Espectáculos

Charlotte Caniggia otra vez abusó del Photoshop

Publicó una foto de su viaje por Río de Janeiro y causó impacto en la red social.

Charlotte Caniggia volvió a abusar del Photoshop, esta vez con una foto de su viaje a Río de Janeiro. La mediática se mostró de espaldas, contra una baranda. Lo que causó impacto fue la cintura mínima, irreal se podría decir...

El uso del programa para hacer retoques digitales es evidente. Todos conocemos a Char, sabemos que tiene una figura espléndida y que no necesita corregir nada. Pero esta vez con la cintura se le fue la mano.

A esta altura, después de años de ver estas cosas en las redes sociales de la hija de Mariana Nannis, podemos decir que es evidente que le gusta jugar a mostrarse como una muñeca Barbie, con una cintura de avispa, el pelo rubio y largo y una pose de diva.

Por ejemplo, en esta foto reciente durante las grabaciones del reality Caniggia libre, se nota que también hubo retoques:

No es la primera vez que Charlotte hace algo así. Vamos a recordar algunos otros momentos de Photoshop de la mediática.

Una imagen de 2015 daba cuenta de esta práctica. En esta fase, su técnica de edición era más rudimentaria y la foto tiene secuelas. Si se fijan bien en las barandas, verán que están inclinadas en la parte de la cintura, que es la que se achicó.

Ese mismo año, a la mediática la pescaron con unas fotos que le sacó la revista Gente. Ella publicó en Twitter otra con el mismo look y su apariencia era muy distinta:

Un año antes, en 2014, Charlotte hacía algo parecido. Otra vez se achicaba la cintura y mostraba una imagen irreal:

Aquí, otra foto en bikini en la que también se notan los retoques:

Y por último, una imagen de 2016 en la que llamó mucho la atención el brazo tan delgado. Charlotte es la de amarillo y la otra chica es su amiga Olatz Bilbao.

Charlotte viajó a Río para grabar escenas para su reality, Caniggia libre. Justamente, en el programa se puede ver que su figura no es la de las fotos que sube a las redes sociales.

Con estos ejemplos, queda demostrado que la obsesión de cintura de avispa y los brazos mínimos son una constante.

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