Panorama Provincial

Premio Nobel de actuación

Por Juan Carlos Andrada  (*)

Todo lo que ha ocurrido teme ser palabra. Hay un miedo a que la posteridad conozca con certeza las incoherencias de esta generación, que no supo o no quiso hacer las cosas mejor que la anterior. Es bueno que al menos la vergüenza nos dé alguna esperanza.

Una dirigencia que le tiene aprehensión y recelo a la expresión de la prensa que describe la realidad que vivimos los catamarqueños a diario, es una clase política pobre. Los funcionarios deben dejar de lado los prejuicios con los periodistas y abocarse exclusivamente a gestionar.  

Es curioso que las palabras mueran y que el eco provenga del silencio, de lo que no se dice, al mismo tiempo que prometemos cubrir con promesas, de las que a menudo echamos mano, para perjurar sin que se les mueva un músculo de la cara que “todo va a estar bien”.

Detrás de la palabra escrita u oral se encuentra la vivencia de un vecino por hechos de inseguridad. Mientras los acontecimientos delictivos no dejen de constatar lo complicados que estamos, es imposible no relatar la urgencia social.  

 

Gobierno de los que menos tienen

Tanto el peronismo como la UCR esmerilan el poder del discurso cuando no se ajustan a la demanda social. Sin un sustento en la realidad, verdaderamente tampoco pueden asegurar que hay discurso político ni mucho menos identificación posible con la sociedad.

El discurso no es solo lo hablado, es una construcción social, cultural. Es comunicación.  Y, si el mensaje no se refuerza con hechos, se cae por la a-sistematización que sufre la información. En cambio, cuando es efectivo, se reproduce en la sociedad.

El discurso es la resultante de un determinado momento histórico. Se construye desde el poder al mismo tiempo que lo legitima. Pensemos en la idea de que el peronismo es el gobierno de los pobres, así lo planteó y lo sostuvo el General.

¿Pero, qué pasa cuando esos discursos no son claros o no llega a ser captado con nitidez? Cada época si es necesario construye el suyo, por lo que si el mensaje de un gobierno es difuso, difícilmente logra el cometido de persuadir sobre su verdad.

 

Idealismo al palo

Pensemos en los discursos de campaña de las distintas fuerzas políticas, que los dirigentes no pueden sostener en el mismo sentido, a un mes y días de haber terminado las elecciones. La palabra y las acciones parecen haberse desencontrado tanto al punto que no se reconocen ideologías. 

Hoy las negociaciones por la conducción de las Cámaras son una recreación selectiva de la realidad, de acuerdo con juicios casi metafísicos.  Idealismo al palo. La Legislatura catamarqueña tranquilamente podría ser “el mundo de las ideas” de Platón. 

 

Se trabaja con resultados (no excusas)

Se ha perdido el ejercicio del buen juicio. Lo hemos dejado tanto tiempo inactivo, que cualquier decisión y palabrerío nos parece una buena interpretación de las circunstancias actuales. ¿Qué explicación le vamos a inventar a las generaciones futuras para justificar los sucesivos fracasos?.

Confesar la impotencia de que no tenemos la capacidad para imaginar una provincia distinta dejaría en evidencia que sobraron las palabras y faltaron los hechos, que las apuntalen como verdaderas. Creamos el relato, lo creímos, pero sin incidencia histórica.  

 

Hoy por ti, mañana por mí

Los nombramientos a hurtadillas de familiares y amigos de los diputados en la Cámara baja, de distinta extracción política, trajeron a la memoria sin mucho esfuerzo de que los operadores de la artimaña son más de lo mismo.

Entre los casos de pase a planta permanente se encuentra: Glenda Jalile, esposa del diputado y dirigente renovador, Juan Pablo Millán, de la línea que conduce el ex gobernador, Brizuela del Moral. Otro de los nombramientos escandalosos es el de Carlos Ortiz, cónyuge de la legisladora Verónica Calascibeta, joven abogada cuyo sueldo se vio afectado por la inflación. Asimismo, dicen que también habría sido favorecido con el pase a planta el ex secretario Parlamentario, Augusto Barros (FPV). Una gentileza del ex presidente de la Cámara baja, Néstor “Chicho” Tomassi, antes de partir a Buenos Aires para asumir como diputado nacional.

El ex presidente y dirigente kirchnerista se fue esquivando explicaciones, con palmadas en la espalda y felicitaciones por doquier, así que se marchó convencido de que es difícil que la Legislatura tenga una administración tan prolija. Qué confusión le causamos.

“El juicio equitativo es aquel que tiene en cuenta el contexto en el que se produce un acontecimiento, sus antecedentes y sus consecuencias”, expresó Tzvetan Todorov, pero de estas prácticas amañadas de hacer política poco se puede esclarecer.

 

Los pobres también comen

Al final, la sociedad siempre termina pensando que no está siendo escuchada. Se invirtió el discurso de campaña de tal forma que no se aprecia otra intención que la de intereses personales y partidarios.

La voz de los legisladores debería ser una ofrenda al pueblo, un eco de su suplicio. Muy por el contrario, los legisladores, con sus actitudes personalistas, se encuentran reproduciendo los prejuicios que la comunidad tiene cuando siente que “se olvidaron de la gente”.

A esta altura ya son muchos lo enojados. No quieren amigos, sino aduladores. No alcanzaron a leer a Manuel González Prada cuando grafica que con la palabra sucede lo mismo que con el agua: “Estancada, se corrompe; movida y agitada, conserva su frescura”.

 

Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)

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