Panorama Turístico

Poetas que cantan a Fray Mamerto Esquiú

Por Mgter. Juana Collado de Sastre

Es nuestro propósito dedicar todo el año a venerar la figura del Ilustre Franciscano que representa lo más genuino de nuestra Catamarca, de su gente sencilla y humilde, virtud de los grandes y que debemos tener siempre presente.

La voz de los poetas que no mueren, que se hacen eco de las virtudes del fraile franciscano, seguirá deleitando nuestras lecturas.

Es propósito que llegue a los niños y jóvenes en las escuelas como sinónimo de alabanza y reconocimiento hacia quien hizo tanto por la Fe y por la Patria.

Del libro de poemas (póstumo), que publicaron sus hijos “La pluma de Mathilde”, hay varios que dedica a Fray Mamerto.

He seleccionado a manera de homenaje a mi maestra chacarera que tanto amor me brindara, el poema que sigue: “Canto a Fray Mamerto”.

“Voy a cantar a Esquiú. Vana sería

La ampulosa estructura de la forma.

El retumbo, me basta, de los cerros

Y el agua que serpea rezadora,

Humedeciendo de la parda gleba

Su alma virginal y mitológica.

Del Sol el fuego, y de la Estrella

lumbre,

No más quiero, y ha de brotar la nota

Exacta de mi canto-musical-

Como el himno sonoro de la alondra.

Si él huyó del boato, humildemente,

Mi voz ha de exaltar toda su gloria

Un valle en el regazo del Ambato

Rumiando tradiciones: Catamarca.

En el valle, una aldea  y en la aldea,

Como un jazmín, una casita blanca

En la casa natal del Santo Fraile

Cuya palabra sacudió la Patria,

Contrastando su opulento genio

Con la pobreza de su esbelta estampa.

Llegan las rachas a golpear los muros

En el silencio de las noches largas,

Y rendidas de amor a los umbrales

Son sus alas abiertas, nacaradas.

Van pasando los años y aquel monje

Se alza como el cardón sobre

las breñas.

Hunde sus pies en el guijarro, sangra.

Aniquila su cuerpo en fría celda,

Pero cuajan sus sueños celestiales

En eucarística eclosión de ideas.

Florece erguido y oteando el cielo

En procura de Dios. Como una ofrenda,

Que sobre los puñales escarlata

Surgió  de la heredad catamarqueña

Incienso y mirra, luminoso esquife

Del mar de sangre que caliente humea.”

Otro poeta y escritor catamarqueño, cuya obra representa la identidad catamarqueña, es el profesor Arnaldo Raúl Molina, quien publicó un solo libro de versos “Mientras pasan los días”.

La figura de Esquiú no le es indiferente. Al contrario. Hay veneración y elocuente fervor por el franciscano en su poema “Romance para su gloria” (fragmento):

A la hora de los santos,

Las tres de la tarde eran,

Murió pobre entre los pobres

Como el día en que naciera.

Llevaba el mismo sayal

De tela basta y cordel,

Yacía en cuja de tientos

Y de enramada, el dosel.

Allá en la posta del Suncho

Bajaron los serafines,

Letanías de chicharras

Y responso de crespines

¡Qué sería de la Patria

Si su verbo se callaba

Si su voz era la luz,

Las tinieblas expulsaba!

El estado constituido

O guerra civil, rebelión

Disolución, anarquía.

Era ésta su opinión.

Entonces su voz serena,

Apelando a la conciencia,

Llena de patrio fervor

Reclamó paz y obediencia.

-No es suficiente ser libre,

-decía- es necesario-

Constituir al país

Para así organizarlo.

Si hay anarquía y desorden

No hay ley; si no hay sumisión

No hay patria, ni libertad

¡Obedeced, es la opción!

………………………………

A la hora de los santos,

Eran las tres de la tarde,

Allá en la posta del Suncho

Cerró sus ojos el fraile

Volvió a ser polvo en el polvo

Su alma emprendió el vuelo

Siervo de Dios Fray Mamerto

Entre los santos del cielo

………………………………

En las próximas ediciones del presente espacio cultural continuaremos  indagando en la pluma de los poetas que cantaron a Fray Mamerto Esquiú, como un homenaje a su memoria, siempre presente entre los catamarqueños.

 

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