antes de despedirse con un “Tinkunakama” (‘Hasta un próximo encuentro” en quechua).

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