Policiales

La querella y el fiscal pidieron perpetua para el policía acusado de gatillo fácil

Además, la acción civil solicitó una indemnización de tres millones, novecientos mil pesos por daños y perjuicios morales tras la muerte de Fuenzalida, la noche que cometía un ilícito. La defensa por su parte, solicitó la absolución.

Ayer por la mañana, en la cámara penal N°2, y dando continuidad al juicio que tiene como  imputado al ex policía Omar Vergara, por la muerte de Ariel Fuenzalida, se expusieron los alegatos de las partes.

Primeramente, tanto la querella como el fiscal solicitaron la pena máxima, la acción civil una indemnización de casi cuatro millones de pesos, mientras que la defensa, a cargo del abogado Víctor García, solicitó la absolución.

Al inicio, haciendo uso de la palabra, la abogada querellante, y también representante de la acción civil, Silvia Barrientos, alegó que a su entender, el imputado salió esa noche de la comisaría con “la intención de matar”.

Aseguró también que “las fracturas sufridas por el joven en su cabeza, no se debían al disparo en sí, sino que hubo golpes previos, haciendo uso y abuso de su función como policía”.

Posteriormente, en nombre de la acción civil, Barrientos solicitó una indemnización de tres millones, novecientos mil pesos por daños y perjuicios morales, “por la desintegración que sufrió la familia del adolescente, por haberle quitado la posibilidad de crecer, continuar sus estudios, y quizás convertirse en un profesional”, dijo la abogada.

A su turno, el fiscal Gustavo Bergesio, consideró el hecho como un dolo eventual. La figura de homicidio simple con dolo eventual se aplica cuando, para la Justicia, una persona tuvo que haberse representado que, al realizar una determinada acción, podría ocasionarle la muerte a alguien y, pese a prever ese posible resultado, continuó con su accionar y no hizo nada para evitarlo.

Es por ello que coincidió con la querella, solicitando la pena máxima.

En contraposición, el abogado defensor, Víctor García, dijo que “Vergara no tenía cómo saber a lo que se enfrentaría la noche que recibieron el llamado, que él se encontraba en el móvil labrando el libro de actas, cuando de repente les solicitaron que salieran a un requerimiento”, expresó.

También hizo hincapié en que nadie pudo constatar que Vergara haya cargado el arma en el camino, por lo que para él, es evidente que el arma estaba en el móvil cargada, y que como su defendido, cualquier otro de los agentes que participaron esa noche podrían haber tenido la mala suerte de estar ante un arma vieja y, según los expertos, “celosa y de funcionamiento anormal, debido a la falta de mantenimiento”, resaltó.

El defensor enfatizó en que Vergara venía en persecución, cumpliendo su obligación de policía, de salvaguardar la integridad de los ciudadanos, en este caso de los vecinos que efectivamente les confirmaron que personas desconocidas estaban cometiendo un robo, y por qué no, su propia integridad, sin un superior a cargo y que los hechos ocurrieron en cuestión de minutos, por lo que su propia inexperiencia, dado que el imputado declaró que no usaba su arma reglamentaria por recelo, no le permitió prever el desenlace.

García afirma que su defendido ni siquiera debería ser condenado por homicidio culposo, ya que todos los testigos, incluyendo a Ayosa, el otro adolescente que acompañaba a Fuenzalida, coincidieron en que el disparo se le habría escapado, y recalcaron el estado de shock y devastación en el que se encontraba Vergara luego del hecho, por lo que le solicitó a los jueces la absolución, al tratarse de un “accidente”.

Finalmente, la audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta hoy que se conocerá la sentencia.

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