Policiales

Crimen del motel: alegatos y posible sentencia para la audiencia de hoy

En la jornada de ayer declararon cinco testigos más, y la audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta hoy. Una testigo amiga de la imputada, dijo que la debilidad de Ferreyra eran sus hijos, y que Leguizamón la tenía amenazada.

Una segunda jornada de debate se llevó a cabo ayer en la Cámara Penal de Tercera Nominación, en la que se encuentran siendo juzgados Yésica Paola Ferreyra y Ángel Ariel Leguizamón, por el crimen de Jorge Mauricio Herrera en un motel ubicado sobre ruta provincial N°1, bajo la calificación de homicidio calificado por alevosía.

En la ocasión, los jueces Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria, escucharon el testimonio de cinco testigos más, convocados por la querella y la defensa de Ferreyra.

Como primera instancia, se presentó una joven de apellido Córdoba, quien mantenía una relación de amistad con Paola Ferreyra.

Córdoba comentó que conoció a Ferreyra en la escuela a la que acudían sus hijos, y es a ella, a quien recurre la imputada luego de separarse de Leguizamón.

Según la testigo, Ferreyra le manifestó que se encontraba buscando un lugar donde vivir con sus hijos, es entonces que Córdoba le ofrece quedarse en su casa.

“Se vino a mi casa, yo le presté una habitación, porque me contó que se separó del marido, él cada tanto iba a buscar a los chicos, fue la víctima quien la ayudó a hacer la mudanza y todo estaba bien hasta que un día Leguizamón vino loco, y nos golpeó a las dos, yo estaba arriba de mi moto, y ella intentaba defenderme. Después que se fue, fuimos a la comisaría y lo denunciamos”, expresó Córdoba.

“Ese día, cuando volvimos de hacer la denuncia, ella no paraba de llorar y me decía que tenía miedo por sus hijos, ellos son su debilidad”, continuó.

“Después de esa noche, a la mañana se fue de mi casa, y no la vi más. Un día me lo crucé a Jorge Herrera, y le pregunté, y me dijo que no la veía más. Después de un tiempo la crucé en un acto de la escuela, y ella me daba vuelta la cara, no me miraba, sus hijos tampoco, me acerqué al más grande y le pregunté por qué la mamá no me miraba, y me dijo que su papá no la dejaba”, agregó la testigo.

“Paola es una chica muy sumisa, su debilidad son sus hijos, cuando le pregunté por qué volvió de Santiago del Estero, me contestó que su hijo más chiquito no hablaba, que estaba mal porque extrañaba al papá”, finalizó.

Otra de las testigos fue  Ana Cristina Rocha, vecina de los imputados, domiciliada en Banda de Varela,  que  fue quien cruzó a Ferreyra la noche del homicidio, cuando ya estaba de regreso a su casa.

Rocha comentó que la madrugada del 21 de julio, alrededor de las dos, se retiró a su habitación a acostarse, y de repente golpearon su ventana, y escuchó una voz que la amenazaba, se quedó en silencio, y luego ya no se la escuchó más. Cuando sale de su domicilio para ver quién era, otros vecinos también se encontraban alterados, porque se trataba de un joven con problemas del barrio, que intentaba ingresar a los domicilios.

Por este motivo, los vecinos deciden llamar a la policía, logran arrestar al joven, y les manifestaron a los vecinos que debían dirigirse a la comisaría a realizar la denuncia.

Debido a que ninguno contaba con un medio de movilidad, los uniformados se ofrecieron a llevarlos en el móvil, y es en ese momento, en que Rocha, desde el móvil policial, ve a Ferreyra caminando de brazos cruzados, y con la cabeza gacha, cuando se dirigía a su domicilio.

Esos fueron los únicos datos que pudieron aportar los testigos, y en la jornada de hoy, los jueces escucharán los alegatos de las partes, y posiblemente, en el transcurso de la mañana se conozca la sentencia.

Parlantes
YPF