Panorama Minero

Mundos posibles

Por Juan Carlos Andrada

La falta de un debate sobre el tema minero puede contabilizarse como un aspecto frustrado de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias: P.A.S.O. Aunque ningún candidato es opositor a la minería, nadie quiere sentarse a lidiar con la problemática. Les resultó pesada.

Cada vez que el tema emerge a la arenga política, tanto el oficialismo como la oposición no saben dónde huir. El único que desafió a discutir la trama minera es el gastronómico Luis Barrionuevo, precandidato a diputado nacional por Tercera Posición. Los demás miraron para otro lado.        

Empero, todos los aspirantes a diputado nacional reconocen la importancia de la minería en Catamarca. Nadie, de los partidos mayoritarios, se opone a desarrollar la actividad, ni siquiera el propio Barrionuevo, pero hablan de hacerlo en “otras condiciones” ¿Cuáles? Nunca lo dicen. Hasta ahí llegan.

¿Qué es lo que quieren llevar como propuesta al Congreso de la Nación sobre minería? ¿Qué pasó en la provincia con el tema minero-ambiental? ¿Qué se puede hacer para no repetir la historia si llegamos a tener otro emprendimiento como Alumbrera? Silencio de radio.

 

Era la oportunidad

De manera que sigue pendiente el debate. Era el momento porque ¿a quién podemos afectar más de los que ya se afectó? A nadie. En este sentido, Barrionuevo hizo bien en provocar la discusión, pero lamentablemente nadie recogió el guante.

Las PASO eran la oportunidad por dos motivos esenciales: por las nuevas exploraciones, aperturas de futuros yacimientos; y por otro lado, porque si Agua Rica no es la continuidad de Alumbrera ¿el cierre de minas cómo va a ser?

Pero seamos optimistas y abordemos aunque sea lo pendiente. ¿Dónde o a quién tenemos que reclamar lo que nos corresponde a los catamarqueños y bajo qué concepto? ¿Cuánto es lo que se le debe a esta provincia en calidad de resarcimiento por parte del Poder Central?. Si no está la plata, al menos queremos las obras.

 

Juegos de innovación

La Nación decide las políticas macro y la provincia las políticas micro. En este contexto, necesitamos de juegos innovadores que re-posicionen a Catamarca, o a una empresa, en el país o en el nivel internacional.

Hay preocupación por las inversiones que no están llegando. Pero en momentos de crisis como éstos, el distrito o localidad que genere mejores expectativas puede salir parado de esta situación que, en principio, y aparentemente, es desfavorable.

Aquí es donde entran los jóvenes y la generación intermedia que, con sus ideas, pueden romper los esquemas rígidos y convencer. Buscar innovar dentro de este escenario, que nos afecta y paraliza a todos por igual, puede terminar favoreciendo  a “los más aptos”, si lo promovemos.  

La necesidad de debate coincide con lo que reclama la gente joven. ¿Será porque tienen la suficiente claridad conceptual que implica instancias de superación, la energía para no cesar en la virtud de intercambiar con otros y la madurez para asumir la riqueza de la diversidad?

 

¿Qué tipo de diálogo?

Civilizado, respetuoso, cuidadoso, como lo propone el Papa Francisco I. ¿Por qué no podemos entablar una comunicación cuando hablamos de minería?  Simple: porque es un diálogo de sordos. Es decir, los actores no conciben que se pueda crecer en el disenso.

Lo pongo desde otra perspectiva. El gran problema de la minería en el país no es una cuestión técnica, sino más bien humana. La soberbia de los políticos acompañada de la infaltable ignorancia hizo estragos en todos los distritos mineros salvo honrosas excepciones.  

¡Urgente! curso sobre minería para todos los dirigentes políticos que pretendan ser funcionarios, para que tomen contacto con la realidad de la actividad. Tal vez, de esta forma, se pueda salir de la crítica fácil y se avance en propuestas concretas, que es lo que espera la gente.

 

¿Capacitaciones para qué?

Mientras tanto, estamos capacitando gente ¿en qué? Los hacemos sobre la base o dando por sentado de que Alumbrera continuará con Agua Rica. No obstante, más allá del optimismo ineludible para cualquier circunstancia, hará falta considerar todos los “mundos posibles”. 

Es decir, capacitamos en relación con una sola realidad, improbable por el desarrollo de las variables nacionales e internacionales hoy. La vida recién nos encuentra formando vecinos cuando pasó el momento fuerte de la minería.

¿Y si no se da Agua Rica? Primera respuesta, sí se va a explotar. Sin embargo re-pregunto ¿Y si no es así? ¿No tendrían que cambiarse también o desarrollarse otro tipo de conocimientos, no ya vinculado con la apertura de un yacimiento, sino al cierre de Alumbrera? ¡Pequeña diferencia! 

 

Contemplar también la alternativa

Claro, no es lo mismo llevar a representantes de comunidades cercanas a visitar la zona de un emprendimiento minero en ciernes, que referirnos a un apremiante cierre de minas. Tratar con residuos encapsulados en un dique es muy distinto a soñar con otra reserva mineral de esa envergadura. Son roles, enfoques, categorías, absolutamente diferentes.

La pregunta obligada es si como Estado contemplamos ambas alternativas sin descuidar ni exagerar ninguna de las dos. ¿Estamos capacitando para el cierre de minas de Alumbrera,  mandando por ejemplo gente a otros países para observar esta etapa determinante de la minería, absorbiendo  experiencia de procesos similares en otros puntos del planeta?  

 

Cuando el saque les queda grande

Por otro lado, y volviendo a las elecciones primarias del próximo domingo para renovar parcialmente el Poder Legislativo, se siente el hueco o la ausencia de las funciones instructivas que otrora cumplían los partidos políticos, e incluso instituciones como la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA).

Esto es lo que los jóvenes peticionan dentro de fuerzas políticas, como el radicalismo o el peronismo. Lamentablemente la formación interna -tipo adoctrinamiento- de los partidos se perdió. En la actualidad, los que se acercan no van en busca de conocimiento para gobernar y servir al pueblo, sino por una triste beca.

Y en el caso de un espacio académico como la UNCA, destinado por naturaleza al debate y disensos que hacen que las situaciones mejoren por este imperativo, se convirtió en un ámbito de opresión para mantener el status quo. 

Si la discusión prácticamente no existe en los partidos políticos ni en las esferas de formación humana, como la universidad, no es extraño que los dirigentes, ya sean oficialistas u opositores, no estén preparados para asumir la responsabilidad que les toca cumplir.

 

Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)

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