Panorama Urbano

Un puente hacia la educación superior

Por Basilio Bomczuk

Los docentes de los talleres de arquitectura –donde los estudiantes desarrollan las herramientas que les permitirán ejercer el oficio de arquitecto en nuestras ciudades– nos planteamos interrogantes sobre el mundo en el que les tocará actuar una vez graduados.

Nos preguntamos, cómo hacer para que un joven se enfrente con la realidad profesional, sin caer en la corrupción y el desinterés por los problemas que aquejan a nuestra sociedad.

Solo conocemos un camino: el de la enseñanza y el aprendizaje en el ámbito de los talleres de arquitectura, con un trabajo libre y participativo entre todos. Creemos que, abrazados a los paradigmas que se pretenden para la educación superior del siglo XXI –ya mencionados en columnas anteriores– del “aprender a aprender”, del “aprender a emprender” y del “aprender a desaprender”, es que podemos contribuir al espíritu crítico del futuro profesional.

Estamos convencidos de que en la enseñanza de la arquitectura no solo se trasmiten contenidos sino valores, aportando así a la reflexión de la ética profesional.

Oscar Niemeyer expresó una vez: “Cuando la miseria se multiplica y la esperanza huye del hombre… es tiempo de revolución…”

Los jóvenes cursantes, podrán producir la revolución entrando fortalecidos al corazón de la miseria de la que habla el arquitecto brasileño. Como aquel caballo que entró en la Troya de la Grecia Antigua.

Los estudiantes son el futuro. Y pueden hacer, una vez graduados, que se genere el propósito del compromiso del arquitecto con la ciudad, entendiendo a ésta no solamente como un conjunto de edificios y calles. Sólo así podrán producir la verdadera Revolución Cultural que soñamos en el ideal universitario.

Los docentes siempre esperamos que el taller sirva a los estudiantes para crecer interiormente y estar expectantes para contribuir desde el lugar que le toque cuando se conviertan en profesionales.

El primer taller

Este año académico que concluye, me tocó conducir un taller de arquitectura de primer año en una universidad pública. Me encontré con estudiantes que, recién ingresados a la enseñanza superior, tienen muchas falencias en su formación previa. Los docentes del primer curso se quejan de estos problemas, que se arrastran de la escuela secundaria.

Pero debo ser justo al reconocer que también me encontré con jóvenes con una gran sensibilidad intelectual. Personas conectadas con las nuevas tecnologías y que hacen un buen uso de éstas para conseguir sus objetivos.

Vienen a mi mente los comentarios del doctor en Letras Gustavo Bombini, quien estuvo en nuestro programa de radio en ocasión de su visita a la última Feria del Libro. El académico reflexiona ante la preocupación de los docentes, descripta en el párrafo anterior, respondiendo: “Es como si los docentes de la universidad estuviéramos en otra galaxia... Quizás, debemos comenzar a asumir que, tanto el nivel Medio como el Superior, pertenecen a un mismo sistema educativo público. Por lo tanto, hay que construir un puente, para que el estudiante se sienta universitario a partir del segundo año de la carrera, y emprender así el camino que lo llevará a su emancipación…”

Considerando todo lo mencionado hasta aquí, creemos positivo el lanzamiento del programa La UNCA más cerca –descripto por su rector, el ingeniero Flavio Fama, en ocasión de su visita al programa de radio A vos Ciudad– ya que apunta a fortalecer los vínculos entre la universidad y los estudiantes que cursan el nivel Medio de las escuelas del interior provincial.

Los chicos están en una frecuencia que los docentes no deberíamos dejar de sintonizar…

Parlantes