Opinión

¿Maldad o estupidez?

Por Omar López Mato (*)

“No atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez” - Principio de Hanlon

El 17 de junio de 1995 McArthur Wheeler, caucásico, ojos claros, cabello castaño, 1,70 de altura y 130 kilos de peso, robó dos bancos con pocas horas de diferencia, a plena luz del día y sin máscara para cubrir su rostro. Cuando fue capturado, ese mismo día, Mac Arthur se mostró contrariado. “¿Cómo me reconocieron?”, preguntó a los policías mientras era esposado. Estos se limitaron a decir: “Por los videos”. “Pero ¿cómo?” indagó McArthur “¿Aparezco en los videos?” Ante el silencio de la policía, se lamentó: “¡Pero si me pinté la cara con limón!”

McArthur Wheeler estaba convencido que si utilizaba jugo de limón sobre su cara se volvería invisible para las cámaras de seguridad. Así se lo habían dicho dos amigos (en evidente tren de chanza) y el gordo Wheeler (ya entramos en confianza), les había creído.

La “simpleza” de Wheeler llamó la atención del Dr. David Dunning de la Universidad de Cornell, y junto a uno de sus alumnos, Dustin Krugger, se dedicó a estudiar al gordo Wheeler y a otros individuos hasta llegar a descubrir el síndrome que tiene sus nombres, basado en los siguientes principios:

Los individuos incompetentes tienden a sobrestimar sus propias habilidades.

Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las habilidades de los demás.

Podríamos afirmar que la década ganada fue la de Dunning Kruger y que en lugar de pintarse con limón, su conducción se afilió al Frente para la Victoria.

En el caso del gordo Wheeler, la policía de Nueva York lo encontró a las pocas horas, pero en nuestro país, podemos decir que el Poder Judicial argentino potencia al síndrome de Dunning Kruger, ya que por años “los malos o idiotas” han subsistido sin ser perturbados.

Y mi duda es si son ¿malos o idiotas? (cómo expresa Hanlon en su principio), porque hay que ser muy idiota para pensar que uno puede robar semejante volumen, sin despertar la suspicacia del público y del mismo Poder Judicial argentino (que ya es mucho decir). Y además (y eso nos lo preguntamos todos) ¿para qué necesitan tanta plata? ¿Para hacer política? El dinero no les va a franquear la inmortalidad (Néstor se murió como cualquier cristiano y espero que la historia lo registre como lo que fue, un chorro) y probablemente los lleve a todos a la cárcel (Dios quiera).

La dirigencia del FPV se hizo de un interesante botín, pensando que nadie los reconocería. ¿Acaso Báez se pintó con limón? ¿O López se llevó el juguito recién exprimido para tomar el té que le ofrecían las monjitas? (¿qué será de ellas? ¿Seguirán cocinando scones?)

El 80 % de la humanidad (incluido López) creen que son merecedores del cielo. Pocos son conscientes de sus excesos.

Es bueno que el mundo tenga presente este síndrome, cuando individuos con escasa capacidad y mucho ego se hacen cargo del planeta.

Todo el mundo trata de discernir qué de lo anunciado por el ahora presidente Trump se convertirá en realidad. Como se han escrito océanos de tinta sobre el tema, voy a limitarme a volcar unas pocas gotas más a esos mares. Por de pronto, seguramente aumentarán las deportaciones en los EE.UU. y será más difícil a los extranjeros entrar al país. No solo les será difícil de entrar a las personas, sino a los productos de importación.

Durante el debate, Trump dijo estar respaldado por muchos generales y almirantes, que supongo, no lo instarán a jugar con soldaditos de plomo. Me atrevo a pronosticar que el próximo año la administración Trump aumentará el gasto bélico y los EE.UU. estarán involucrados en una (o varias) nuevas aventuras guerreras, probablemente asociado con Rusia. Junto a la ex Unión Soviética, EE.UU. aumentará la presión sobre ISIS con “ataques quirúrgicos”, eso es, blancos concretos con estrategias sofisticadas, altamente profesionalizadas. Lo que nadie puede prever, es qué tipo de retaliaciones subversivas sufrirá el resto del mundo (y no podemos excluirnos).

Trump va a recurrir al viejo truco de buscar un enemigo común para unir al pueblo americano, bastante shockeado por esta elección. Allá también se abre una grieta.

La otra guerra será comercial (bueno, todas las guerras son transacciones económicas violentas): El águila americana contra el Panda chino.

Hay que comprender que la batalla de fondo es contra China, que con sus productos más baratos amenaza al obrero americano (el factor decisivo para la victoria de Trump). Cubierta las espaldas con la alianza con Putín, la administración Trump irá contra los chinos y probablemente recurran al petróleo para presionarlos, siempre escasos de combustible. Las consecuencias de este conflicto a largo plazo, son impredecibles…

Estos acontecimientos vienen a confirmar como la ignorancia proporciona más confianza que el conocimiento (la frase es de Charles Darwin). La ignorancia da certezas, mientras los conocimientos solo nos aseguran lo poco que realmente sabemos.

Al igual que entre la gloria y el ridículo hay un paso, existe la misma distancia entre la ignorancia y la estupidez.

(*) Médico y escritor   

Su último libro es IATROS Historias de médicos, charlatanes y algunos tipos con ingenio

omarlopezmato@gmail.com   

www.facebook.com/olmoediciones

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