Opinión

Lo que viene: El contexto Global

Por Enrique J. Martínez

El Contexto Global

La asunción de Donald Trump el 20 de enero en los Estados Unidos comenzará a

entenderse en los primeros noventa o ciento veinte días, por su incidencia en el

escenario global. Es un outsider en ese gran país crisol de razas al que anunció

volverlo a Alexander Hamilton, tarea que lleva más de una generación.

Nación extensa en territorio –como también lo tiene Argentina- en su amplio y libre

espacio fue y es una sociedad abierta, de propietarios, donde sus ciudadanos conceden

poder a sus autoridades y se han organizado espontáneamente y con instituciones.

Los estadounidenses son religiosos y muy practicantes y ofrecen, además de su

liderazgo global, el show más grande del mundo, han recorrido revoluciones culturales

y como vigilantes del escenario han intervenido en los conflictos decisivos de

occidente y oriente y sufrido ataques hasta en su propio territorio. Han pagado un alto

precio por ser una sociedad abierta y plural y también logrado los beneficios del líder.

Exito a Donald Trump y a los Estados Unidos, recordando:

“La evidente reducción de la productividad del esfuerzo es el resultado social que el

proteccionismo invariablemente provoca”.

“El librecambismo lo único que hace es inducir a la producción a ubicarse en

aquellos lugares cuyas circunstancias resultan relativamente más favorables, dejando

de aprovecharse otros lugares donde producir lo mismo resulta más costoso”.

“…Un comercio enteramente libre de bienes y consumos no podría ya provocar

desplazamientos importantes de mano de obra: obligaría, eso si, a cada país a

dedicarse a aquellas producciones para las cuales las condiciones locales resultaran

relativamente más favorables”. (Ludwig von Mises “Liberalismus” 1927).

Es difícil el pronóstico desde el sur del sur, solo recordar en la economía estadounidense

los pasos del proteccionismo con sus costos al comercio libre y sus beneficios.

En la política: la Argentina -por ejemplo en 1961- cuando la relación KennedyFrondizi

pudo ser una sociedad abierta y plural, sin pactos ni negocios de trastienda.

También pudo ser la potencia negociadora con Cuba, puente con las naciones vecinas,

eje en la relación de Latinoamérica, pero el giro final y el neutralismo de izquierda la

privó del posible protagonismo, por falta de convicción y de principios.

Los tendrá ahora Nicolás Dujovne -nuevo ministro de hacienda- como un conector

más y de acción efectiva que la Argentina necesita. Habrá que verlo.

El Contexto Argentino

La dirección a mediano y largo plazo trazada por el ingeniero Mauricio Macri, entusiasma

aunque lo que se intenta y procura refleje malos números luego del primer año

de gestión.

En 1986 Al referirse a la medición del producto bruto y otros índices, Alberto

Benegas Lynch en un capítulo memorable sostuvo: en el Progreso Inmedible que:

“la única medición del progreso de un conjunto de individuos que vive en determinado

país o en determinada región, es la libertad. Cuanto mayor sea el grado de libertad,

mayores serán las posibilidades de progreso”. Entonces este gobierno parece estar

bien orientado a brindar mejores condiciones y ponerse límites. De acuerdo.

Habrá que pasar aun el corto plazo difícil, porque las transformaciones económicas no

fueron de shock para lograr confianza –como nos gustaría y conviene- y por lo tanto

las inversiones también serán graduales. Rescato un liderazgo abierto, sin

negociaciones oscuras y ajustado a la política democrática y el nivel de los actuales

dirigentes.

Pero también es nuestra responsabilidad ante los más jóvenes, de ser objetivos para

apostar una vez más a la visión de un presidente ingeniero que tendrá que mostrar aun

mucho más coraje para ejercer el poder y que no se lo ejerzan a él.

El 4 febrero 2016 referencié a Mauricio Macri con Arturo Frondizi, hasta que su

tercer ministro de economía (luego de Emilio del Carril y Alvaro Alsogaray) el

doctor Roberto Alemann hizo el ajuste. Siempre será mejor hacerlo controlado que

soportarlo como inevitable.

El blanqueo entusiasma porque son más activos para poner atrás de mejores

emprendimientos, pero a no olvidar: en los noventa se recibieron 20.000 millones de

dólares de las privatizaciones y fueron mal gastados.

"Anhelo que la gestión de Mauricio Macri sea valiente en lo económico y

decisiva en las conductas. Porque el bienestar de una país no depende de la

letra de una ley sino del carácter y de la honestidad de los hombres que

dirigen la Nación.-"

 

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