Opinión

El gatopardismo en Catamarca

Editorial

El 21 de noviembre del corriente año, las radios y los diarios de Catamarca anunciaban un cambio de autoridad en la Subsecretaria de Medios, sin que el gobierno provincial ni los involucrados dieran muchas explicaciones acerca del cambio.  

El funcionario saliente –periodista- había cumplido funciones desde hacía casi un lustro acompañando a la gobernadora desde el comienzo mismo de su gestión. Salió un periodista y en su reemplazo, fue designado un médico oftalmólogo, ex diputado provincial, que tibiamente y sin mayores estridencias ordenó una especie de auditoría casera sobre la administración anterior de la pauta oficial y de un plumazo “cambio todo”, incluido algunos funcionarios y designó a periodistas para cumplir las funciones de la subsecretaria.

Italia, mayo de 1860, agoniza la aristocracia tras el desembarco de Giussepe Garibaldi en Sicilia, Don Fabrizio (personaje inspirado en Giulio IV di Lampedusa, bisabuelo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, autor  del  Il Gattopardo) novela escrita  entre finales de 1954 y 1957) asiste con distancia y melancolía al final de una época. “La aristocracia comprende que el final de su supremacía se acerca: es el momento de que se aprovechen de la situación política los burócratas y mediocres, la nueva clase social emergente.”  El gatopardismo o lo lampedusiano es un término curioso utilizado en Ciencias Políticas y en lenguaje político corriente, en general. El hecho o procedimiento de "cambiar algo para que nada cambie", tiene su origen en la paradoja expuesta en la novela El gatopardo, del escritor italiano. La cita original expresa la siguiente contradicción aparente: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". "¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado". "…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está".

La cita y la historia se han hecho presentes en Catamarca. El pasado sirve para algo, mal que le pese  los desmemoriados. El manejo de la pauta publicitaria en la provincia es arbitrario, injusto y poco transparente. Además provoca daños colaterales trascendentes tal como es público y notorio. Aunque muchos “cabezas huecas” se empeñen en desligar la suerte de la empresa con los incumplimientos estatales. Una burrada.

Existe un intento solapado de callar al mensajero y por ende, su mensaje. Aquí estamos y aquí estaremos siempre, hasta el último día. Los medios amigos sobreviven, los otros, la pasan mal. Es tan elocuente la cuestión, que el  lector sabrá interpretar la diferencia sin mayores detalles, que de sutil no tiene nada, máxime si se tienen en cuenta las afinidades políticas.

Mientras el periodista Rodrigo González estuvo al frente de la Subsecretaria de Medios de la Provincia, sólo firmaba órdenes de pago de manera discrecional y en secreto. Nunca la opinión pública supo con qué criterios se distribuía la pauta publicitaria oficial ni si los beneficiarios realmente eran medios de comunicación acreditados, con sus obligaciones fiscales en regla, merecedores  de los valiosos recursos dinerarios que son propiedad del erario público y no de un gobierno, como muchos “patrones de estancia”  creen.

Cuando el gobierno provincial navegaba en la opulencia del apoyo del gobierno central, la Subsecretaria de Medios pagaba a sus proveedores como quería, en forma arbitraria y y recurriendo al "amiguismo", con el agravante que en el año 2015, la provincia fue administrada sin presupuesto, situación grave, siendo responsables todos los legisladores sin distinción de ideologías políticas. Nadie sabe cómo, cuándo y en qué forma se aplicaron los dineros públicos. No es verdad aquello de que cuando no hay presupuesto se gobierna con las mismas partidas del ejercicio anterior, porque en una economía inflacionaria hubo notables diferencias entre el presupuesto 2014 y las cuentas del 2015. No existe información pública al respecto. La falta de ley de presupuesto es sinónimo de descontrol. Y eso fue lo que ocurrió durante el período del 2015, justamente un año electoral.

A nivel nacional, cada año se publica quienes fueron los medios que recibieron pauta oficial y cuáles fueron los montos asignados. Razón por la cual Catamarca necesita una ley que regule la distribución de las partidas del presupuesto destinadas a la publicidad de los actos de gobierno y de ese modo evitaría los manejos dudosos y arbitrarios que sólo generan suspicacias de todo tipo.

Si están tan tranquilos, los funcionarios del aérea deberían exhibir a la opinión pública como se asignaron las partidas de publicidad oficial durante los años 2014, 2015 y 2016, CUIT de los beneficiarios, condición frente a la AFIP y la ANSES, cantidad de empleados, audiencias reales, publicidad contratada, montos acordados, fecha de pago, etc.

Eso evitaría que muchos medios, aun con situaciones de flujos dinerarios abundantes a nivel de gobierno provincial, nunca perciban sus créditos legítimamente obtenidos a través de las contraprestaciones publicitarias.

El actual sistema pone en vilo no sólo a la empresas del sector, sino y lo que es mucho más grave, a su personal. Valga aquí resaltar que el nuevo Subsecretario de Medios reconoce públicamente la existencia de una de deuda de $ 33.000.000.- a los medios por publicidad contratada y no abonada.  Pero digamos las cosas por su nombre, no es la Subsecretaria de Medios quien no honra sus obligaciones en tiempo y forma, es el gobierno de la señora Lucía Corpacci. 

Por esa razón, es tan importante que la provincia tenga no sólo un presupuesto y partidas de publicidad oficial sino una ley que regule la distribución justa y equitativa a los medios masivos de comunicación y que al final de cada año rinda cuenta documentada de sus contrataciones.

Cuando los gobiernos no muestran sus cuentas… las conjeturas están todas en el orden del día. En Catamarca hay medios agraciados y medios olvidados, todo lo cual afecta profundamente la igualdad ante la ley, la libertad de expresión y por ende la libertad de prensa, garantías fundamentales consagradas en la Constitución Nacional. Cuando la distribución es inequitativa y desigual, comienzan los problemas.

Las garantías constitucionales de libertad de expresión no fueron pensadas para proteger a los medios sino a los ciudadanos. En Catamarca ha dejado de salir un diario, el más antiguo de la provincia y el gobierno provincial parece ajeno a la cuestión. Los empleados sufren la situación, la empresa padece la informalidad y los ciudadanos se han visto privados de acceder a la información, tan necesaria en la vida de una República Democrática. No le ha importado su suerte.  El gobierno provincial de la Dra. Lucía Corpacci no ha honrados en tiempo y forma sus compromisos y no hay indicios que lo vaya a hacer, porque así se administra el populismo.

En Catamarca el gobierno provincial decidió cambiar todo en la Subsecretaria de Medios y realmente lo hizo para que nada cambie, pues sí en la abundancia reinaba la arbitrariedad, en la escasez, reinará la morosidad. Ni antes honraron sus obligaciones ahora con las finanzas públicas en problemas, lo más probable es que siga la discrecionalidad y la arbitrariedad. De ahí que vale la pena reiterar la contradicción aparente que se aplica a Catamarca y tal como lo expresó Giuseppe Tomasi di Lampedusa  “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". "¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado". "…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está".

 

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