Panorama Deportivo

Una carrera plagada de goles y títulos

Por Leo Romero

Integró la reducida lista de grandes futbolistas de nuestra provincia que brillaron en los más elevados niveles del fútbol profesional, dentro y fuera de la Argentina. Nos estamos refiriendo a Juan Carlos Mamelli, quien se cansó de perforar redes por donde transitó, portando como única credencial su habilitación oficial de insaciable y empedernido goleador. Desde su Recreo natal, pasando por las provincias de Córdoba y Buenos Aires, y los países de Uruguay y España. “Palito” Mamelli, como se lo conoció siempre en el ámbito futbolero, fue un triunfador nato, en todos los lugares en los que actuó, aunque debe señalarse que la cima de su carrera deportiva fue alcanzada en 1971, cuando defendiendo los colores de Nacional de Montevideo, integró aquel recordado equipo que se consagró campeón de la Copa Libertadores de América y de la Copa Intercontinental, superando a Estudiantes de La Plata y al Panathinaikos de Grecia, respectivamente.

Nacido en la ciudad de Recreo, en el departamento La Paz, hace 67 años, desde pibe Mamelli se sintió atraído por el fútbol, mostrando sus excelentes condiciones para la práctica del mismo. Alto, fuerte y espigado, poco a poco se fue familiarizando con los puestos de avanzada, razón por la cual no tardó en llegar la oferta de Belgrano de Córdoba, club al que se incorporó como delantero, formando dupla con José Omar “La Pepona” Rinaldi. En la “docta”, Mamelli dio tres vueltas olímpicas con los “piratas”, formando dupla precisamente con el rubio Rinaldi, un jugador cuatro años menor que él, y que también pasó posteriormente al River Plate de Angel Amadeo Labruna, por entonces el conductor técnico del club del barrio de Núñez de la “Capife”.

Sus actuaciones en la Liga Cordobesa llevaron a la dirigencia de Nacional del Uruguay a contratar sus servicios, buscando un socio para Luis Artime. De esta manera, “Palito” Mamelli concreta una destacada campaña en el vecino país, consagrándose campeón con el “merengue” del otro lado del Río de La Plata en las temporadas 1969, 1970, 1971 y 1972. Fue un paso triunfal, sumándose a un plantel excepcional, en el que estaban Julio Montero Castillo, Luis Cubilla, Víctor Espárrago, Ildo Maneiro, el arquero brasileño Manga, Ignacio Prieto y Rubén Barreto, entre otros. Sobre Artime, el recreído comentó en una oportunidad que “somos muy amigos; como goleador fue un grande, pero como persona es excelente”.

Los goles del artillero catamarqueño se fueron cotizando en todos lados. No extrañó, entonces, que viajara al viejo mundo, firmando para el elenco español del Betis, en las temporadas 1973-1974, al producirse la reapertura de las fronteras para los futbolistas extranjeros. Al respecto, recuerda que la transferencia se efectuó cuando estaba de gira por Grecia con Nacional de Uruguay, y jugó en la categoría o división “B” con la casaca del club Betis. La Liga Española era muy poderosa y se estructuró un conjunto para ascender a la máxima división. Llegaron otros muy buenos jugadores, entre los cuales estaba Eduardo Anzarda (ex Real Madrid). Tras un inicio poco grato, para sus aspiraciones, Mamelli se fue afianzando en el equipo y de este modo se convirtió en el verdugo de las defensas adversarias. Finalmente, Betis obtuvo el anhelado ascenso, pudiendo nuestro comprovinciano actuar en la primera división del balompié español.

El próximo puerto futbolístico del cañonero lapaceño fue River Plate de la AFA, cuando transcurría el año 1975 y el “millonario” acababa de romper una larga sequía de dieciocho años sin poder obtener una corona de campeón. Mamelli recuerda que Luis Artime, su amigo, fue el encargado, finalmente, de hacer los contactos necesarios para que se integrara al club porteño. En un plantel lleno de estrellas, que orientaba técnicamente Labruna, tuvo escasas ocasiones de poder demostrar sus aptitudes y su poder de artillero. Sobre el particular, debe puntualizarse que solo estuvo ligado a la banda roja durante ocho meses y jugó apenas un cotejo, el 7 de marzo de 1976, frente a Gimnasia y Esgrima de La Plata, en el Estadio Monumental y por el certamen Metropolitano (cuando esta competencia convivía con el recordado Nacional). Ubaldo M. Fillol, Daniel A. Passarella, Roberto Perfumo y Oscar Más alineaban en esos momentos.

   Ante este panorama, Juan Carlos Mamelli apuntó nuevamente hacia sus pagos norteños. Tucumán fue su destino. Allí jugó en el Atlético Tucumán, que era dirigido precisamente por Artime. Poco duró su incursión por el “Jardín de la República”, motivo por el cual al año siguiente (1977) pegó la vuelta y se sumó a su viejo y querido Nacional de Uruguay. El entrenador era Luis Cubilla, uno de los grandes ídolos de los charrúas, y en esa entidad actuó hasta 1980, cuando tuvo una fuerte discusión con Pedro Dellacha (estaba como DT) y se fue. Su historia prosiguió en Rampla Juniors, en la segunda división “oriental”. Era 1981. “Estaba Garisto como técnico y salimos campeones invictos. La campaña fue bárbara, pero me fui porque me debían plata. Luego jugué en Central Español y en equipos del interior uruguayo”, confiesa. Hasta que a los 36 años de edad y militando en El Tanque, un equipo en el que actuó gratis junto con Julio Montero Castillo, le puso punto final a una trayectoria plena de éxitos y algunas escasas amarguras.

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