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A 60 años de la odisea espacial de la perra “Laika”

Recogida en las calles de Moscú, fue el primer ser vivo en orbitar la Tierra en un vuelo sin retorno con el que se buscó conocer cómo sería su comportamiento para poder, más tarde, enviar un hombre al espacio.

Esta pionera de cuatro patas no regresó. Se convirtió en la primera "víctima" de las aventuras espaciales, encabezando una lista que aumentaría a lo largo de los años con otros animales.

Entre 1948 y 1961, 48 perros, 15 monos y dos conejos abrieron el camino para los descubrimientos en el espacio.

Veintisiete de ellos murieron en accidentes debido a circunstancias imprevistas durante la travesía. Laika fue el único animal deliberadamente enviado para una muerte segura lejos de la Tierra.

Entre 1948 y 1961, 48 perros, 15 monos y dos conejos abrieron el camino para los descubrimientos en el espacio.

Veintisiete de ellos murieron en accidentes debido a circunstancias imprevistas durante la travesía. Laika fue el único animal deliberadamente enviado para una muerte segura lejos de la Tierra.

Carrera espacial

El pleno auge de la Guerra Fría, el líder soviético, Nikita Kruschev, que asumió el mando de la Unión Soviética dos años después de la muerte de Joseph Stalin, se enroló en una carrera espacial contra Estados Unidos, una disputa de poder ampliamente expuestas en la propaganda de ambos países.

Los dos imperios intentaban ampliar sus esferas de influencia en el mundo. "Conquistar el espacio" sería una demostración de fuerza, tecnología y desarrollo.

Aunque, por un lado, Kruschev dispuso enormes sumas de recursos para la investigación espacial, la prisa impedía un trabajo sistemático y detallado.

Laika, una perrita recogida en las calles de Moscú, fue hace 60 años el primer ser vivo en orbitar la Tierra en un histórico vuelo sin retorno con el que se buscó conocer cómo sería su comportamiento para poder, más tarde, enviar un hombre al espacio.

Fue el 3 de noviembre de 1957 cuando partió en un viaje, en el que se sabía de antemano que iba a morir. Laika, quien se convirtió en una celebridad, sólo llegó a vivir entre cinco y siete horas ya que, por un error de cálculo, la temperatura en el interior de la cápsula, subió hasta más de 40 grados.

Un informe científico ruso conocido en 2002 concluyó que Laika murió sofocada por el calor al fallar el sistema de refrigeración.

Los animales continuaron viajando al espacio

Pero el uso de animales en pruebas espaciales continuó, con la finalidad de garantizar el lanzamiento seguro de seres humanos. Mientras la Unión Soviética usó perros, y después conejos, Estados Unidos utilizó monos.

En la Unión Soviética, entre 1948 y 1961, 48 perros fueron lanzados al espacio y 20 de ellos murieron.

Al mismo tiempo, los estadounidenses enviaron 15 monos al espacio y ocho de ellos murieron.

Las primeras criaturas vivas que regresaron a la Tierra, usando paracaídas, fueron los perros Desik y Gypsy (de la Unión Soviética, el 22 de julio de 1951) y el chimpancé Yorik (Estados Unidos, 20 de septiembre de 1951). Desik murió una semana después de volver.

En 1966, cuando había dudas sobre la posibilidad de permanencia prolongada de seres humanos en el espacio, la Unión Soviética envió el satélite Kosmos-110, con los perros Vaterk y Ugolkom. Ambos regresaron vivos, aunque exhaustos, después de 23 días en órbita.

El envío de animales al espacio empezó a cesar con el lanzamiento de seres humanos. Yuri Gagarin, que permaneció una hora y media en el espacio en 1961, dijo una vez que fue, al mismo tiempo, la "primera persona y el último perro en el espacio".

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