Entretenimiento

Domesticando dragones: qué pasó en el sexto episodio de “Juego de Tronos”

Recapitulamos qué pasó en el sexto capítulo de la sexta temporada de Juego de Tronos. Alerta de spoilers.

Atención: alerta de spoilers. Cuidado, spoilers. Es decir: para los que no vieron el sexto episodio de la sexta temporada de Juego de Tronos que se estrenó este domingo por HBO, este texto analiza lo que pasó en el capítulo y para eso cuenta información clave. Si no lo vieron todavía, entonces no lean lo que sigue. Y si lo leen, sepan que quien avisa no traiciona.

 

Justo allí donde nos quedamos: en la dramática muerte de Hodor y la revelación de su nombre gracias a la física cuántica.

 

Meera carga a Brandon Stark con sus habituales ingestas de ayahuasca, pero alejarse de una horda de zombies en estas condiciones es inviable, y cuando todo parece perdido, los guionistas nos deleitan con otro clásico Deus ex machina, encarnado esta vez por el Tío Benjen Stark, aquél que se perdió en la primera temporada y que Jon Snow esperaba como Penélope.

 

Al pasar, se explica que al Tío Benjen lo mató un caminante blanco, y que los niños del bosque, esos monstruitos que le sobraron a Guillermo del Toro cuando filmó El Laberinto del Fauno, lo revivieron. Algo extraño pasa con el Tío Benjen, que está al tanto de las visiones de su sobrino. Cuidado con la telepatía y los mambos místicos, porque abren líneas narrativas que pueden llevar a lugares peligrosos. Recordemos lo que pasó con Lost, acaso el final más estafador en la historia de las series televisivas.

 

Tengamos fe como el Rey Tommen, ya un pichoncito del Séptimo Gorrión. Si Joffrey se hacía odiar por ser un niño sádico y caprichoso, Tommen despierta fastidio por su debilidad de carácter. Desconfía de su poder, se muestra atemorizado y se marea por completo cuando visita a la Reina Margaery.

 

Movidas de ajedrez

A esta altura, Margaery es un personaje irresistible, que ostenta la inteligencia y adaptabilidad necesaria para sobrevivir largo rato en Poniente. Sabe qué hacer en las instancias más críticas sin perder ese halo de picardía característico de los Tyrell. Enorme mérito de la actriz Natalie Dormer, con su fotogenia y esa habilidad para decir mucho con gestos mínimos, registro actoral poco frecuente en la serie.

 

Así como Margaery juega a la defensiva y llega a convertirse en una presa VIP de la Fe Militante, el Séptimo Gorrión se adelanta a los movimientos de sus rivales, y donde esperábamos una masacrase, se termina sellando un pacto con la Corona. Encima ganándose la simpatía del pueblo. Ante el desconcierto de los Lannister, Olenna sacude nerviosa su abanico y reconoce la derrota.

 

Tommen manda a Sir Jaime, su padre no reconocido, a reclutar gente en las afueras de Desembarco del Rey. El padre-tío lo hace resoplando, no sin antes tener un touch and go con su hermana Cercei, quien le asegura que “jamás habrá nadie más que ellos dos en el mundo”. Atentos con esta banal línea de diálogo, porque lo único que le queda a Cercei para perder es al padre de sus hijos.

 

Stark de pura sangre

En paralelo, allá por Braavos, la psicología de Cercei se complejiza a través de la obra que Arya Stark frecuenta para cumplir la misión homicida de Jaqen H'ghar.

 

Presenciamos una ficción dentro de la ficción, que además de mostrar cómo se reformula la tragedia de la historia como farsa, ayuda a rememorar qué pasó en temporadas lejanas. Estas cajas chinas son un acierto de los guionistas y le arrojan a Cercei un matiz de sufrimiento que antes permanecía opaco por el odio que nos inspiraba.

 

Para los que estábamos hartos del crossfit de la pequeña Stark en la secta del Dios de los Muchos Rostros, su desobediencia fue un alivio y le dio un giro interesante a un personaje estancado. Arya desentierra su espada Aguja, asumiendo que la filosofía zen nunca fue lo suyo y sí está destinada a ser alguien: una Stark.

 

El enfrentamiento que se viene entre Arya y la gringa de corte carré promete ser uno de los más shockeantes de la temporada. Roguemos que no maten a Arya, aunque ya tenemos dando vueltas a demasiados Starks y esto despierta suspicacia.

 

Piezas actualizadas

Blood of my blood: sangre de mi sangre. Así se tituló este episodio, probablemente en referencia al regreso del hijo pródigo: Samwell Tarly.

 

La cena con los Tarlys fue un momento tenso y sobrio, creciendo con diálogos de timing perfecto hasta lograr un clima insoportable, con Sam al borde del ACV. Hay que reconocerlo: Sam nos dormía con su falta de carisma, pero ahora que sabemos cómo es su padre, le tendremos paciencia.

 

La fugaz estadía en Horn Hill sirvió, primero, para mostrarnos cuán linda queda la salvaje Gilly peinada y perfumada, y segundo, para que se roben la espada Veneno de Corazón, fabricada con acero valyrio, único metal que destruye a los caminantes blancos. Sin dudas esa espada terminará en manos de Jon Snow.

 

Hasta que eso suceda, desempolvaron a varios olvidados. Si nadie recordaba a Benjen Stark, menos recordaríamos a Edmure Tully, único sobreviviente de la Boda Roja. Walder Frey, un viejo verde desquiciado, sugiere que sus hijos utilicen a Lord Edmure como rehén para recuperar Aguasdulces (?).

 

Sin embargo, con quien siempre será un placer reencontrarse es con Drogon, que no para de crecer y quién sabe cómo lo monta Daenerys. Poco importa este detalle ante una criatura bella como pocas al servicio de la demagogia de la Madre de los Dragones.

 

Curiosidades

Mientras Meera y Bran huyen al inicio del capítulo, se nos ametralla con flashbacks fuertes, un compilado vertiginoso de escenas que deben analizarse fotograma por fotograma. Es una suerte de Aleph que revela personajes nunca representados en la serie pero con peso en los libros, como el Rey Loco asesinado por Jaime Lannister, nuevos fragmentos de lo que pasó en la Torre de la Alegría, y la supuesta creación del fuego valyrio, esa sustancia inflamable que usó Tyrion Lannister para frenar la invasión de Stannis Baratheon. El pasado se va resignificando mientras nos aproximamos al desenlace de Juego de Tronos.

 

Fuente: La Voz del Interior

Parlantes
YPF