Policiales

Estafan a mujeres con tarjetas telefónicas y lo hacen nombrando a un legislador

La justicia en feria investiga los casos, aún cuando no todos fueron denunciados. Sospechan de una conexión entre el negocio donde adquieren las tarjetas e internos del Servicio Penitenciario Provincial.

En las últimas horas, LA UNION pudo conocer de voceros policiales y judiciales que al menos tres mujeres fueron víctimas de estafas telefónicas. Valiéndose de distintos ardides, personas desconocidas -presuntamente internos del Penal de Miraflores- embaucaron a sus víctimas y lograron que les realizaran cargas de tarjetas de telefonía celular a distintos móviles.

Según se supo, en todos los casos fue una voz masculina la que se comunicó con las víctimas.

Uno de los casos más recientes fue denunciado a mediados de semana en la Unidad Judicial, por una mujer mayor de edad, a quien la contactaron porque había puesto a la venta un automóvil de su propiedad.

De acuerdo al relato de la damnificada -de quien se reservan los datos personales- la semana pasada hizo una publicación en un medio gráfico de la provincia sobre la venta de un automóvil, consignando allí su número telefónico. Fue a ese contacto, adonde se comunicó un hombre -según recordó en la denuncia- y le dijo que estaba interesado en comprarle el rodado y tenía el dinero que ella solicitaba.

Estafa

Luego de un par de minutos de conversación, el supuesto comprador, le dijo a la mujer que el rodado era para un legislador provincial -de quien dio nombre y apellido- y, que sería para llevarlo al municipio del departamento Belén. Pero como se quedó sin crédito y estaba viajando, necesitaba que le cargara crédito a su celular. Dinero que le repondría cuando se encontraran para concretar la venta del automóvil.

En buena fe, la mujer aceptó y se dirigió a un negocio que funciona en el centro de la ciudad, al que había sido enviada por el falso comprador, y adquirió un total de 46 tarjetas telefónicas, puesto que según indicó a los investigadores, no tenía más dinero.

Tras comprar las tarjetas, la denunciante se dirigió a un bar donde habían acordado la entrega del dinero y el automóvil. Pero, luego de mucho esperar y que el comprador no llegará la víctima se dirigió a la Legislatura provincial y pregunto allí al personal de seguridad sobre el legislador invocado por el comprador. Pero este le dijo que estaba de vacaciones.

Al relatarle el motivo por el que lo buscaba, el personal de seguridad le dijo que días atrás se habían presentado otras mujeres manifestando la misma situación.

De inmediato, la denunciante se dirigió al quiosco donde compro las tarjetas con la intención de devolverlas, pero no se la quisieron aceptar, manifestándole que no la recordaban como quien había comprado las tarjetas.

Al momento de radicar la denuncia correspondiente, la mujer manifestó que sospecha de una vinculación -supuestamente- entre quienes atienden el quiosco e internos del penal. Ya que según dijo el llamado que le pidió que comprara las tarjetas provino de la cárcel.

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