Panorama Provincial

Pura cáscara

Por Ariel Brizuela (*)

Una vez más, el Frente Cívico y Social sufre la anemia de sellos. Los "nuevos" adherentes al proyecto que nació en 1991, decidieron dar el portazo por la repetida acción del radicalismo, de copar todos los espacios y no dejar margen para que nadie más pueda poner un pie.

El éxodo incluyó a "La Juan Domingo", del gobernador bonaerense Daniel Scioli, que a instancia de Eduardo Camaño había instruido a los referentes locales a sumarse al renovado armado del FCyS.

También se fueron el Movimiento Vecinal y Libres del Sur, además de la ida hace un par de semanas de FE, que se referencia en el nivel nacional en el gremialista Gerónimo "Momo" Venegas, y que en la provincia lidera el ex gobernador peronista Hugo Mott. La otra dirigente de ese espacio, Miryan Juárez,  cumplirá su compromiso de acompañar a Eduardo Brizuela del Moral como segunda en la lista de disputados nacionales, pero una vez pasado el 27 de octubre, seguramente volverá a transitar la vida política lejos de la Unión Cívica Radical.

El único que mojó candidatura, pero dificilmente una banca, es el bancario Hugo Melo, que se conformó con su décimo lugar y por lo pronto se queda dentro de la alianza.

La fuga, lejos de poner en alerta a la fuerza opositora, sacó a relucir lo peor del radicalismo, y exacerbó actitudes gorilescas que salieron a menospreciar a los ex socios hasta hace horas.

"Algunos no tienen gran transcendencia en el FCyS. No tienen nada, aparte la sociedad no les cree", expectó un inefable chirolita de la conducción.

O sea que mientras están dentro las "patas" son un aporte importante, destacados cuadros políticos, personas honorables por más que sean de extracción peronista, pero una vez que se fueron, pasan a ser execrables e indeseables que "no tienen nada".

Lejos, por supuesto, de afirmaciones de dudosa realidad, como que "el proyecto del FCyS es un proyecto de Catamarca no de un partido".

De hecho, la "radicalización" de la coalición es lo que más ha conspirado para su continuidad en el Gobierno y ahora para el retorno.

Es como que la sociedad se dio cuenta, tal vez más tarde de lo esperable, que esa alianza que nació como la confluencia de fuerzas sociales, políticas y el acompañamiento de los sectores intermedios, poco a poco se fue corroyendo hasta convertise en una cáscara vacía. No solo de contenido por haber arriado las banderas que le dieron origen, sino por las desmedidas apetencias de un solo sector político que fue prácticamente echando a los otros partidos menores bajo distintos argumentos hasta quedar casi solos.

Solamente Movilización, lideradas por familiares de los líderes radicales, se quedó más allá de los constantes amagues, que en realidad son actos reflejos para no perder los espacios más que un pataleo real, para generar debate interno. De tal manera que los pedidos de democratización y apertura del FCyS que lanzaron pos derrota 2011 se acallaron cuando llovieron las candidaturas.  Posiblemente en 2015, la movida independentista se repita y se aplaque con más lugarcitos expectantes.

 

Refundación pendiente

“No se cumplió con la refundación del FCyS”, es la justificación esgrimida por los escindidos para retirarse.

Parece que tarde comprendieron que lo único atractivo que tenían eran los "sellos", pero que a la postre ni eso fue valorado, menos aún ahora que se fueron cuando comenzará el verdadero "ninguneo" radical.

Los primeros sinsabores comenzaron cuando se dieron cuenta de que no pueden levantar el telefóno y hablar con los jefes de buenas a primeras, sino deben pasar una serie de filtros antes de llegar a sentarse por unos minutos frente a frente a un Castillo o un Brizuela del Moral.

Tampoco tuvieron margen de poder expresarse o sugerir acciones, menos aún definir estrategias por más que conozcan desde adentro a los adversarios políticos, salvo un par de cafés con cuadros intermedios con casi nula incidencia en el armado político.

Quizá pecaron de ingenuidad cuando recibieron promesas de real participación en las decisiones.

Sin dudas que dejarlos fuera repercutirá en pactos más arriba de lo que el común de la gente conoce. Porque si bien "no tienen nada", como dicen los que no entienden, justamente, nada de política, el desprecio se pagará en otros ámbitos y en ocasiones insospechadas.

A no tituberar ni un momento que con esto se rompieron códigos de la política que, a la corta o a la larga, se pagan. Tal vez no sea en esta elección, pero en algún momento los artífices de dejar cada vez más vacío al FCyS deberán rendir cuentas. Primero, ante la ciudadanía que ya castigó que solamente haya lugares y candidados radicales, y también ante los cientos de militantes que estaban ilusionados en esta  "refundación" que una vez más quedó trunca.

 

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