Panorama Minero

Fracasó la política minera

Por Juan Carlos Andrada

En Andalgalá, donde se encuentra Agua Rica, el Gobierno provincial con toda su estructura estatal perdió las elecciones. Significa que la política minera oficial fracasó y que no se cuenta aún con la licencia social para desarrollar nuevos emprendimientos. Crudo, real y sincero.

Este resultado electoral obliga a volver la mirada a los responsables para saber cómo seguimos. Si los funcionarios ratifican el rumbo y van a fondo con medidas que no funcionan, o dan un giro substancial en las políticas mineras de tal forma que la comunidad pueda acompañar.

 

Malas políticas

Evidentemente las políticas llevadas a cabo en Andalgalá o en Tinogasta fueron malas simplemente porque no dieron el resultado esperado. La mayoría no compartió las definiciones oficiales a pesar de que la Provincia cuenta con los recursos necesarios.

En Andalgalá, nudo de la cuestión, no solo el FPV no avanzó políticamente sino que, por el contrario, retrocedió. Fue resonante la derrota del Gobierno provincial y dirigentes andalgalenses kirchneristas en manos del intendente de esa localidad, Alejandro Páez (Frente Cívico). 

 

El diagnóstico

No se revirtió el pensamiento de Andalgalá. Lo que técnicamente se conoce como licencia social de ninguna manera está ganada en “La Perla del Oeste”. Todo lo que se hizo no solamente no alcanzó sino que, según los ciudadanos que votaron, es el camino equivocado.

Basta de auspiciar festivales o cualquier evento social que pida dinero para poner música y alquilar sillas. Hacer cursos o entregar herramientas tampoco es suficiente. No son los temas que la comunidad está reclamando que sean atendidos, por eso no votaron la opción kirchnerista.

Una cosa es explicar qué es la minería en general y otra muy distinta es hablar con la comunidad sobre cómo puede llegar a ser el proyecto Agua Rica. Con la historia minera que tenemos, para convencer sobre futuros beneficios de la actividad hay que ser concluyente.

Las acciones que se requieren desde el Gobierno son de otra índole, con otro tono muscular y de una notable dirección social. Que contenga relaciones de apertura que impliquen lo económico, pero que pueda celebrarlo toda la comunidad, le venda o no a las mineras. 

 

Las apariencias engañan

Además, si los reclamos sociales no se suceden o toman mayor dimensión es porque la comunidad entiende que para Agua Rica falta tiempo. Que los políticos no se dejen engañar por las apariencias. Las urnas lo expresaron claramente, no se mientan. 

Por lo pronto no contamos con la licencia de la sociedad de Andalgalá y Tinogasta para desarrollar nuevos proyectos mineros, y este Gobierno no lo tendrá si no establece modificaciones urgentes. De alguna forma lo habíamos marcado desde aquí, pero tampoco fuimos escuchados. No es extraño que haya sectores e interesados que se quedan fuera porque no les dan participación.

 

Actitud proporcional

Tenemos que reconocer esta realidad si queremos de verdad poner en marcha otro proyecto de envergadura como Alumbrera. Ya quedó demostrado que los disfraces políticos y las falsas expectativas que generó el FCyS en su momento no llevaron a ningún lado.

Ahora los resultados electorales están a la vista. La pregunta es qué van a hacer las autoridades para revertir esta delicada situación que tienen en sus manos. Redoblan la apuesta errática o cambian por una acción política ajustada a estos tiempos.

Frente a esta indiscutible derrota electoral en el ámbito del territorio minero o Area de Impacto Primario, no hay lugar para dislates ni excusas. Ante tamaña evidencia, lo correcto es tomar una decisión tan contundente como el fracaso del FPV el 27 de octubre en las mencionadas localidades.

 

Los amigos no adulan

La otra es engañarnos y dejarlo pasar. Evitar el análisis abierto y serio. Pero ese camino ya lo hemos hecho durante muchos años con la actual oposición. No es recomendable falsificar la realidad de la minería catamarqueña, su relación con la gente y el futuro de la provincia.

Lo digo porque siempre se trata de reinterpretar las cosas y cargar las tintas sobre otros. Los responsables deben asumir su responsabilidad y no excusarse. Aquí es donde se ven los amigos y la honestidad intelectual: digámosle la verdad a los funcionarios.

 

¿Qué les decimos a los inversionistas?

Ahora, hemos perdido dos años con posibilidades de que perdamos otros dos si no reaccionamos rápidamente. El ejercicio de hombres de bien debe llegar de la mano de una madurez democrática que supere la obstinación y la soberbia. 

La Gobernadora necesita delegar la minería en una persona dispuesta a avanzar a través del diálogo y los consensos. Dedicado a construir entre las empresas, el Estado y la sociedad. Que no claudique, escuchando los problemas que hay entre minería y sociedad.

De lo contrario, del tiempo que le queda al gobierno del FPV-PJ, con qué seriedad pueden tomarnos los privados e inversionistas si no alcanzamos a entusiasmar y convencer a las localidades de mayor cercanía con los yacimientos de las ventajas de ser un pueblo minero. 

 

Honor y gloria a los caídos

Hay que volver a trabajar sobre la licencia social pero desde un enfoque renovado. Oxigenar el área, rectificando las gestiones con una orientación política a la que la ciudadanía le vea futuro y por tanto pueda recibirla con esperanza.

Sería sano para la actividad minera que quienes tienen funciones y responsabilidades se abrieran del problema tomando distancia, por el bien de la actividad y del propio Gobierno que no necesita más problemas de los que tiene.

No conozco a los responsables personalmente, pero por lo que dicen, son de tal grandeza que no hará falta que la Gobernadora les pida la renuncia, se irán dejando el ejemplo varias veces repetido de que lo único que les interesa es el bienestar de los catamarqueños.

 

Por Juan Carlos Andrada (De la Redacción del Diario LA UNION)

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