Tecnología

Samsung Galaxy A5 (2017)

Samsung Electronics presentó el Galaxy A5 (2017), la tercera iteración de la gama A5. Llega con resistencia al agua y polvo, un diseño diferente y mucho más. ¿Suficiente para conquistar usuarios en la gama media?

Los últimos meses han sido convulsos para Samsung. Desde que la compañía presentara el Galaxy Note 7 en agosto de 2016, las noticias positivas en los headquarters de la compañía han sido escasas. Los resultados financieros se han resentido, la cuota de mercado en países como España ha decrecido y la imagen de marca se ha visto afectada por los sucesos relacionados con el Galaxy Note 7.

 

Pero con la entrada del nuevo año, Samsung busca remontar el vuelo con el lanzamiento de nuevos productos y la puesta en marcha de estrategias de distribución y marketing agresivas. El primer paso fue el Galaxy A5 (2017) (presentado durante el CES 2017), un teléfono con el que Samsung busca atacar el segmento medio del mercado durante, al menos, la primera mitad del año.

 

El precio del Galaxy A5 2016 fue su mayor punto negativo. En el Galaxy A5 (2017) permanece intacto. ¿Seguirá pesándole?

 

Este nuevo teléfono reemplaza al Galaxy A5 (2016), el cual generó muy buenas sensaciones entre la prensa especializada. Ofrece prestaciones mejoradas, certificación IP68 frente a polvo y agua y un diseño renovado e inspirado en los últimos teléfonos de gama alta de la compañía surcoreana. Un pack que se comercializará por 429 euros —aunque caerá en picado con el transcurso de los meses—.

 

A nivel técnico, la mejora es sustancial. El Galaxy A5 (2017) incorpora un SoC Exynos 7880, con una CPU de ocho núcleos A53 a 1.9 GHz y 3 GB de memoria RAM. En tests sintéticos como Geekbench 4 la mejora respecto al modelo anterior es notable: 769 puntos en la modalidad single-core y 4.028 puntos en la modalidad multi-core. El modelo anterior alcanzaba 632 puntos en la modalidad single-core y 3.123 puntos en la modalidad multi-core.

 

En la práctica, el nuevo conjunto produce unos buenos resultados. Las aplicaciones cargan de forma veloz, los juegos habituales funcionan con soltura y las caídas de FPS en la interfaz son prácticamente nulas. La parte negativa es que otros fabricantes como Honor y OnePlus ofrecen conjuntos más potentes que Samsung por precios similares.

 

Por Nicolás Rivera

Fuente: Hipertextual

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