Edición matutina |
04/09/2010

Ese tipo grandote del “gancho” mortal

Por Leo Romero
VETERANOS Y AMIGOS. Una gráfica que muestra a Julio Felipe Hausberger (tercero desde la izquierda) integrando un equipo de veteranos de Catamarca.

Muchos estarán pensando, dada la terminología o expresión deportiva, de que me estoy refiriendo a un boxeador. Se equivocaron bastante feo. Ese hombre grandote y poseedor de un “gancho” mortífero también hacía estragos, pero debajo del tablero rival y en una cancha de básquetbol. Su nombre? Julio Felipe Hausberger, más conocido en el mundo del deporte catamarqueño con el cariñoso mote de “Torta”. Nació en el seno del querido y hoy desaparecido Club Atlético Montmartre (CAM), luego pasó por el Red Star BBC y terminó recalando en el poderoso conjunto cordobés de Universitario, por donde anduvieron años antes otros destacados valores locales, como Julio Roberto Correa Lascano (“Chachá”), todos ellos ligados a la provincia mediterránea por razones de estudios. Con la “U”, precisamente, fue campeón en los años 1962 y 1963, demostrando en todo momento su enorme capacidad en el puesto de pivote. Hábil, inteligente y con innata capacidad para resolver con prestancia y calidad todas las oportunidades que se presentaban para convertir goles, no extrañó que a los 19 años de edad se erigiera en el mejor anotador en el campeonato argentino de la especialidad jugado en Santa Fe, marcando un total de 101 tantos.
La actuación en ese nacional de selecciones, originó que varios clubes de Santa Fe y Córdoba pretendieran obtener sus servicios deportivos. Hausberger optó por incorporarse a Universitario de Córdoba, sin dejar de pensar que siempre estaría dispuesto a defender los colores del seleccionado de la Federación de Básquetbol de su provincia natal. En 1959 integra la selección ambateña en el argentino desarrollado en Neuquén, temporada en la cual es llamado por la CABB (Confederación Argentina de Básquetbol) para sumarse al preseleccionado argentino que intervendría en los juegos panamericanos de Chicago (EE.UU.) y posteriormente en el mundial de Santiago de Chile. Lamentablemente, no pudo quedar entre los elegidos, lo que habría significado su gran consagración en un excelente período de su carrera deportiva. Testigos de su brillante labor en Universitario, son las crónicas de los diarios La Voz del Interior y Córdoba, con renovados elogios que le valieron su inclusión en la fuerte selección cordobesa de baloncesto.
Al producirse su regreso a Catamarca, y como no podía ser de otra manera, se calza nuevamente la camiseta de los “cuervos” de Montmartre, hasta que un día decide retirarse de la práctica activa y se mete en el ámbito de la dirección técnica. Tras ese cometido, es tentado para que asuma como titular de la Dirección de Deportes y Recreación de la Provincia, lugar desde el cual cumple una importante gestión. Respaldó con solvencia el accionar de las entidades locales, en sus diferentes disciplinas, y se encargó de organizar, por vez primera, los recordados y exitosos certámenes provinciales de básquetbol en las categorías formativas: infantiles, cadetes y juveniles. Los mismos se llevaron a cabo no sólo en nuestra capital, sino también en el interior de la provincia, hecho que permitió la aparición de calificados valores de tierra adentro, quienes pasaron a conformar los seleccionados provinciales que participaron en eventos regionales y nacionales. En forma paralela a estos juegos, Hausberger dispuso la realización de cursos para entrenadores y árbitros, ratificando su amplitud de criterio y su clara política de apertura al deporte que se hacía en todos los departamentos de Catamarca.
No debe olvidarse, por cierto, el papel clave que jugó su figura en lo que atañe al respaldo oficial para la organización del décimo campeonato mundial de vóleibol, categoría mayores masculinos, que tuvo por subsede nuestra provincia en el año 1982, en el flamante Polideportivo Capital. Fue uno de los colaboradores más importantes del presidente de la Federación Catamarqueña de la disciplina, su amigo personal Carlos Anselmo Peracca, quien estaba al frente de este emprendimiento de “locos lindos”, el que se vio coronado con el mejor de los éxitos, tanto en lo institucional como en lo deportivo.
Julio Felipe Hausberger había nacido el 5 de febrero de 1939 y se marchó de este mundo el 15 de enero de 1988. Tenía 49 años de edad y un gran futuro como referente del deporte, su acendrada pasión. Todo el mundillo local lo lloró, en especial sus seres queridos y los cientos de amigos con los cuales compartió etapas inolvidables, que perdurarán por siempre en el recuerdo.


Por: Redacción launiondigital.com.ar