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El cura que se enamoró, abandonó los hábitos y se fue de la provincia

El cura mendocino hace poco hizo público su amor por una mujer y dejó los hábitos y sus tareas comunitarias.

Michael Belmont, un sacerdote que trabajaba en uno de los barrios más afectados por el narcotráfico en Mendoza, se enamoró de una mujer, abandonó los hábitos y se mudó a otra provincia.

Belmont, que nació en Estados Unidos, pero fue criado en Mendoza, llevaba cinco años trabajando en el humilde barrio denominado Campo Papa. Construyó el edificio de la parroquia con un enorme aporte de dinero desde su bolsillo y cambió la vida de decenas de personas. Campo Papa es una de las zonas más afectadas por el narcotráfico en la provincia.

Pero, como si fuera poco, Belmont llegó incluso a mantener una reunión con el mismo presidente de la Nación, Mauricio Macri.

El sacerdote que fuera recibido por el presidente Mauricio Macri el año pasado en la quinta de Olivos por su gran obra en Godoy Cruz construyó junto a la comunidad del Campo Papa y la ayuda desinteresada de innumerables personas el edificio de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, la cual hoy tiene nuevo párroco: Sebastián Flores.

Su faena se centró en la recuperación de drogadictos en una de las zonas más difíciles de Mendoza, muy marcada por el narcotráfico. Durante su ministerio Michael nunca tuvo empachos en considerarse un cura villero tomando como modelo al padre Carlos Mugica -aunque no en su misma línea- y el trabajo de Jorge Bergoglio cuando todavía no era el papa Francisco. De todas maneras siempre resaltó la labor y el apoyo del Papa para su misión.

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