Cultura

“El teatro independiente es un lugar de resistencia frente a las hegemonías”

En diálogo con LA UNION, el director y dramaturgo Alberto Moreno, habla acerca de su mirada sobre el teatro actual en Catamarca, la participación de “Barroco Americano” en distintos festivales y  del estreno de su nueva obra.

Alberto Moreno es un dramaturgo y director teatral, nacido en Andalgalá. Estudió en la Universidad de Córdoba la carrera de Letras y paralelamente, la de teatro. Según explicó, ambos son sus “campos de acción” simultáneamente.  Actualmente, trabaja en el Instituto Superior de Arte y Comunicación (Isac), dando cátedras de teatro y dramaturgia, y también en el IES de Andalgalá, en el Profesorado de Literatura. Actualmente está trabajando con dos obras: “Habitación desnuda o las formas de morir” que estrenará el próximo domingo 15 a las 22,  en Ramona Club Cultural (Rojas 414); y “Barroco Americano” que participará del Festival Internacional del Teatro de Buenos Aires (FIBA).

-¿Cómo te iniciaste en el teatro?

Mis inicios se vinculan con la escuela, en los actos me podía aprender los textos de memoria, entonces siempre me ponían a hacer algo. Posteriormente, cuando decidí estudiar, no fue la primera decisión hacer teatro. Hice Comunicación social en la Universidad de Córdoba y en un momento casi como algo inesperado, empecé a estudiar teatro. Paralelamente, estudié letras.

Una vez que me recibí en la Universidad de Córdoba, tuve la posibilidad de tener algunas becas para estudiar en España y Colombia. La primera idea que uno tiene del teatro es solamente la actuación, después cuando uno empieza a estudiar, ve que hay un campo muy amplio, muy rico. Los lugares por los que empecé a transitar tenían que ver con la dramaturgia y con la dirección.

-Contanos un poco, para aquellas personas que no pudieron verla, ¿De qué se trata Barroco Americano?

Es una obra que básicamente la iniciamos a partir de un texto que escribí y que había ganado un premio. Convoqué entonces a algunos actores para trabajar sobre eso. Se llamaba “cuarteto o los músicos van a limpiar”.

Cuando empezamos a trabajar con los actores se empezó a modificar la obra en relación con lo que cada uno iba aportando, que para mí eso es fundamental, el trabajo del actor como un creador, entonces los actores empezaron a modificar el texto, empezaron a darle otras interpretaciones, construir otros sentidos y eso hizo que la obra se vaya modificando. Nos quedó básicamente la historia de unos actores con un director que intentan representar esa obra y se  van dando cuenta de que es imposible. Ese es uno de los grandes temas en los cuales yo estoy trabajando actualmente, que tiene que ver justamente con la imposibilidad de representar. Siempre buscamos la presentación más que la representación. En esos juegos de tensiones se fue construyendo esta obra. Después empezamos a trabajar con otros artistas, sobre la cuestión plática, visual, escenográfica, donde los distintos lenguajes empezaban a interactuar y tener tensiones, y eso fue creando una especie de capas superpuestas que hace que terminen siendo muy barroco.

“Barroco Americano” fue la obra ganadora de la Fiesta Provincial del Teatro,  y así pasó a la Fiesta Nacional. A partir de allí hubo presentaciones en distintos festivales; en San Juan, una gira por todo el noreste argentino y proximamente participarán en la FIBA.

-¿Cómo reaccionó el público ante esta obra, fuera de Catamarca?

Lo que tiene Barroco es que hay un lenguaje  vinculado con el humor, nunca me propongo hacer esto con los trabajos pero siempre termina apareciendo, puesto dentro de un código contemporáneo. En esa tensión, al público normalmente le lleva tiempo captar ese código y de ahí, una vez que los aceptas, hay una recepción bastante empática y bastante abierta del público hacia nuestra propuesta. Si bien nosotros tomamos elementos muy locales, esos elementos están puestos dentro de un dispositivo y de un lenguaje  que permite la lectura más allá del propio contexto. Justamente, es uno de los grandes temas que a mí me interesa trabajar, cómo abordar nuestro propio contexto, nuestra realidad, nuestro estado situacional desde un lenguaje contemporáneo. Venimos como muy condicionados por pensar que por el hecho de que uno trabaje en ciertos lugares, en ciertos contextos de la provincia, debemos generar determinadas formas estéticas.

-¿Cuál es tu concepción sobre el teatro actual en Catamarca?

Yo creo que Catamarca tiene una tradición muy grande de teatro, donde si uno revisa un poquito, hay una amplitud de formas de propuestas estéticas, hay grupos que tienen 10 años de trabajo, hay grandes actores, grandes directores, y eso genera una riqueza muy interesante. Ahora, lo que sucede también, es el hecho de no tener cierta continuidad con las obras, porque nosotros acá en Catamarca tenemos que pensar que hay un momento en el que el público se agota, y por ahí, las obras crecen en vinculación con el público, entonces llegan a 10 o 15 personas y se termina acotando. Creo que los grandes desafíos que nosotros tenemos dentro del teatro en la provincia, es darle continuidad a los trabajos, justamente porque creo que los trabajos van creciendo, se van modificando, enriqueciendo, a medida que tenés el contacto constante con el público y con distintos tipos también. Creo que el caso del teatro independiente, particularmente, si bien hay un instituto nacional del teatro que está apoyando y generando una serie de líneas para que nosotros podamos trabajar, también es necesario reforzar las políticas culturales en relación con esto, entendiendo que el teatro independiente es un lugar de resistencia frente a las hegemonías, frente a las imposiciones estéticas, ideológicas, políticas.    Y también con un reducto de cómo todavía el hombre puede construir sentido. Hoy muchas cosas las puede hacer una máquina, y de hecho nuestras formas comunicacionales están mediadas constantemente a partir de la tecnología. Las afectividades, las subjetividades cambiaron completamente a partir de estas cuestiones. El teatro justamente, el hecho de que uno tenga todavía ese ritual de presencia, de convivencia con otro que me es desconocido, es un lugar importante donde todavía se puede construir sentido, a diferencia de una máquina. Entonces me parece que es la función que tiene el teatro hoy.

-¿Y tu obra actual “Habitación desnuda o las formas de morir”?

Este trabajo, nosotros decimos que es un anti-estreno porque no presentamos este producto como una obra, sino como un proceso, en el cual nosotros mostramos la falla, lo incompleto. Este trabajo es la historia de una escritora que a partir de una frase de Bécquer, que dice que “el final siempre está en el principio y sin embargo uno continúa”, ella comienza a transitarla y a comprobarla, entonces contrata unos actores para que empiecen a probar lo que ella va entendiendo sobre la frase. Allí se van mezclando una serie de capas que tienen que ver con la creación artística, con las palabras, con lo que decimos, lo que callamos, lo oculto, lo que visibilizamos y fundamentalmente con la idea de que nadie ve su propio final, siempre es otro el que lo ve, entonces hay algo tan real como la muerte pero que desconocemos, nadie ve su propia muerte. Entonces, la idea es justamente cómo nosotros a partir de ese hecho tan real y desconocido, construimos ficción. Entonces lo que transita este trabajo es justamente la utopía de esta escritora de querer entender y armar un final sabiendo que no se puede. Y que siempre ese final lo arma otro.

Nuria González

Redacción

Diario LAUNION

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