Policiales

Los abusadores sexuales representan el 30% de la población carcelaria

Actualmente, el penal cuenta con 570 internos, de los cuales el 30% cumplen condena o esperan el juicio -un 10%- por delitos de índole sexual. En paralelo, las estadísticas oficiales dan cuenta que las denuncias crecieron también un 30%.

Hace unos días atrás, irrumpieron en la escena pública dos casos de índole sexual, de los tantos que se denuncian lamentablemente a diario en la Primera Circunscripción Judicial de la provincia, que abarca el Valle Central, Ancasti, El Alto y Santa Rosa, que escandalizaron a los catamarqueños: uno, el caso del pediatra del Hospital Interzonal de Niños Eva Perón, quien fue denunciado por abusar de una niña de 12 años cuando fue a una consulta en el nosocomio, quien hoy se encuentra separado de sus funciones, y el intento de suicidio de una adolescente del interior de la provincia, quien  atentó contra su vida al enterarse que en la nube había un video de la violación que había sufrido dos meses antes. Si bien por el momento la Justicia no envió al penal de Miraflores a ninguno de los sindicados, esto sucede con mayor frecuencia de la que estamos dispuestos a ver y podemos creer.

De acuerdo a datos oficiales brindados por fuentes internas del Servicio Penitenciario provincial, actualmente de los 570 internos alojados allí, el 30 por ciento cumple condena o espera ser juzgado por un delito de índole sexual, ya sea tocamientos, violaciones, etc.

Según lo indicado por las mismas fuentes, este es uno de los delitos por el que con mayor frecuencia ingresan internos al servicio.

En promedio, se puede decir que por mes, al menos, tres hombres, todos mayores de edad, son alojados en el penal, investigados por la supuesta comisión de delitos de abuso sexual por las distintas fiscalías.

Lamentablemente, el abuso sexual infantil es un delito silencioso que por cada abusador que cae preso, dicen los especialistas del tema, otros tres abusadores siguen libre.

Año 2019

El ingreso de personas acusadas y/o condenadas por abuso sexual es casi constante encabezando las estadísticas junto a los de los delitos graves como robo con arma.

Sin embargo, en la última visita de cárcel realizada en el mes de julio -la primera que las autoridades judiciales realizaron en el año 2019- autoridades judiciales refirieron que desde hace más de diez años no se ha registrado en el penal el ingreso de un reincidente por abuso sexual.

Dato que llama la atención y preocupa si se revisan las estadísticas elaboradas por la Justicia en relación al primer semestre del año en curso (177 hechos) en las que se da cuenta que en relación a igual periodo de 2018 (118 hechos) los casos de abusos sexual que llegaron a la Justicia incrementaron un 30 por ciento. 

En paralelo a ello, están también las estadísticas de las Cámaras de Sentencias Criminales de la provincia, donde entre febrero y junio, se celebraron más de diez audiencias que tuvieron en el banquillo de los acusados a abusadores, padres, padrastros, tíos, etc.

Según sostienen los especialistas en la materia, a este tipo de personas es difícil identificarlas, puesto que se camuflan hábilmente como una persona de confianza y simpática, por lo que no se los puede notar “a simple vista”. Las estadísticas, en este sentido, son brutales. En el 75% de los casos, quienes abusan de los niños, niñas y adolescentes pertenecen al círculo más íntimo y al núcleo familiar de las víctimas, resultando en el 40% de ellos el agresor ser el propio padre.

Capital

Volviendo a las estadísticas oficiales elaboradas en relación al primer semestre del año en curso, el departamento Capital es en el que más se concentran las denuncias por abusos sexuales. También, se pudo observar en los fríos y preocupantes números que en otros delitos contra el honor, como el acoso sexual y las exhibiciones obscenas también tuvieron un crecimiento en relación a igual periodo de 2018. (Ver recuadro)

Prevención

Como ya dijimos, la mayoría de los casos de abuso sexual a niños, niñas y adolescentes ocurren en el seno familiar y los autores tienen un lazo de sangre con las víctimas.

En otras palabras, el peligro para nuestros niños, lamentablemente, está en la casa y no en la calle, por eso resulta imprescindible contar con información que sirva de guía, no solo para la prevención, sino también para la detección de cualquier situación de abuso que pudiera estar sufriendo un niño, niña o adolescente.

Los especialistas hablan de las “señales” que dan los niños. Explican que hay veces en que las señales se dan a través de relatos verbales, pero también hay que estar atentos a otros signos no verbales que los niños nos demuestran, como por  ejemplo, la ansiedad, las autolesiones, la búsqueda de las zonas genitales de los adultos o dibujos con nivel de detalle de las zonas genitales.

Los especialistas recomiendan obviamente, que ante cualquier duda o sospecha, se concurra a un profesional de la salud para que dé un diagnóstico de lo que está sucediendo con nuestros niños.

Sin lugar a dudas y teniendo en cuenta el contexto en el que se desarrollan los abusos y las personas autoras de estos, hablar de abuso sexual infantil es un tema difícil, pero debemos entender como sociedad que no porque no lo abordemos en nuestras casas con nuestros hijos, hace que no existan.

Contrariamente a ello, lo que hacemos es exponer aún más a los chicos a sufrir mayores riesgos. Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud y Unicef señalan que una de cada cinco niñas y uno de cada trece niños sufrirán algún tipo de abuso sexual durante la infancia, tanto a nivel mundial como en nuestro país. Por eso, debemos estar en alerta.

Abuso sexual infantil

Es el abuso sexual a personas menores de 18 años y resulta ser una forma de violencia sexual que atenta contra la integridad y la dignidad de los niños, niñas y adolescentes. Ocurre cuando ellos son estimulados sexualmente por una persona que quiere obtener placer propio (o el de otros),  son abusados sexualmente y puede ser con o sin contacto físico.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el abuso sexual infantil es la utilización de un niño, niña o adolescente en una actividad sexual que no comprende, para la cual no está en capacidad de dar su consentimiento y no está preparado por su desarrollo físico, emocional y cognitivo.

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