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Llegan visitas, parten amigos: qué pasó en el quinto episodio de “Juego de tronos”

Recapitulamos brevemente qué pasó en el quinto capítulo de la sexta temporada de Juego tronos. Alerta de spoilers.

Atención: alerta de spoilers. Cuidado, spoilers. Es decir: para los que no vieron el quinto episodio de la sexta temporada de Juego de Tronos que se estrenó este domingo por HBO, este texto analiza lo que pasó en el capítulo y para eso cuenta información clave. Si no lo vieron todavía, entonces no lean lo que sigue. Y si lo leen, sepan que quien avisa no traiciona.

 

Venía lenta la temporada, desarrollándose de a poco, y varios nos preguntábamos qué le estaba faltando. En este quinto episodio, lo entendimos. En una temporada que empezó con personas volviendo de la muerte lo que faltaban eran muertes.

 

Y esta vez, la muerte fue de un personaje secundario pero, como todos en la serie, clave en el desarrollo de la historia.

 

Lo central de este episodio giró en torno a Bran Stark. El joven aprendiz del Cuervo de tres ojos siguió practicando sus nuevos dones (viajar al en tiempo y espacio cada vez que se aferra a las raíces del arciano, el árbol que los acoje). Pero en uno de sus viajes, Bran cometió una picardía. Viajó sin la compañía del Cuervo de tres ojos y descubrió en el pasado remoto algo clave. ¿Quién fue la madre de Jon Snow? ¿Cómo cruzará Daenerys el océano? No, no fue eso que todos queremos saber y seguro los guionistas demorarán hasta la temporada que viene. Bran descubrió el origen de los caminantes blancos. Vio cómo esos seres de hielo fueron un experimento de los niños del bosque.

 

Momento. Recapitulemos. Vamos a la prehistoria de Poniente. Los niños del bosque no son niños. Son seres (como los elfos de Tolkien) que llegaron a Poniente antes que los humanos y vivían en armonía con la naturaleza y los dioses antiguos (son quienes les hacían rostros a los árboles arcianos). Años después, cuando los primeros hombres desembarcaron y comenzaron a destruir todo lo que ellos amaban, no tuvieron mejor idea estos niños del bosque que secuestrar a un humano y hacer con él un frankestein: un temible caminante blanco.

 

Misterio resuelto: la peor amenaza de la serie, los caminantes blancos contenidos detrás del muro, son el efecto colateral de la falta de sentido medioambiental de los humanos que poblaron los siete reinos. Una amenza que se ve azul, pero cuyo origen es verde.

 

Volvamos al capítulo. Bran fue más allá en su trance, y se quedó más de la cuenta en el pasado para ver la legión de caminantes blancos. Tuvo mala suerte. Porque el Rey de la noche (sí, en español suena a bailarín de discoteca pero es el temible señor de cuernos azules de la serie) llegó a tocarlo. Y eso le permitió descubrir dónde está Bran en el presente e ir a buscarlo con su horda de muertos vivos.

 

La escena final en el que esa horda se coló en el subsuelo de raíces del arciano, donde estaban Bran, el Cuervo, Hodor y Meera pareció una de las mejores de The Walking Dead, con zombies que brotaban de las paredes y adrenalina helada. En el medio de ese caos de zombies hambrientos, Bran estaba conectado en otro viaje, en otro pasado, cuando Hodor aún no era un hombre enorme sino un niño regordete y simpático que se llamaba Willys y servía a la familia Stark.

 

Para salvarse de los muertos vivos, Bran pasó de un tiempo a otro, volvió al presente, entró en el cuerpo de Hodor, escaparon con Meera y obligó a Hodor a mantener una puerta cerrada para evitar que los muertos los alcancen. Hodor murió en esa tarea, mientras Meera le gritaba que mantuviera presionada la puerta: “Hold the door, hold the door, hold the door”. La misma frase repitió el joven Willys de vuelta en el pasado, conectado con ese momento, en una especia de epilepsia que le anuló el lenguaje y sólo le dejó esa frase.

 

Tristísima muerte la de Hodor, cuyo nombre contenía la última y más importante misión de su vida. En el enfrentamiento también murió el huargo de Bran, Verano, y el Cuervo de tres ojos.

 

En el norte

Mientras tanto, en el norte, Sansa y Jon emprendieron el intento de reunir un ejército para recuperar Invernalia. Partieron en busca de refuerzos (en el norte y en Aguasdulces, tierra de su familia materna, los Tully). Ella, al fin y después de las espantosas experiencias con Ramsey, despertando a la vida (hasta le pidió explicaciones a Meñique, en un breve encuentro). Él, con muy poco entusiasmo para ser un afortunado que volvió de la muerte.

 

Del otro lado del mar

Tyrion y Varys, para mantener el poder en ausencia de Daenerys en la ciudad de Meeren, buscaron a una sacerdotisa del dios del fuego (como Melissandre) para sumar devoción al masterplan estratégico que están armando. Pero está claro el riesgo: como en Desembarco del rey, darle poder a los fanáticos religiosos puede jugar en contra a los intereses políticos.

 

Mientras, en la tribu Dothraki, Daenerys tuvo unas palabras de casi amor para Jorah Mormont al descubrir que está enfermo y después de que él, al final, se animara a decirle que la amaba (lo sabíamos todos, Mormont, pero a ella le gustan un poco más jóvenes y tonificados). 

 

En Braavos, Arya (“una niña”, como la llaman allí) sigue su formación para ser un Hombre sin Rostro, aunque parece que esto de que sea una noble y tenga tan buena memoria le va a complicar las cosas para rendir el examen final: matar a una mujer que desconoce.

 

En las islas

En las Islas de Hierro, apareció Euron Greyjoy, el hermano de Balon, a reclamar el trono de sal. Se lo quedó, por aceptación de la mayoría, y obligó a Yara y a Theon Greyjoy a huir. Vale decir que hay realmente muy poco atractivo en toda esta familia, sus rituales en el mar y sus eslóganes de medio pelo (“Lo que está muerto no puede morir”). Lo único que tiene interés de este árbol genealógico es que Euron quiere ser rey y ofrecerle su flota a Daenerys Targarien (“Y mi pene”, aclaró, con lo que asumimos que su plan es aliarse en barcos y matrimonio con la madre de dragones).

 

Detalles y curiosidades

  • Hubo varios momentos de humor en este episodio, no sólo protagonizados por Tyrion. El de Brienne fue delicioso, cuando le dijo a Sansa que para ella Jon no es del todo fiable porque es “meditabundo” y, luego, añadió, “imagino que es normal dadas sus circunstancias”. Ok, no es para morirse de la risa, pero es un guiño simpático en medio de tanta épica solemne.
  • No fueron menores las dudas de Brienne, que no quería separarse de Sansa aunque se separaron igual. Si nos vamos a dejar llevar por lo mal que terminaron aquellos a los que Brienne juró proteger (Renly, Catelyn Stark), entonces Sansa puede estar en problemas.
  • En los libros, los hermanos de Balon Greyjoy que reclaman el poder son dos, aunque en este capítulo se presentó sólo uno. Quizás en nombre de resumir el relato, los guionistas decidieron que fuera una solo. Si fue así, es una buena decisión.

 

Fuente: La Voz del Interior

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