Opinión

Según un experto el avión no debería haber despegado

Por Rubén Miguel Cafaro (Especial para LA UNION DIGITAL)                            (*)

La tragedia

El avión, Avro Regional Jet 85 (tetra reactor) matrícula CP-2933, pertenecía a la empresa Línea Aérea Mérida Internacional de Aviación-LAMIA, de Bolivia.

El accidente ocurrió en la noche del lunes 29 de Noviembre de 2016, en Cerro Gordo de la Unión, Departamento de Antioquía, cuando la aeronave iba a aterrizar en Medellín, Colombia.

Trasladaba al equipo de fútbol Chapecoense de Brasil, con 77 pasajeros, 71 víctimas fatales y 6 sobrevivientes, según versiones periodísticas, fue debido a una falla eléctrica.

Ante las múltiples versiones infundadas y que confunden al ciudadano, por respeto a los familiares de las víctimas, es necesario esperar las informaciones oficiales de la Junta Investigadora de Accidentes y de la Justicia de Colombia y Bolivia.

Para determinar las causas del siniestro es necesario contar con las desgrabaciones de los Registradores de la aeronave (llamadas cajas negras), que son de color naranja fosforecente, para facilitar su ubicación después del siniestro.

Los mismos son, El Registrador de Voces de Cabina (Cockpit Voice Recorder) que posee todas las comunicaciones entre la tripulación y los Controladores de Vuelo; y el Registrador de Datos de Vuelo (Flight Data Recorder) con todos los datos del Vuelo, funcionamiento de la aeronave y equipamientos, regímenes de los motores, temperaturas, etc.

Probables causas del siniestro.

La distancia ortodrómica (arco de círculo máximo) desde Santa Cruz de la Sierra Aeropuerto (AD) Viru Viru, Bolivia,  hasta Medellín AD José María Cordova, Antioquia, Colombia, es de 2.983 Km.

Teniendo presente que este modelo de avión RJ85, tiene un alcance “con máximo combustible (jet fuel A) de 2,965 Km”, lo que hace una diferencia de 18 Km, prácticamente sin remanente de combustible.

Por normas internacionales de la, Organización de la Aviación Civil Internacional  (OACI) y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la aeronave debe “cargar combustible hasta el destino del vuelo”, más un adicional para ir al AD de alternativa y otro adicional de 45 minutos de vuelo para contingencias del vuelo.

Ante la falta de combustible, los 5 generadores de energía eléctrica (provenientes de los 4 motores y el “Auxiliar Power Unit”-APU), dejan sin electricidad al avión, cuestión que reportó el Comandante.

Con todos estos datos, los investigadores pueden determinar fehacientemente, las causas probables del siniestro.

Resumiendo, como no se cumplió con la carga de combustible requerida para el vuelo, según las normas internacionales; ello evidenciaría “una grave falla humana”, por parte de la Aerolínea LAMIA, que indudablemente la Justicia, mediante peritajes de ingeniería aeronáutica, determinará los responsables del siniestro, que se harán cargo de las costas del juicio.

 

(*) Ing. Aeronáutico, Ing. Mecánico Aer.

Consultor Técnico - Perito Judicial.

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