Sociedad

Arrugas, estrías y rollitos: las mujeres le dicen basta al cuerpo perfecto

Una corriente que empuja a vencer esa tendencia a hacer propia la mirada externa, para hacer las paces con el físico tal cual es, exaltando la naturalidad como estandarte de belleza

Cada vez son más las celebrities e influencers que demuestran que es posible ser feliz con un cuerpo perfectamente imperfecto. A principios de este mes, un grupo de mujeres activistas del Body Positive, un movimiento que alienta a adoptar actitudes más indulgentes y afirmativas hacia sus cuerpos con el fin de mejorar la salud y el bienestar general, liderado por la modelo curvy Ana Khrysty (@Khrystyana), improvisó un desfile en ropa interior por el Time Square, un movimiento que su creadora realizó en clara oposición al desfile de Victoria's Secret. También, lejos de prejuicios, la veinteañera artista española Cinta Tort Cartró, conocida en las redes sociales como @Zinteta, convirtió sus estrías en obra de arte y pinta su ropa interior como un arco iris simulando la mancha de la menstruación. Ejemplos de una tendencia creciente que tiene como mentoras a las nuevas generaciones, más conscientes y que logran resistir a las presiones sociales.

Mujer objeto

"El cuerpo, principalmente el femenino, históricamente estuvo sometido a la imagen estética por ser definido por el discurso patriarcal como mujer/objeto; es un símbolo de la sociedad y está sujeto a la presión social", dice Alicia Noemí Bonelli, profesora de la licenciatura en Psicología de la Fundación UADE.

El rasgo más distintivo de la sociedad actual es el consumismo en el que prevalecen valores como el éxito, la inmediatez, principios hedonistas e individualistas. El modelo dominante impone a las mujeres un cuerpo esbelto y joven como meta y camino para alcanzar el éxito y la felicidad. Pero ese cuerpo ideal no es posible, es inalcanzable. "Hoy ser feliz y exitoso es un imperativo social que encuentra en el cuerpo perfecto el medio para cumplirlo". Este discurso da lugar a prácticas consumistas como cirugías, dietas y actividades en gimnasios, lo cual genera un círculo vicioso en el que el estereotipo de la corporalidad femenina y la práctica del consumismo se retroalimentan.

"Muchas mujeres creen que si son delgadas, rubias, altas y de ojos claros son más atractivas y pueden lograr más cosas. En realidad esto no es así porque la forma del cuerpo, la altura, el peso, el color de la piel, el color del pelo no nos determina. Y en esto entra en juego la autoestima, lo que una cree que es capaz de lograr con las herramientas que tiene", dice Andrea R. Miranda, médica nutricionista (MN 149.634), esteticista y autora del libro ¿Yo soy mi peso?

Nada está perdido

Los millennials y cenntenials son mucho más tolerantes en todo sentido, no cargan con tantos prejuicios sociales, raciales y se sienten más libres con respecto a su cuerpo si se compara con las generaciones anteriores. Para Valeria Diament, coach ontológica con certificación ICC (International Coaching Community), "las nuevas generaciones viven más livianas, sin tantas presiones, sin tantas comparaciones, sin estar tan pendiente de la mirada de los demás. Son más libres y auténticas y pueden mostrar con orgullo el cuerpo que tienen y eligen tener lo que es un gran paso. Las mujeres necesitamos desconectar de la mirada externa y presión social para conectar con nuestra propia mirada interior". Si bien los discursos patriarcales y consumistas pesan, los más jóvenes empiezan a resistirlos a partir de una lectura crítica y, al mismo tiempo, pretenden una sociedad más inclusiva y tolerante hacia la diversidad.

"Son más conscientes de las presiones y las resisten. Reconocen y valoran que las mujeres participen activamente de la vida social en distintos ámbitos; así la estima social y personal no se logra sólo a partir del valor del cuerpo. Entienden que los ideales son ideales, en el sentido que tienen la posibilidad de cuestionarlos como tales y aceptarse desde una mirada más realista. Esta tendencia puede leerse como una contratendencia, es decir, como una resistencia al discurso dominante, que propone una relación de mayor aceptación con nuestro propio cuerpo a partir de una mirada no idealizada", analiza Bonelli.

La autoestima como aliada

La mirada que tenemos de nosotros mismos determina el nivel de autoestima. La coach ontológica sostiene que "la traemos desde pequeños y se forma en la etapa en que creamos la relación con nuestros pares, padres y docentes, con la gente que nos rodea. Y esto muchas veces determina que tengamos un juicio de nosotros mismos que no es exacto, pero que lo vemos como real. Por eso hay que trabajar en desarmar esos juicios infundados que nos limitan en el camino hacia nuestras metas. Creencias como no soy atractiva, no soy una mujer interesante, no soy determinada, soy insegura, soy tímida, tienen la voz de alguien más, de quien que nos dijo que éramos así; nos pasamos la vida creyendo que somos de esa manera y entonces no hay nada para hacer -explica-. Lo más importante es creer en uno mismo y, en consecuencia, se van a dar tus pensamientos, acciones y resultados. La imagen que vos tenés de vos misma es lo más importante".

Cuando nos paramos frente a un espejo, tenemos que empezar a reentrenarnos, a transformar los pensamientos negativos en comentarios constructivos, "hay que concentrarse en lo que sí estoy haciendo bien", apunta la nutricionista Miranda. Hay que aceptarse, poner el foco en lo que nos gusta y orientar el esfuerzo. Recuerda que siempre hay que tener presente que ante un pensamiento surge una emoción y esa emoción va a hacer que accionemos de determinada manera. "Está bueno reconocerse, estar orgulloso de determinadas acciones que realizamos, recordar que todos pueden destacarse en distintas cosas o tener distintas habilidades y hay que evitar la comparación. Si uno tiene que competir, tiene que competir con uno mismo, hay que evitar mirar al resto y reconocer lo que sí se puede cambiar y lo que no, para no obsesionarse con falsas expectativas que van a seguir sosteniendo una opinión o una baja autoestima".

La clave para no ceder ante las presiones es empezar a desprenderse de todos los miedos, ansiedades, opiniones ajenas, perfeccionismo, reconocerse y reconocer lo bueno, aumentar la autoestima es lo que nos va a dar el potencial para lograr lo que queramos. En ese sentido, Diament afirma que "las respuestas más simples y poderosas llegan cuando podés calmar tu mente y cuerpo, y eso es todo un arte que hay que practicar. ¿De qué tienen que desprenderse o dejar atrás para comenzar a tener una mejor relación con su cuerpo?"

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