Sociedad

Los que se fueron

Un repaso por las grandes figuras que murieron este año.

No fue Angela Merkel. Tampoco Lilita Carrió. Ni Jennifer Lawrence. O Madonna. La dama más ocupada del 2016 fue otra. Ella, la inevitable, la democratizante, la que no hace distinciones de nacionalidad, género o pedigree.

La parca.

En noviembre circuló en redes sociales una tapa de la revista Time donde se la nombraba "personaje del año". Una verdadera pena que fuera apócrifa, porque por cierto la muerte ha estado hiperactiva este año.

Se la vio seguido por Alepo, pero también en un terremoto que devastó el centro de Italia. Acompañó a los jugadores de Chapecoense en su última gira. Estuvo en Niza y en Berlín. Dio el presente en distintos puntos del planeta de la mano de su lacayo favorito: el Estado Islámico.

Pero también -porque no es improbable que, en el fondo, sea una muchacha vanidosa- se llevó a una buena cantidad de referentes de todos los ámbitos.

Algunos fueron maestros de la palabra. Poetas del rock, como David Bowie y Leonard Cohen. Un mago de las letras -y de la lingüística- como Umberto Eco. El dramaturgo Darío Fo. El escritor Dalmiro Sáenz. Cuando el año ya estaba a casi nada de terminarse, Alberto Laiseca y Andrés Rivera se sumaron.

No faltaron los nombres de los medios: Rogelio "Pajarito" García Lupo, Diego Bonadeo, Antonio Carrizo.

Hubo también héroes del deporte. Roberto Perfumo, Johan Cruyff y Carlos Alberto. Además de, por supuesto, el hombre que estuvo a mitad de camino entre el alto rendimiento y la poesía: Mohammed Alí, el boxeador que escribía versos y que, al mismo tiempo, hacía arte arriba del ring. Además, un polémico entre los polémicos: Joao Havelange.

A todos ellos, se los llevó la muerte en el 2016.

El mundo del tango sufrió las bajas de figuras como Ernesto Baffa, Mariano Mores y Horacio Salgán. Se fue la voz de Juan Gabriel, la composición siempre efectiva de Leon Russel y la diversión irreverente de Pocho La Pantera. El rock perdió, además de al Duque Blanco, a otro miembro de la nobleza -Prince- y a uno de sus productores más relevantes: George Martin, el hombre detrás de cada grabación de The Beatles. Del trío de rock progresivo Emerson, Lake & Palmer, Keith Emerson se suicidó en marzo. Greg Lake perdió en diciembre su lucha contra el cáncer.

La gran pantalla se quedó sin Ettore Scola, Robert Vaughan, Alan Rickman y Zsa Zsa Gabor. Carrie Fisher y su madre, Debbie Reynolds, murieron las dos, con tan solo un día de diferencia entre una y otra. Dos figuras vinculadas al espacio -uno en la realidad, otro en la ficción- murieron en 2016. Kenny Baker era el hombrecito dentro del robot R2D2 en "Star Wars". John Glenn fue pionero del programa espacial norteamericano.

El listado de estadistas que se mudaron "al barrio que hay detrás de las estrellas" (la metáfora es de Joaquín Sabina) incluye nombres amados y odiados, de bajo perfil y de altos índices de polémica. El ex presidente chileno Patricio Aylwin y el uruguayo Jorge Batlle. Shimon Peres y Fidel Castro. Y, agregados quizás de manera casi caprichosa a esta lista, el histórico sindicalista Raimundo Ongaro, el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel y el juez Carlos Fayt.

Ni en Navidad se tomó un descanso, la parca. Por el lado del cine vernáculo, a los 71 se fue Eliseo Subiela. La música, por su parte, llora a un londinense alegre y talentoso como George Michael.

La muerte se llevó también a Gene Wilder, a Rubén Aguirre -el entrañable Profesor Jirafales de "El Chavo"- y a Juan Carlos Mesa, uno de los talentos cómicos más grandes que dio la televisión argentina.

Es que seguramente, allá, donde sea que more la señora de la guadaña, a la espera de tachar el siguiente nombre en la lista, también necesite, de vez en cuando, una buena carcajada.

Diego Gualda - télam - 

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