Opinión

La anomia de los bancos

Por Diego Martín Fernández (Especial para La UNION Digital)

Los bancos no están cumpliendo su rol de intermediación financiera. Existen proyectos de inversión de alta productividad del sector privado que se están quedando sin fuentes de financiamiento y ello conjura contra la actividad económica. Justamente este es el camino contrario si se pretende reactivar a la actividad económica.   El sistema bancario está haciendo historia porque la mitad de sus depósitos lo son a plazo fijo cuando en las estadísticas siempre se ha registrado la preeminencia de los depósitos a la vista.

Esta anomia de los bancos se observa desde el gobierno anterior donde su accionar se halló sesgado por la inversión en Lebacs y préstamos al sector público (Crowding out). Sin embargo, el sistema posee una altísima rentabilidad y una fortísima solvencia y liquidez. La cuestión es determinar si no es preocupante tener un exceso de liquidez y qué hacer con los recursos ociosos.

Es como si los bancos han decido aislarse de la economía real, separándose y dejándola inerme, solitaria a la “buena de Dios”.  Como un flaneur solitario el sistema bancario permanecer desentendido del quehacer diario.

Como dijimos la participación de los plazos fijos bancarios dentro del esquema total de los depósitos del sistema es récord, pero la pregunta que se deflagra es: ¿hasta cuánto les conviene? Y otra superior: ¿Qué van hacer con los fondos? Respecto a la primera pregunta es dable destacar que a los bancos les conviene más tener depósitos a la vista (caja de ahorro, cuentas corrientes) puesto que les paga un interés notoriamente menor que lo que remunera a los plazos fijos. Esto le genera un menor costo del fondeo. Entonces, la cuestión que debieran dirimir los bancos es hasta dónde van a estimular la captación de depósitos a plazo fijo. Lo adecuado para la economía real es que bajen las tasas de los plazos fijos y así concomitantemente se puedan reducir las tasas onerosísimas que están cobrando por préstamos de renovación de capital de trabajo, descuentos de documentos, préstamos personales….  Ahora bien, sobre el segundo interrogante se debe establecer que hay que limitar tajantemente esa bicicleta de las Lebacs.

Es decir, no se puede admitir que los bancos tomen fondos para invertir en Lebacs y dejar al desamparo a las microempresas y pymes que son las que motorizan a la actividad económica y a la generación de empleo (recientemente el INDEC divulgó la tasa de desempleo en el orden del 9.5 %); máxime en estos días donde se están publicando cifras oficiales a la baja de diferentes rubros de la economía real (construcción, siderurgia, industrias metalpesadas, petroquímica...)

La anomia del sistema bancario se vislumbra en cierta desorganización o aislamiento del sistema respecto a la naturaleza fundadora de la actividad propia.

El valor del sistema financiero argentino es del 14 % del PBI siendo que el déficit público es del orden del 8 % del PBI. De esto se colige que los bancos no van a poder financiar el agujero fiscal. En 2017 el Gobierno tiene vencimientos de deuda por USD 15.000 millones….

El panorama es lúgubre.

 

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