Opinión

Surrealismo argentino marcha 1/4

Por Horacio Cassé (Especial para LA UNION DIGITAL)

Millares congregados el 1/4 bajo el lema “Defensa de la Democracia”. Todos ellos tan bienintencionados en su clamor como faltos de realismo. En suma, masiva expresión de Surrealismo Melancólico… por lo ya inexistente. Vale aclarar:

Respaldar la Democracia involucra reafirmar las Instituciones de la República. 

Pero…. Ocurre que nuestra República fue desarticulada por la Reforma Constitucional de 1994 instaurando el tercer senador, propiciando los DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia), y liquidando a las empresas federales de bien público: Ferrocarriles Argentinos; OSN; ENTEL; YPF; YCF; ELMA; Gas del Estado; Aerolíneas Argentinas, etc.

Sólo faltaba que se privatizara a Vialidad Nacional y a la AFIP, y bajábamos la persiana.

A su vez, ya aniquilada la Salud Pública (hoy, 63% en las Obras Sociales Sindicales, 30% en manos las Pre-Pagas, y sólo un 7% en poder de los estados nacional, provincial, y municipales), con la Educación Nacional vilmente “tercerizada” hacia las Provincias, y nuestras Fuerzas Armadas asfixiadas por falta de equipamiento, no llega a entenderse qué funcionalidad tiene el PEN y el Poder Legislativo, insólitamente ya vacíos de objeto, decorativos.

En tal contexto, el surrealismo de estas “Marchas por la Democracia” se equiparan a las lágrimas vertidas ante la tumba de algún querido antepasado nuestro, o, como bien describe el tango, fútil expresión de “la tristeza de haber sido, y el dolor de ya no ser…”

Un pueblo embelesado con protestas (violentas o pacíficas) que absurdamente ignora que su institucionalidad fue desmembrada, y que, por ello, ni siquiera esboza querer regenerarla en plenitud, conforma un grotesco ejemplo viviente del “Cambalache” de Enrique Discépolo.

Lamentablemente, ése pueblo no podría merecer mejor destino del que actualmente tiene.

Falta realismo, pero sobran energías para protestas y machas en el exilio post-republicano, un ámbito desasosegado, libertino, e inmanejable.

Lo único imprescindible es restablecer la República que antes tuvimos, justamente todolo opuesto a fortalecer las instituciones anti-republicanas que nos agobian casi terminalmente.

En palabras de Jorge Manrique: “Recuerde el alma dormida/Avive el seso y despierte…

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