Panorama Turístico

Red Bull en Catamarca

Por Juan Carlos Andrada (*)

Por lo general, confundimos actividad turística con la organización de algún espectáculo, en particular con festivales folclóricos. Estamos convencidos de que con la realización de una gran peña tradicional, salvamos el año turísticamente hablando.

En este marco, la pregunta para clarificar el planteo es ¿cómo vender las vacaciones en Catamarca en su plenitud y no solo un festival, jineteada o peña folclórica? Interrogante que mueve a la indignación, puesto que  todos los veranos pasa exactamente lo mismo.  

Al margen de esta iniciativa popular, parece que lo demás es solo anexo. El estado de los campings, las rutas, plazas disponibles para descansar, cartelería y la fachada de ingreso, la frecuencia en el recorrido de los colectivos, etc., etc., etc. Poco cambia o cambia muy lentamente.

El hecho es que hay que concentrarse en los espectáculos pero sin descuidar los servicios y fundamentalmente la higiene. Traer gente y no cumplir con el turista en lo elemental es contraproducente, no regresará. De manera que se hace indispensable combinar la limpieza con los atractivos de la provincia. Veamos, empezando en el análisis por una de las células de recepción al turista.

 

Campings

En este sentido algunos campings alcanzan el nivel de desastrosos e incluso un alto grado de inmundicia y suciedad que, por las normas vigentes deberían ser clausurados por las autoridades competentes. No se puede habilitar un lugar que no reúne las condiciones mínimas de higiene. De lo contrario, simplemente hay que cerrarlo hasta que esté en condiciones.

Es hora de que seamos exigentes con la salubridad y la estética. Porque, así como es importante que los lugares de descanso y esparcimiento sean limpios, también es necesario que se comience a prestar atención a los detalles estéticos.

Como los lugares de mayor concentración, no solamente visitados por turistas que llegan a la provincia sino aprovechados por el catamarqueño que quiere hacer turismo interno y merece lo mejor, como cualquier visitante para gozar las bellezas y bondades de Catamarca.

 

De impresentable a vergonzoso

Igual los hoteles, hospedajes. Lo mismo con los puestos ambulantes. No tiene por qué concebirse sin aspectos relacionados estrictamente a la salubridad. Se puede vender alimentos en la calle con recaudos pertinentes que permitan cuidar la salud de los eventuales transeúntes.

Servicio acorde con las necesidades de los visitantes y, de acuerdo con el bolsillo, pero no por tratarse de un turismo interno o gasolero, tiene que "aguantar" pasar el día en un lugar que da asco, al margen de que hacia fuera de la provincia es impresentable, in-vendible o vergonzoso.

Además, es una forma de cuidar el turismo interno. El que sale de vacaciones no quiere hacer pasar un mal momento a su familia. Tener baja disponibilidad o no querer viajar lejos por temor a abandonar su propiedad, no significa que le vamos a dar el peor servicio. ¿Por qué?

El catamarqueño que no puede viajar fuera de esta jurisdicción también tiene derecho a descansar bien. Y, sin importar el nivel económico de los veraneantes lugareños, vale tanto el turista interno como los que llegan de otras provincias y países.   

 

En falta con el turista

Sin necesidad de ser idealista, algunas flores o plantas para embellecer el lugar y hacerlo más agradable, es una deuda en la mayoría de los espacios habilitados para el visitante que prefiere el contacto con la naturaleza.

Los colores y la forma no es solo un detalle. A pesar de querer complacer al turista en su estadía, no concebimos que con pequeñas cosas pueda hacerse mucho. Asear y “vestir” las moradas transitorias, ayudará en la decisión posterior de volver por Catamarca.

El estacionamiento en los campings deberían estar sectorizados y organizados. La señalización del peligro, sobre todo en zonas de riesgo, cercanos adonde nos reunimos para compartir con los amigos, da la impresión de que las visitas son “cuidadas”.

Controlar el exceso de alcohol, es otra buena medida. No puede ser que se someta involuntariamente a situaciones incómodas e indeseadas a los eventuales turistas que arriban a alguna localidad catamarqueña a disfrutar con su familia. 

A diferencia del año pasado tendría que haber más camas, cabañas, restaurantes, entretenimientos. Catamarca tiene que ser más exigente con sus prestaciones de servicios, porque un turista mal-tratado no vuelve más. 

 

Con mucho para dar

Animo, tenemos más virtudes que defectos. Por caso sepan que, Red Bull, la empresa madre patrocinante del rally Dakar viene desde Estados Unidos con equipamiento técnico a filmar un video institucional buscando un escenario natural catamarqueño, será en Antofagasta de la Sierra.

Si tamaña firma viene a inspirarse en Catamarca, ¿por qué no vamos a hacerlo nosotros, los propios lugareños?, ¿por qué no confiar en lo que tenemos si la naturaleza atrae por sí misma a grandes sellos comerciales reconocidos internacionalmente?

Otra buena. Coordinado entre Nación y Provincia, se van a editar videos para promocionar Tinogasta, Fiambalá y la zona del Oeste y exhibirlos en los vuelos de Aerolíneas Argentinas.

 

Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)

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