Turismo

Los emprendimientos familiares de hospedaje son el pilar fundamental de los destinos emergentes

Son también una solución al problema de la insuficiencia de plazas para uso turístico, que se plantea en temporadas altas o durante las celebraciones masivas puntuales.

Los hospedajes familiares son una solución al problema de la insuficiencia de plazas disponibles para uso turístico, que se plantea en temporadas altas o durante las celebraciones masivas puntuales, pero además esos emprendimientos son un motor primario de las economías regionales relacionadas con la actividad vacacional.

Con una estructura de servicio brindada mayoritariamente por el grupo familiar, cada emprendimiento ofrece al turista experiencias únicas que parten de la base del contacto directo con cada integrante de la familia: compartir una comida típica, oír relatos de la historia cotidiana ilustrados con los pequeños tesoros de las fotos, acariciar sus mascotas e interactuar con los vecinos, son algunas de las experiencias por las que se pasa.

Jóvenes, parejas, familias y trotamundos solitarios son puestos allí en contacto estrecho con la cultura y costumbres del lugar, creando recuerdos imborrables que quedarán fijados para siempre en la memoria.

Sin demasiados lujos, simples y prácticos, los albergues familiares multiplican su oferta en muchos pueblos turísticos argentinos, complementando la escasa oferta hotelera tradicional, a través de políticas municipales de asesoramiento y capacitación.

Télam pudo analizar de cerca la experiencia de Concepción del Yaguareté Corá, en Corrientes, y obtener testimonio de esa modalidad en Tilcara, provincia de Jujuy.

En el primero de los casos, debido al auge creciente del pueblo como destino turístico de acceso a los Esteros del Iberá, el municipio local implementó el programa piloto Bienvenidos a Nuestra Casa, en el que trabaja activamente la Fundación Yetapá y que cuenta con la colaboración del Programa Com.Un, una iniciativa del gobierno correntino para el fomento de las actividades productivas.

Ñangapiri Tujá, Ñande Roga (Nuestra Casa), de la familia Leguizamón y la casa de Elvira González, con nombre todavía en decisión, fueron los emprendimientos que entraron dentro del programa piloto.

Viviana Cardozo, junto a su madre, Mirta Escobar, propietarias del primero de los emprendimientos, relataron su experiencia con el programa piloto: "Recibimos ayuda en la reforma de la habitación, lo hicimos nosotras junto a las chicas de la fundación; trabajamos hasta tarde pero la experiencia fue muy linda", dijo.

"La casita era de mis abuelos y, para evitar que se deteriore, la inscribimos dentro del programa y, con su ayuda, se le reformó el baño, se restauró, se modificó lo necesario", rememoró Cardozo.

En el amplio jardín adornado con rosas, con Mailo -el amistoso perro labrador de la familia-, un imponente gallo, tres gallinas y un ternero Hereford como testigos de la charla, Viviana redondea el relato: "Así fui alquilando; primero se empezó con alquileres a los chicos que trabajaban en la estancia (un establecimiento próximo a Concepción), ya que al principio no se explotaba el turismo".

"Con la inauguración del Centro de Interpretación de los Esteros, comenzaron a llegar los primeros visitantes y con ello fuimos mejorando de a poco; año a año va mejorando, muchísimo, a comparación del año pasado, el triple de gente", se entusiasmó.

Respecto a las expectativas de crecimiento, Cardozo se mostró confiada en que Concepción, como destino, "va a seguir", y apuesta a ello con la nueva casa habitación que construye y el sueño de llevar a cabo otro emprendimiento.

Madre e hija aportan seis plazas distribuidas en dos habitaciones, un espacio para grupos de mochileros y una zona para carpas, que ya han sido ocupados por turistas alemanes, ucranianos y chilenos.

Consultada sobre el perfil de sus huéspedes, Cardozo no dudó en afirmar que "los que más vienen son los aventureros", en referencia a los grupos que suelen excursionar con kayaks por los Esteros, aunque también suele alojar a grupos familiares.

Mirta es la encargada de mimar a los huéspedes con las comidas típica del lugar, que incluyen el locro, los guisos y el mbaipy, entre anécdotas y relatos de sus vivencias.

A los mencionados, se suman en Concepción más de una decena de emprendedores que, ante casos de extrema ocupación -como la sucedida durante el fin de semana largo de octubre- poseen habitaciones aptas para recibir turistas bajo las mismas condiciones.

Por otro lado, la experiencia albergues familiares de la localidad jujeña de Tilcara, impulsada también desde el ámbito municipal, se inició debido al colapso que se produce regularmente para fechas clave, como es el caso de los Carnavales.

Al respecto, Santos Manfredi, secretario de Turismo del municipio, manifestó sobre la iniciativa que "la premisa fue categorizar a los hospedajes, trabajar junto a ellos para que puedan blanquearse y así poder promocionarlos. Al principio hubo reticencias, pero en una segunda etapa se los pudo habilitar y hoy se encuentran trabajando, permanentemente apoyados y asesorados por el municipio".

Manfredi indicó que durante la primera etapa se pudo regularizar a 20 casas de emprendedores y dijo que "hoy ya son más de 50 los albergues habilitados", aportando en conjunto más de 130 plazas.

Consultado sobre el público consumidor de este tipo de alojamiento, el funcionario apuntó que "mayoritariamente son familias de clase media que aprovechan el bajo costo de estas locaciones" aunque también hay otros a quienes "les gusta compartir su estadía con maestros de escuela, con gente que además de ser sus anfitriones, tiene otro trabajo fuera de la hotelería".

Los albergues familiares son, en definitiva, un ámbito donde el turista puede vivir y ser a la vez parte de las costumbres culturales de los pueblos, protagonizando así una experiencia de vida en la que suelen ganarse nuevos amigos.

Agencia Nacional de Noticias

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