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Tiempo de sorpresas: te contamos en tres minutos cómo fue el nuevo episodio de la sexta temporada de "Juego de Tronos"

Recapitulamos qué pasó en el segundo capítulo de la sexta temporada de Juego de Tronos. El texto se lee en tres minutos. Alerta de spoilers.

Atención: alerta de spoilers. Cuidado, spoilers. Es decir: para los que no vieron el segundo episodio de la sexta temporada de Juego de Tronos que se estrenó este domingo por HBO, este texto analiza lo que pasó en el capítulo y para eso cuenta información clave. Si no lo vieron todavía, entonces no lean lo que sigue. Y si lo leen, sepan que quien avisa no traiciona.

 

Disperso y vueltero. Así fue este segundo episodio de Juego de Tronos, que nos paseó por momentos intrascendentes de escenarios y personajes sólo para dilatar lo único que queríamos saber: qué pasó con Jon “Me Muero Muerto” Snow. Así que para ahorrar las digresiones del episodio, vamos a lo importante y, después, a lo accesorio.

 

Eran al menos tres las hipótesis en torno al destino de Jon Snow que circulaban en los foros de Internet. Y los guionistas parecen haber leído todas y haber jugado con nuestras apuestas. 

 

Hipótesis 1. Sostenía que iban a quemar el cadáver de Jon pero él resurgiría del fuego, como lo hizo Daenerys, confirmando que es un Targaryen porque, como tal, no arde.

 

Tras el ingreso al Castillo Negro de los salvajes y de un gigante, que se unieron a Davos y encerraron a los guardias que asesinaron a Jon, Tormund (el colorado barbudo) sugirió que encendieran una hoguera para quemar los cuerpos (incluido el de Jon) y así evitar que los muertos se levantaran zombificados como caminantes blancos. La posibilidad entusiasmó a los espectadores que sostenían la hipótesis 1, pero al final no sucedió.

 

Hipótesis 2. Sostenía que otra manera de sortear la muerte en esta saga sería hacerlo como un cambiapieles, es decir, alguien que se introduce en el cuerpo de animales y otras personas. Si Bran Stark puede hacerlo, su hermano Jon podría también ser un cambiapieles o un warg (tipo específico de cambiapieles capaz de ingresar al cuerpo de un lobo).

 

En una escena, cuando el cadáver de Jon Snow yacía inmóvil en la mesa de la habitación y los que lo rodeaban habían abandonado la sala, su lobo huargo, Fantasma, se movió de golpe y la cámara, tendenciosa, hizo un primer plano de la mirada del animal. Pero enseguida el lobo abandonó la sala. Buen amague.

 

Hipótesis 3. Sostenía que Melissandre, la sacerdotisa del Dios del Fuego R’hllor, podría revivir a Jon Snow, como lo hizo el sacerdote Thoros en capítulos anteriores.

 

Bingo. Era la apuesta con más fichas y fue, finalmente, la que se concretó. Tras una extraña discusión de fe versus razón con Davos, la mujer roja intentó revivir a Jon con un hechizo sencillo (quemar el pelo del sujeto),  un par de palabras mágicas y la imposición de manos sobre el cuerpo herido como si fuera una sesión de reiki. Y vualá, Snow volvió con su aliento intacto como un Lázaro. Un detalle, presente al menos en los libros de la saga: quienes recuperan la vida pueden perder parte de su memoria.

 

Las preguntas ahora se abren: ¿Recuperará Jon Invernalia? ¿Se reencontrará con sus hermanos Sansa y Bran, tan cerca de él? ¿Cuándo sabremos quién fue realmente su madre? ¿Volverá más sabio de la muerte o seguirá sabiendo nada?

 

Los demás

Juego de Tronos no es una serie que abuse de los flashbacks, y este episodio fue especial porque hubo uno. En el entrenamiento con el cuervo de tres ojos, en contacto con las raíces de árboles milenarios, Bran puede atravesar el espacio y el tiempo. Así, viajó al pasado y se instaló en un momento de la vida de su padre Ned y sus hermanos, Benjen y Lyanna. Un dato: Lyanna, joven hermana de Ned que nunca vimos en la serie porque murió antes del relato, es una pieza clave para entender el destino de otros personajes. Que hayan decidido mostrarla es indicio de que sabremos más de ella en adelante.

 

En la ciudad de Desembarco del Rey, los Lannister estuvieron perdidos en duelos y futuros planes: Cercei debe ayudar a su hijo, el rey Tommen, que no logró construir poder y se sabe débil ante la “fe militante”. Pero el líder de estos religiosos ortodoxos, el Gorrión Supremo (el hombre de harapos) mostró que tiene más planes de los que aparenta, al insinuarle a Jaime Lannister pensar juntos en el futuro. No era un mero devoto el hombrecito.

 

Para el resto de los personajes, el avance fue menor: Arya aprobó el curso de crossfit cruel medievalista que le imponían los hombres sin rostro y aceptó finalmente “ser nadie”. Ramsay Bolton, que hasta ahora era apenas un psicópata de medio pelo se convirtió en un psicópata con poder y tras asesinar a su padre y hermano (¿era necesaria la escena del bebé en la perrera?) se erigió como líder del norte. Tyrion no hizo más que hacer chistes, tomar vino y hablarle con voz de niñera a los dragones. Theon (alias Hediondo) decidió abandonar a Sansa para que ella vaya en busca de Jon mientras él regresa a casa (¿adónde será eso?).

 

Y, atención, ingresó un nuevo personaje. Se trata del hermano del rey Balon Greyjoy, que llegó a buscar el liderazgo de las Islas de Hierro y lo primero que hizo fue tirar al rey Balon por un puente. Aquí, la serie abre la puerta a una línea de la trama que estaba en los libros pero no había tocado aún: la disputa de los Greyjoy por ganar el poder.

 

Curiosidades, preguntas

  • Más muertes que en una tragedia griega. En un solo capítulo hubo un parricidio (Ramsay Bolton asesinó a su padre Roose) y dos fratricidios (Ramsay también mató a su pequeño hermano y Balon Greyjoy fue arrojado de un puente por su hermano).
  • Cuando los capítulos se empiezan a poner solemnes y ridículos, llega una de esas frases de Tyrion Lannister que vuelve todo a la normalidad. "Si hubiera perdido mi pene bebería todo el tiempo", le dijo el enano a Varys, el eunuco, mientras se servía una copa de vino y hablaba de las coincidencias de las minorías.
  • Uno de los placeres de Juego de Tronos es encontrar a actores como Max Von Sydow (conocido como el cura de El Exorcista, aquí como el Cuervo de Tres Ojos) y Jonathan Pryce (actuó en Brazil y aquí es el Gorrión Supremo, el líder religioso que encarceló a Cercei).

 

Fuente: La Voz del Interior

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