Panorama Provincial

A no meter la pata

 Por Ariel Brizuela (*)

Menos de una semana para la cita electoral del año. El domingo 27 de octubre ya está a la vista. Poco y nada queda por hacer para los políticos.

Es que según los estudiosos de las masas, el electorado toma su decisión unos 15 días antes de la contienda y los que se dicen "indecisos", en realidad esconden la determinación que ya guardan en sus corazones.

Ahí estarían supuestamente contenidas las intenciones de voto del 25 % del electorado que no participó en las PASO del 11 de agosto, aunque no se sabe si en esta oportunidad se moverán de sus casas y concurrirán a las urnas.

Exiguo margen de maniobra para la dirigencia si además solo un 15 % de los que se presentaron en las primarias, estaban dispuestos a cambiar su elección.

Entonces, en esta recta final la prudencia, el no cometer errores es fundamental para no producir ninguna reacción inesperada que cambie el humor de la gente de acá hasta el domingo. Y el cuidado incluye, por supuesto, lo que se diga, porque las declaraciones irritantes, que insulten la memoria o la inteligencia del ciudadano común -el que no está metido en el microclima de la política- también pueden costar caro en términos electorales.

 

Escenario cambiante

El escenario fue cambiando desde aquel segundo domingo de agosto.

Mientras que inicialmente el Frente para la Victoria celebró que su candidato Néstor "Chicho" Tomassi le ganó el mano a mano al ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral, el Frente Cívico y Social festejó que sello contra sello triunfó en la general. Y Luis Barrionuevo sorprendió con sus 40 mil votos.

La lectura inicial fue migrando a medida que desde el oficialismo cayeron en cuenta que mucho más de lo previsible habían cedido terreno con el gastronómico. Lo mismo pasó con el FCyS cuando puertas adentro comenzaron a admitir que lo que habían mostrado era prácticamente todo lo que tenían y, aún así, la figura más convocante, tres veces intendente de la Capital, senador nacional y dos veces gobernador, no pudo superar a un militante capayense al que pocas chanches le adjudicaban en la previa.

Sin embargo, con los resultados puestos, la reacción del gobierno incluyó el desplazamiento del entonces ministro de Gobierno Francisco Gordillo y del titular de Desarrollo Social, Oscar Pfeiffer.

La "peronización" fue la respuesta dada desde el FPV, postura luego ratificada en la conformación de las listas de candidatos provinciales.

Quizá sabiendo que el techo estaba muy cerca, similar camino emprendió la alianza que gobernó la provincia durante 20 años.

Lejos de alimentar las ilusiones generadas por el exiguo triunfo de hace dos meses, desde la conducción se opuso una estrategia de "radicalización". De esa manera, los socios menores, las "patas peronistas" y los independientes quedaron de lado y se insistió con la misma jugada del 2011.

Ni los sectores minoritarios tuvieron espacios en las nóminas de postulantes por más que se cansaran de patalear, inútilmente por cierto.

Ni el artífice de la estrecha victoria fue tenido en cuenta. Ni los casi 6 mil votos que aportó José "Chichí" Sosa a través de "Alternativa Progresista" en las elecciones preliminares parecieron atractivas para los popes de la UCR.

Ni los aportes, por más despreciables que parezcan desde la virtual presidencia boinablanca, fueron valorados, de modo que poco a poco los sellos fueron abandonando el barco.

El resquebrajamiento de la oposición y el impacto que causó la inclusión de "notables" en la lista K, como Roly Crook o la hermana Jimena, habían dado un oxígeno importante al gobierno que transitó por una etapa de tranquilidad y de "balconeo" de las peleas radicales que no lograban legitimar socialmente la oferta electoral, con muchas reelecciones, y parientes sin méritos suficientes para enfrentar la coyuntura decisiva para la histórica coalición.

 

Imprevistos que movieron el tablero

Sin embargo, la sucesión de hechos delictivos -que incluyeron dos femicidios- alteraron la paz social.

Sin dudas que el mayor impacto lo recibió el gobierno que encabeza Lucía Corpacci, que con mucho tino despegó la situación de la cuestión electoral.

Tal vez esa actitud y enfrentar el problema le valieron el reconocimiento de la comunidad, que contrapartida -como lo habíamos advertido- castigó el aprovechamiento barato que quisieron hacer algunos sátrapas del horrendo cuadro para cosechar unos cuantos votos.

Lo positivo -dentro de la desgracia- es que hubo una toma de conciencia que el problema es de todos. Que nadie, especialmente los que dejaron el gobierno hace 20 meses, puede desentenderse de las responsabilidades que le caben.

Indudablemente que las consecuencias electorales son imprevisibles. Que una persona apunte a un determinado sector político como el mayor responsable del cuadro actual no significa que lo vaya a votar o no el próximo domingo.

 

Cada uno mostró, y escondió, lo suyo

Lo positivo para la oposición es que desde hace un par de semanas no se habla de sus cuestionados candidatos. En horas, muchos "impresentables" escondidos en las listas sábanas serán consagrados una vez más como representantes del pueblo.

Desde la vereda oficial se recuperó aire tras el golpe de la seguridad y se vuelve a hablar de la gestión y de los logros obtenidos en menos de dos años.

El avance se muestra con cifras, como la pavimentación de 500 cuadras capitalinas o la política habitacional destacada por la gobernadora. "Entregamos 4.000 viviendas en solo 18 meses y estamos construyendo 4.000 viviendas más. A muchos les molesta, y salen a inventar que no están terminadas o que les faltan cosas: están todas entregadas y la gente está feliz. No hay nada que me emocione tanto como ver las madres con su cara feliz porque por fin tienen un techo para sus hijos. Y no solo hicimos viviendas Fonavi, también construimos para quienes no tienen para pagar una cuota, porque tienen derecho a su vivienda solo por ser catamarqueños”.

Cada uno hizo lo que tenía que hacer. Algunos respetaron su plan original, otros cambiaron sobre la marcha, se fueron adaptando a las nuevas realidades. Los que equivocaron el camino, lo sabrán al caer la noche del último domingo de este mes.

Las cartas prácticamente están echadas. Es muy poco lo que se puede hacer para cosechar más votos. En todo caso, hay que cuidarlos, y en ese afán es fundamental no meter la pata.

Parlantes