Opinión

La penumbra del Fanatismo

"Obedeced señor obispo, sin sumisión no hay ley". (Paráfrasis de Fray Mamerto Esquiú) Por Alvaro Tomás Molina y  Mariano Guillermo Maldonado  (*)  

"La penumbra del Fanatismo

Una sombría brisa de fanatismo exacerbado recae sobre nuestra provincia, a raíz de la declaración de necesidad de reforma de la Constitución Provincial. Muchas voces disonantes hacen sentir su absoluta verdad por sobre la evolución humana, el dialogo y el pensamiento crítico para construir una sociedad plenamente integrada.

Desde “Unión y Libertad” Asociación Civil queremos expresar nuestra postura con relación al artículo 131° inc. 2° de nuestra Constitución Provincial, que establece como requisito para ejercer el cargo de gobernador; “profesar el culto católico apostólico romano”.

Consideramos, entre otros aspectos que se trata sencillamente de un inciso con rango constitucional de características discriminatorias y exclusivistas. No hay razón para verter defensas absolutas sobre este postulado en pleno siglo XXI, cuando está por demás explicar cómo se restringen las libertades sosteniendo un modelo de estado teocrático.

La institución eclesiástica local alzó su voz en una discusión poco relevante para el futuro provincial en términos prácticos. Comparar la religión islámica o la judía con el “pueblo mariano” de Catamarca, deviene en un absurdo moral de tintes oscurantistas que no hacen más que estimular las sombras del fanatismo que encontramos cotidianamente en nuestro contexto socio-cultural.

Al respecto, un fanático es aquel que posee una convicción absoluta y procura imponerla su verdad a los demás, por ejemplo en palabras de la jerarquía eclesiástica;  “Salir a defender la fe”, o “Un gobernador católico posee cualidades morales y éticas necesarias para desempeñarse por el bien común”.

Con estos criterios se han sucedido extremos escenarios de dominación de la humanidad no solo en nuestro país con Militares genocidas y católicos confesos, sino a nivel internacional como la España de Franco y su colaborador de mayor confianza llamado Carrero Blanco, responsable de la opresión del pueblo saharaui.

En nuestro país, muchos cultos han sufrido y sufren discriminación. La tolerancia y la libertad religiosa se encuentran pendiendo de un hilo si seguimos defendiendo un esquema de dominación cultural basado en fundamentos dogmaticos.

Al procurar imponer una verdad a los demás, el fanático no dialoga, solo puede monologar, porque dialogar  implica reconocer la existencia de más de un logos, es decir más de una razón, mientras que el monologo solo reconoce y expresa solo una razón.

Cuando logramos entrever discursos cargados de fanatismos, defendiendo solo un privilegio que no condice en absoluto con la ciencia para gobernar situaciones sociales complejas, estamos ingresando en esa oscuridad permanente de la que ya no podremos salir si no destellamos constructos discursivos de pensamiento evolutivo a partir de la luz racional.

La cura contra el fanatismo es el pensamiento crítico. Gobernar es una ciencia compleja, en donde intervienen muchas disciplinas consolidadas a lo largo de la historia. Un culto religioso es materia de las ciencias del espíritu, que no guardan relación con las ciencias del estado, que poseen aspectos sociológicos e históricos que influyen contextualmente en el proceso de toma de decisiones.

Si bien la iglesia católica acompañó el proceso de construcción nacional, su incidencia no justifica de ninguna manera el sostenimiento jurídico de su estructura jerárquica. En este sentido cabe aclarar que la construcción de nuestro Estado-Nación, fue producto de factores externos y conflictos internos bajo la influencia de una generación que no surgió precisamente del seno de la Iglesia Católica.

Los Revolucionarios de Mayo, plantearon una cosmovisión americana en base a la independencia, la libertad, la igualdad y la unión de todos bajo un mismo territorio, en oposición justamente a los criterios absolutistas monárquicos, legitimados por la Iglesia católica por varios siglos.

Las verdades absolutas, propias de convicciones dogmaticas, convierten al pueblo en una argamasa de ignorantes. Debemos despertar en el pueblo la necesidad por el “saber y el conocer” para después actuar en consecuencia con el pensamiento, y no en defensa de lo absoluto. Un pueblo curioso y tolerante puede evolucionar, apasionarse por lo diverso, convivir con los demás y no coexistir como pretenden los fanáticos.

Por ello muchas veces las personas curiosas no tienen temores, porque pueden dudar en forma consciente, en cambio las personas fanáticas poseen un alto grado de incertidumbre lo que los convierte en seres temerosos, constituyendo un peligro para el pleno desarrollo de un pueblo.

Muchas generaciones han visto atravesar una sombra de fanatismo en diversos  procesos políticos. Las pasiones sanguinarias justamente se originan en la imposición de verdades y el sostenimiento de discursos radicales con el solo fin de mantener un status quo, que actúa como un impedimento para el progreso humano.

Respetar las libertades, es la esencia de una comunidad organizada. Sostener requisitos eclesiásticos para poder desempeñar un cargo político es avalar todo lo que la humanidad hoy padece, como las guerras religiosas, el desplazamiento y aniquilamiento de comunidades enteras por cuestiones de creencias, que despiertan incertidumbre, penumbra y oscuridad.

Debemos dialogar, por sobre todas las cosas, ser luciérnagas que brillan cuando la luz se ausenta, y no permitir que discursos violentos fundados en sentimientos sagrados impongan a los demás verdades o condiciones para evolucionar, porque no es lo mismo sentir la obligación de transmitir para construir un mundo mejor, que imponer a los demás un mundo bajo condiciones absolutas."

UNION Y LIBERTAD

Asociación Civil

 

(*) Secretario y Presidente de "Unión y Libertad" Asociación Civil

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