Panorama Municipal

Con la escoba en mano

 Por Adrián Aráoz (*)

En sintonía con el Gobierno provincial y luego del revés electoral se espera que RJ en la Capital dé un golpe de timón y sacuda la estantería municipal. Varios funcionarios andarían asustados y preocupados ya que son reflexivos, y más de uno sabe que durante la campaña no transpiró la camiseta y serían posibles “expulsados” de la comuna capitalina.

Cuentan los pajaritos que la lista negra sería amplia y variada. Sin embargo, algunos allegados a RJ aseveran que se estarían estudiando otros movimientos que no estaban previstos, pero por causa de la catastrófica derrota en las urnas el pasado 11 de agosto en la Capital, todo puede pasar de un extremo a otro.

RJ tiene el camino despejado y no peca de ignorancia, por lo que sabe que es necesaria una limpieza a fondo. La escoba municipal es nueva y tendría mucho trabajo en estas próximas semanas.   

Sin el objetivo cumplido

En este esquema de barajar y repartir de nuevo, cuentan que RJ y su más estrecho equipo de colaboradores estarían empezando un proceso de modificación de algunas estrategias de Gobierno con el objetivo de llegar verdaderamente a los vecinos, ya que con los números puestos no se logró el mismo. 

Al parecer, las innumerables reuniones, caminatas, advertencias, enojos y constante presión a los funcionarios y hasta la generación de cargos (administradores barriales) no fue suficiente. Todo quedó en el camino. Ahora se buscarían nuevas formas para tratar de atraer a los vecinos.

Sin dudas, no se llegó a los ciudadanos como RJ pretendía desde un primer momento. El jefe de la ciudad sabe que está a tiempo de “recalcular” y empezar a revertir el escenario que le tocó.

Octubre queda a la vuelta de la esquina y RJ sabe que allí no habrá margen para perder en las urnas. Legitimar el poder es prioridad, como también una necesidad y una urgencia para la gestión comunal.      

Cerca del adiós

Entre los que estarían ya con el boleto picado, cuentan los pajaritos, se encontraría el hombre de la basura, quien habría tenido una deslucida y casi imperceptible participación y compromiso con la gestión en la campaña de las PASO.  

En este tren de salida de la comuna capitalina también estarían algunos administradores barriales, principalmente aquellos que pertenecen a los circuitos más grandes de la ciudad. Cuentan los pajaritos que varios de estos administradores se preocuparon más en sus internas con los concejales que en trabajar en pos de la gestión, realidad que se habría reflejado en las urnas y hasta en algunas situaciones previas a las elecciones del pasado domingo 11 de agosto.

Los daños colaterales de las urnas también harían que varios funcionarios encargados y responsables de los programas municipales (aquellos que tienen como misión llegar a los vecinos de forma directa) estén cerca de la retirada.      

Cuentan también los pajaritos que “el comandante” tendría en agenda varios cambios dentro de la estructura de la reciente secretaría de Seguridad Ciudadana de la Capital. Los mismos se deberían a “ajustes internos” necesarios para el funcionamiento del área. ¿Habrá sido asesorado por su amigo y mentor que ahora atiende en el segundo piso de la Casa Blanca?

Todos los cambios se darían poco a poco. Si hay limpieza, que no se note.    

Maniobras extrañas y males enquistados   

Por la Policía Municipal de la Capital parece que las cosas no andarían del todo bien. Cuentan los pajaritos que habría un gran malestar en el área debido a algunas irregularidades.  No solo se hablaría de algunas “maniobras extrañas” los fines de semana en cuanto a la inspección de los locales bailables, sino que también se obligaría a personal becado y no capacitado (Policía Ambiental) a realizar operativos de control en los comercios.      

Por otro lado, los pajaritos cuentan que en la Policía Municipal (principalmente en Inspección General y Bromatología) existiría una cierta convivencia entre los directores de las áreas y un grupo “consentido” de inspectores que ni siquiera utilizarían las credenciales obligatorias y solo se limitarían a ser meros “recaudadores”. Realidad enquistada desde años en los organismos de control e inspección del municipio, y que más allá de los intentos de erradicar estas maniobras extrañas todo seguiría igual como en aquel entonces.          

Y lo peor es que, puertas adentro, empleados e inspectores trabajarían a duras penas. No tendrían ni lapiceras para hacer los informes. Ni qué hablar de la indumentaria que debe ser provista por el municipio.    

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