Panorama Provincial

Escucharnos

 Por Ariel Brizuela (*)

Resulta difícil plantear otra discusión, más profunda, cuando estamos en medio de un controvertido proceso electoral, pero en algún momento la clase dirigente de Catamarca tiene que reaccionar y comenzar a llevar la discusión por otro lado.

Hay temas que deben ser de la agenda común de todos los hombres y mujeres, que tienen algún tipo de responsabilidad y que no pueden ser soslayados.

Educación, salud, minería, perfil productivo, entre otros, tienen que ser abordados desde la grandeza y no desde la pequeñez de un interés sectorial o partidario.

Drogas, seguridad, pobreza, son problemas comunes a la totalidad de la ciudadanía, por eso no deberían quedar en medio de discusiones partidarias o coyunturales, con el objetivo de sacar algún rédito electoral circunstancial.

En este proceso de consensuar objetivos comunes, estrategias y métodos, debemos estar todos los actores de la sociedad: Empresarios, profesionales, políticos, dirigentes sociales, instituciones, Organizaciones No Gubernamentales, y todas las personas de buena voluntad que quieran un venturoso futuro para esta tierra.

En ese marco, es saludable la iniciativa presentada por el diputado provincial Rubén Ceballos, para que la Iglesia Católica sea la convocante de esta instancia de diálogo.

El legislador exhorta al obispo Luis Urbanc que la institución se involucre como garante de esa etapa superadora, dado que entiende que "tiene ecuanimidad para arbitrar los partidos políticos, invitándolos a consensuar políticas de estado que deben unirnos, aún en el disenso, por el bien de la sociedad en su conjunto".

Tan simple como prestarnos el oído

"Creemos indispensable unificar criterios en la aplicación de las políticas públicas, involucrando a todos los actores de la sociedad para escucharnos".

"Los oídos sordos, el criterio único y la soberbia nos conducen irremediablemente al estancamiento estructural, acrecentando tensiones innecesarias y conflictos socio-políticos", señala el dirigente, quien no solo expresó públicamente su pedido, sino que ya lo formalizó ante el Obispado.

Además, pide que sea la organización eclesial quien tome cartas en el asunto  porque "es notorio que la clase política está desvirtuada en el ejercicio del debate legislativo, en la aplicación de justicia y en la administración de los recursos del Estado".

En otras palabras, el pedido admite que la dirigencia local ha fracasado en los cuerpos colegiados donde se debe abordar todas estas problemáticas, y se dedica a "chicanearse" y pasarse facturas de baja estofa.

También se reconoce la necesidad de la entrada en juego de otro actor que instale el debate sobre el funcionamiento de la Justicia, y que a partir del consenso, se obtengan resultados que pongan coto a las consencuencias -como la inseguridad- que una mala administración de este bien acarrea.

Asimismo, una mesa de diálogo nos puede encarrilar en acciones conjuntas que pongan transparencia al manejo de la cosa pública, dado que la corrupción en los ámbitos estatales es un mal que aqueja al Estado en su conjunto, y por eso entre todos hay que buscarle solución.

Una red de trabajo

"Encuentros con instituciones y con dirigentes de los distintos sectores económicos, sociales, políticos, culturales, turísticos, educativos y comunicadores sociales, entre otros, puede coadyuvar a acuerdos relevantes, y propuestas diversas que demanden transformaciones políticas y sociales permanentes, impulsados por un trabajo en red de manera constante.

Tratemos de abordar hipótesis de trabajo que posibiliten una mayor comprensión,  mejore la calidad institucional y recupere el bienestar de los habitantes de nuestra provincia de Catamarca".

Exhortamos a habilitar un espacio distinto con un compromiso claro de las autoridades políticas, y una amplia participación de instituciones y dirigentes de la sociedad, con el asesoramiento técnico y las experiencias para llevar adelante el emprendimiento propuesto.

La Iglesia Católica como prestigioso ámbito espiritual y capacidad de animación que ofrece, inciden en la aceptación de la convocatoria al diálogo auténtico y al consenso.

Se trata de lograr un espacio de convergencia fundamental, para encontrar soluciones concertadas para el mediano y largo plazo, con el objetivo de lograr un entendimiento por encima de los intereses sectoriales en un acuerdo sostenible.

Construir un ámbito que sirva para rehacer los vínculos sociales de los catamarqueños, enfatizando que su presencia en el diálogo es un ejercicio de integración plural, encaminado hacia un objetivo común de trabajo sustentable, superador al gobierno que fuere, basado en ejes estrictos de cumplimiento, tal cual un patrimonio de todos.

Hay aspectos clave, como la reforma constitucional, la reforma judicial, la distribución de fondos coparticipables, entre otros, que consideramos de enorme relevancia institucional".

Desafío en marcha

Estamos en permanente redefinición de nuestra identidad como provincia, y en ese proceso debemos estar involucrados todos, tal como ya sucedió a principios del nuevo milenio, cuando el obispo Emérito, Elmer Osmar Miani, convocó con notable éxito en un principio a debatir la actividad minera en la provincia.

"La participación de la Iglesia Católica otorga un reconocimiento como actor esencial de la sociedad catamarqueña, a la vez que la hace partícipe de un proceso llamado a generar cambios institucionales claves". 

El desafío está lanzado. El obispo Urbanc  tiene la palabra.

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