Panorama Provincial

Entre el peronismo y la paranoia

Por Ariel Brizuela (*)

Ya hay señales inequívocas que desde el Gobierno se tomó nota del mensaje de la gente, que a través de las urnas se expresó.

Hubo un llamado de atención que vino desde el propio seno del peronismo, que buscó alternativas para hacer saber que no se sentían contenidos y que los invadía un sentimiento de exclusión de su propio partido, al que habían sostenido y acompañado para que deje atrás 20 años de frustraciones.

No todos los que se fueron dieron un portazo definitivo. Algunos solamente quisieron dar una última señal a la espera de que los llamen. No necesariamente para ofrecerles un cargo, sí para consultarlos o para que les presten el oído.

Por eso, la paulatina "peronización" del Gobierno indica que hubo un viraje en el rumbo.

Se tuvo en cuenta las demandas expresadas por la dirigencia y la militancia y, poco a poco, pero sin pausa, reconocidos dirigentes comienzan a ocupar puestos clave dentro de la estructura del Gobierno, dándole de ese modo otro carisma: primero fue Gustavo Saadi al ministerio de Gobierno, para pilotear desde la cartera política la dinámica interna y externa de la alianza gobernante; luego Fidel Sáenz a la subsecretaría de Asuntos Municipales para impregnar de doctrina la relación con las comunas; Guillermo Ferreyra a la secretaría de Gabinete y Gustavo Aguirre a Asuntos Institucionales para imprimir juventud y militancia. Ahora Daniel Barros a Desarrollo Social para aportar experiencia y "timing" político a un ministerio esencial en la construcción de un proyecto, acompañado en la misma línea e impronta por Augusto Barros desde la secretaría de Inclusión y Desarrollo.

 

Ir más allá

La peronización seguramente debe alcanzar a otros ministerios. Los funcionarios sin compromiso, consecuencia de desconocer lo que significa Perón y Evita, siguen tirando para abajo.

Los "peronistas de dos horas", como se dicen puertas adentro, siguen restando, y a ellos también debe llegar el correctivo si en verdad se quiere otro camino.

Los "piantavotos" (al que le quepa el sayo, que se lo ponga) deben dar un paso al costado. Caso contrario, debería haber una vuelta de rosca de la conducción para ponerlos en caja y evitar que sigan metiendo la pata, como se entiende que pasó con el ministro de Servicios Públicos, Luis Romero, que ante la crisis de los servicios y la menospreciación de los "esfuerzos" e inversiones que se hicieron en estos dos años, fue reemplazado.

Pero, para el éxito del gobierno, se debería ir más allá: además, se debe avanzar sobre los organismos nacionales que representan la política de Cristina Kirchner.

Por caso, el INSSJP tiene que volver a su época de esplendor y orden. El PAMI no puede y no debe seguir siendo centro de escándalos que dejen ni mínimamente a los adultos mayores en situación de vulnerabilidad.

 

El otro mensaje

Asimismo, el 27 de octubre pasado, hubo un mensaje claro de la sociedad, especialmente de los sectores medios, independientes, que alertaron al Gobierno que no pueden seguir viviendo en este estado de inseguridad.

Ese es el problema central que marcó las pasadas contiendas electorales. Si bien hubo otros temas en agenda, ese fue el eje.

Por eso, las señales posteriores dadas por la gobernadora Lucía Corpacci son alentadoras. Elevar el rango a secretaría de Seguridad del área especíica, y dotar de los elementos presupuestarios y políticos para abordar la problemática, hablan de que se ha tomado nota y se transita un nuevo rumbo.

No hay demasiado margen de error, por eso, el responsable, el ex fiscal Juan Pablo Morales, debe poner todo su conocimiento y pericia para sacar adelante el desafío, con el riesgo de quedar empantanado en cuestiones de forma, más que de fondo, como las que requiere la hora actual.

 

Paranoia irresponsable

La paranoia es un término psiquiátrico que describe un estado de salud mental, caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes.

Obvio que estamos preocupados por la inseguridad, pero de ahí a hacer una película y poner a todos los habitantes en un estado de zozobra hay mucho trecho.

La referencia viene a colación de la invasión en las redes sociales -y algunos medios desprevenidos o mal intencionados- que difundieron y propagaron un supuesto secuestro  de una niña el pasado martes a la tarde.

La fantástica historia de la "combi blanca" fue abonada por otros relatos via whatsapp de chicos que contaban cómo se habían salvado de sufrir el mismo destino.

Pero si lo hace un menor hasta podría ser tomado como una broma juvenil o una niñería, no así si los que difunden esos mensajes -como lo que lanzaba desde su Facebook un candidato a diputado en medio de la marcha contra la inseguridad, luego de los dos asesinatos de principio de octubre- personas adultas y muchos de ellos con responsabilidades institucionales.

Es repudiable el aprovechamiento político de cualquier hecho, más aún si esa maniobra conlleva generar un estado de pánico injustificable y dañino para la comunidad. La paz social también se construye con hechos, no es solo declamativa. Y aquí también, al que le quepa el sayo, que se lo ponga.

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