Columnistas

Las jóvenes promesas de nuestro boxeo

Por Leo Romero

En los últimos años, no obstante los ingentes esfuerzos de algunos conocidos entrenadores, es muy reducido el número de púgiles locales que pudo situarse en lugares interesantes, dentro del contexto boxístico regional y nacional. Se destacan, entre otros, Miguel César Barrionuevo (“El Zurdo” o “La Joya”), Mariano Abel Robledo (“La Pantera”) y Carlos Chumbita (“El Caballero Azul”). Un trío que emerge con aspiraciones de darnos importantes satisfacciones, similares a las que obtuvo el sexteto conformado por Oscar “Cachín” Díaz, Luis Armando Soto, Sergio Oscar “Yuyo” Arréguez, Hugo Rafael Soto, Miguel Fabián Arévalo y Fabio Daniel “Buyú” Oliva. Sobre el particular, cabe aclarar que los seis campeones citados precedentemente se calzaron cinturones nacionales e internacionales, clase “A”, en tanto que Robledo logró apoderarse del cetro interino mundo hispano del CMB (Consejo Mundial de Boxeo), un galardón de los denominados “intermedios”, pero que lo instala un peldaño más arriba de Barrionuevo y Chumbita.

El pibe Robledo, hijo del ex boxeador santafesino Víctor Robledo, quien hace muchos años estuvo radicado en nuestro medio, logró su corona de los welters de la manera menos pensada, después del dramático desenlace que tuvo su combate con el cordobés Guillermo Suárez. Sucedió en el primer round, luego de que Suárez realizara una maniobra antirreglamentaria, empujando a Robledo con su antebrazo, en la nuca, provocando la inmediata caída del catamarqueño. El golpe en el tapiz le produjo una pérdida del conocimiento al entonces pupilo de Luis Armando Soto. El árbitro mendocino Omar Romero llamó al médico de turno y decretó la descalificación del deportista de “la docta”. No fue la manera más convincente de llevarse la faja mundo hispano, según el criterio de los seguidores del morocho púgil local, quien viene de vencer recientemente, por puntos al santafesino Bernardino “La Cobra” González. Este choque se escenificó en el Club Sportivo América, de la ciudad de Rosario, y Robledo no tuvo mayores inconvenientes en superar la floja oposición de González.

En lo que atañe al zurdito Miguel César Barrionuevo, un chico de Las Chacras (Valle Viejo), es menester señalar que rindió su primer examen en el ring, a través de una exhibición, a tres rounds, frente a Facundo Romero, nieto mayor del autor de estos comentarios, en el transcurso de un festival amateur llevado a cabo en el Club Villa Dolores, hace varios años. Debe consignarse que en esa ocasión fue dirigido por Jorge Oscar “Chano” Martínez, en tanto que en el rincón de Romero estuvo el desaparecido maestro mendocino Roberto Alejandro Mema. En ese debut como aficionado, ya Barrionuevo demostró poseer condiciones innatas para la práctica de la ruda disciplina de los puños. Hoy está radicado en la provincia de Salta, donde milita bajo las órdenes del entrenador, promotor y manager Pablo Martínez, quien logró instalarlo en un lugar bastante importante en el campo profesional. Prueba de ello, lo da el hecho de que en la pasada temporada (2011) recibió el premio Clarín Deporte a la revelación nacional de boxeo. En la elección pesó sobremanera la exitosa campaña que viene concretando desde hace un tiempo a esta parte.

Como se sabe, su anunciado combate con el ascendente noqueador cordobés Luis Pablo Zárate, un adversario que puede resultar un duro escollo para sus futuras aspiraciones en el ámbito nacional e internacional, fue pospuesto para la primera semana del venidero mes de abril, y significará el retorno de Barrionuevo a su Catamarca natal. "La pelea se va a hacer. Queremos un rival exigente y Zárate nos parece el adecuado. Se pasó para abril, puede ser la primera o segunda semana, pero lo más factible es que se haga el 6 de ese mes", comentó Pablo Martínez, su actual maestro y conductor. El combate, a ocho rounds, está pactado en la división welter (66,678 Kg. o sea 147 libras) y es propósito de sus organizadores realizarlo en el cuadrilátero a emplazarse en el Polideportivo “Fray Mamerto Esquiú” de nuestra ciudad.

En lo que atañe a Carlos Chumbita, un peleador con buenas aptitudes técnicas y poseedor de una muy buena dosis de dinamita en sus puños, continúa bajo la tutela boxística de Luis Armando Soto, quien lo conoce desde que se inició en el campo amateur. Todo parece indicar que se lo lleva con bastante cautela, paso a paso, para ir consolidándolo en el boxeo de paga, sin regalar nada en cada una de sus presentaciones. Fuerte, guapo y corajudo, Soto se ve reflejado en él, durante la época en que supo incursionar como aficionado, teniendo como entrenadores a Santiago Luis Antonio Tapia (“Piji”), Luis Alberto Bazán (“Fiero”) y Oscar Díaz (“Cachín”), respectivamente. Nadie más que él conoce que muchas veces se equivocó, hecho que ahora le permite ver las cosas desde una óptica diferente, lo que es toda una garantía en la carrera profesional del crédito local. A continuar por ese camino.

 

(*) Periodista deportivo.

Ex jefe de Deportes de LA UNION.

Socio fundador del Círculo de

Periodistas Deportivos de Catamarca.

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