Opinión

Hablemos de historia: Otra Vuelta de Obligado

Por Omar López Mato (*)

No resulta extraño que un gobierno centralista y dominador como fue el de la Sra. Fernández de Kirchner haya consagrado el aniversario de la batalla de Vuelta de Obligado como el Día de la Soberanía, pretendiendo elevar a Juan Manuel de Rosas como paladín del nacionalismo vernáculo, a falta de mejor figura para ocupar dicho sitio.

Que Rosas haya sido ungido como tal solo muestra la visión parcial de algunos exegetas que manipulan la historia de acuerdo a su conveniencia. Fernando Savater sostiene que a la gente sin conocimiento histórico, el nacionalismo lo convierte en tontos virulentos.

A Rosas le debemos la pérdida del Alto Perú, cuyas provincias habían firmado el acta de independencia de 1816. Su desinterés por este conflicto se manifestó en el escaso apoyo al gobernador Alejandro Heredia, quien poco pudo hacer ante circunstancias adversas de tal envergadura. Poco tiempo después, cuando Lavalle amenazó los intereses de don Juan Manuel, éste no dudó en formar un ejército de siete mil hombres que puso bajo el mando de Manuel Oribe, un ex presidente uruguayo y aliado del tirano. Tampoco don Juan Manuel se conmovió por la pérdida de las Malvinas, archipiélago que no dudó en ofrecer cómo moneda de cambio por la deuda con la Baring Brothers.

Tan molesto lo tenía al Restaurador este desorden administrativo, que también ofreció a los mismos banqueros británicos la explotación de todo el litoral atlántico (sin pensar en la nefasta consecuencia que hubiese tenido esta propuesta sobre la soberanía de la Patagonia).

Si estas concesiones ameritan acreditarse entre sus “logros soberanos” es un tema más que discutible.

La tan mentada Vuelta, que tanto desveló a la Sra. de Kirchner para fortalecer su relato maniqueo de buitres contra pingüinos, a fin de buscar un enemigo común (actual o histórico, lo mismo da), es una rutina en la que suelen caer los gobiernos populistas para distraer la atención de los incautos sobre los verdaderos problemas que aquejan al país (en nuestro caso, el desmanejo administrativo y la corrupción).

Ante la intención de remontar el Paraná de una flota comercial para llevar sus productos a ciudades como Asunción y Corrientes (que mantenía una actitud beligerante contra el gobierno de Rosas por las limitaciones comerciales y de desarrollo impuestas por el puerto de Buenos Aires), Rosas opuso una débil resistencia (¿solo consiguió 2.000 soldados y 21 cañones? Poco después, en Caseros, se defendió con 22.000 soldados y 60 cañones. Tamaña insuficiencia se presta a suspicacias) dispuesto a hostigar a la flotilla anglo-francesa. Vencida esta resistencia (débil desde el punto de vista estratégico, pero valiente y decidida por el heroísmo de sus participantes) la flota siguió su curso, pero fue un fracaso comercial, por estrecheces económicas o miedo de los lugareños. Lo cierto es que el costo beneficio de esta expedición, más la conflictividad europea de 1848, pronto dejó de estimular el afán de lucro anglo-francés.

Curiosamente, tanto argentinos como europeos la recuerdan como una victoria, aunque fue un hito más en la tortuosa evolución de nuestro federalismo, cuando una provincia –Buenos Aires- le niega a las otras el derecho al libre comercio y cercena su economía. Vale recordar que una de las primeras normas que se impusieron después de Caseros fue la de declarar la libre navegabilidad de los ríos, que ya había sido declarada por Artigas en 1816 y sancionada por Dorrego en agosto de 1828, satisfaciendo así una condición esencial del federalismo.

Como decía al inicio, que la Sra. de Kirchner lo haya instituido como fecha patria solo prolonga el insulto al federalismo que su régimen impuso a lo largo de una década manteniendo el sometimiento de los gobernadores a una coparticipación caprichosa, y prebendaria.

La exaltación de Vuelta de Obligado y el feriado obligado, insulta al federalismo. Su imposición a nivel nacional fue la cínica culminación de una política centralista, construida sobre la sumisión económica a la chequera presidencial.

(*) Médico y escritor   

Su último libro es IATROS Historias de médicos, charlatanes y algunos tipos con ingenio

omarlopezmato@gmail.com   

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