Cultura

Buscan recuperar el convento Franciscano

En conferencia de prensa, el secretario de Cultura y Deporte de la Municipalidad de SFVC, Luis Maubecín,  junto con fray Alejandro Verón, actual Guardián de la Orden Franciscana en la Provincia, el museólogo y secretario de la Fundación Cultural Patrimonium, Eduardo López y Santiago Lapine, experto en el área de restauración histórica y ebanistería, dieron a conocer el proyecto de recuperación, restauración y puesta en valor del Patio de La Viña ubicado en la Manzana Histórica Franciscana, en donde se alojará el Museo de Arte Religioso Franciscano de Catamarca por calle Rivadavia.

El proyecto tiene un presupuesto de 200 millones de pesos e incluye la restauración del templo de San Francisco, el convento, el Patio de la Viña con el Colegio Quintana, patio doméstico donde está la celda del Padre Esquiú y el Complejo Cultural Esquiú que tiene la Biblioteca Sarmiento, Museo Adán Quiroga y Salón Calchaquí. 

Maubecín manifestó que el proyecto demandará cuatro años de trabajo y tiene la participación en distintos niveles de la Municipalidad de la Capital, el Gobierno de la Provincia y el Gobierno Nacional.

A la vez que destacó que el año pasado, dando inicio a este proyecto, comenzaron con las tareas de limpieza del Patio de La Viña y que “por diferentes razones se fueron dejando, tomando nuevo impulso en los últimos días”: “La intención es restaurar, recuperar y poner en valor el Patio de la Viña y crear ahí el Museo de Arte Religioso Franciscano de Catamarca, que tendrá su entrada sobre calle Rivadavia entre el Colegio Quintana y el Asilo del Pan de los Pobres de San Antonio”.

Eduardo López, el secretario de la Fundación Cultural Patrimonium, en conjunto con Santiago Lapine a través de Nación, se encuentran realizando y gestionando una Escuela de Cuidado, Restauración y Mantención del Patrimonio Cultural, pionera en su rubro, actualmente con sede en la Escuela Secundaria Rural de Las Tejas, con el fin de generar un polo que se encargue de estas tareas para darle la oportunidad a la comunidad catamarqueña de ser partícipe y no depender del personal de otras provincias, siendo de esta manera generadora de oportunidades laborales y profesionales.

Mientras que el escultor Santiago Lapine subrayó que el “foco esencial del taller es que cada uno despierte sus propias capacidades y puedan capacitar a otros. Eso es lo que va a enriquecer y lo que va a hacer verdaderamente perdurable el patrimonio cultural futuro y presente”.

A la vez que no descartó que las capacitaciones se extiendan por todo el interior de la provincia y puedan acceder a talleres sobre construcción de ladrillos de adobe y tejas industriales.

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