Edición matutina |
19/08/2010

Pino Solanas y sus molinos de vientos

Por: Juan Carlos Andrada
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Desesperado, el ambientalismo extremo busca un cadáver hace 10 años para fundamentar con hechos que su teoría antiminera es verídica.
Sin embargo, su condición de antimineros los aleja de la realidad de la muerte que tanto pregonan en una sola dirección ¡con tantas fatalidades alrededor!
Curiosamente, en un contexto funesto, al ambientalismo extremo sólo le interesa conseguir una sola muerte para probar que la minería mata. Y como si fuera poco, es una incoherencia mundial en expansión, pero en algunos países más arraigada que aquí.
Para ser concreto, en Argentina se suicidan más de 8 personas por día, y la mayor parte de ellas son jóvenes de entre 15 y 35 años de edad, según números que maneja el ministerio de Salud de la Nación. En Catamarca, el promedio es de 40 a 50 muertes por año.
Cada semana mueren alrededor de 10 personas en promedio en el país como consecuencia de la enfermedad de Chagas, y hay cerca de 2 millones de infectados. Y para no quedarnos sólo en la Argentina, un estudio compartido (con países vecinos) sostiene que la enfermedad provoca 14.000 muertes cada año.
Por otra parte, el especialista Paul Bunn afirma que el cáncer de pulmón es "la causa número uno de muerte por cáncer en Argentina, en América Latina y en el mundo". En otras palabras, el consumo de cigarrillos es la principal causa de cáncer de pulmón (80 %), y por lo tanto “es la causa más evitable de cáncer de pulmón y cualquier otro tipo de cáncer".
Más claramente, el tabaquismo causa 40.000 muertes por año en la Argentina y (si sirve conocer) cuesta 6.900 millones de pesos anuales en concepto de atención médica de fumadores o ex fumadores.
Y hay más muertes...
¿No es eso lo que se está buscando? ¿O necesitan sólo “una” que responda a la actividad minería en Catamarca?
Sigo.
Con el riesgo de que sean muchos más, 4 millones de argentinos no tienen qué comer y se están muriendo de hambre. En el mundo 1.000 millones de personas pasan hambre de acuerdo con una medición de Naciones Unidas.
Además, entre 7.000 y 10.000 personas mueren por año en la Argentina por accidentes de tránsito. Un promedio de 22 muertes diarias y 700 mensual. En Catamarca es de 40 a 50 muertes por año.
Con la última ola polar, el frío se cobró más de 80 muertos en sólo cinco países del Cono Sur.
Y una más, en forma de pregunta (y aunque podemos seguir hasta cansarnos) ¿cuántos muertos hay por la violencia en el fútbol?
Entonces ¿el número de muertos no es un indicativo importante para orientar la lucha? ¿O más bien es una obsesión ideológica?
Si fuera lo último, mal hacemos en llamarlos “ambientalistas”. “Antimineros” es más ajustado al objetivo que persigue este grupo.
Y en este caso, claro que no es lo mismo sensibilizar sobre los peligros de la minería que podría acarrear alguna muerte que concienciar sobre la necesidad de solidarizarse en la lucha contra la pobreza, convencido de que “el hambre mata más gente que la guerra” (y por supuesto que la minería).
La presencia de la pobreza y el hambre horroriza a cualquier conciencia normal, pero pocos se ocupan activamente de aportar soluciones concretas para la superación de los cuadros aberrantes de desigualdad en la que hemos caído.
Se ha demostrado que una buena alimentación no sólo permite mejorar la calidad de vida de las personas, cualquiera sea su edad, sino que también previene enfermedades crónicas como obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, osteoporosis y algunos tipos de cáncer.
No puede ser que en la Argentina haya 6 millones de personas que no pueden comer decentemente y que encima tengamos que sumarle el fanatismo antiminero en todo el mundo. Muchas localidades que prohibieron la minería ahora no saben cómo hacer para que vuelvan los inversores. No sólo que lo pensaron muy bien cuando avanzaron contra la minería, sino que sus detractores nunca comprobaron contaminación alguna. Pero ya era tarde.
Las cifras indican entre otras cosas, que el que está desesperado laboralmente es porque no ha tenido acceso real a la salud ni ha completado estudios. Uno de cada cuatro jóvenes en nuestro país está fuera del sistema educativo, y por supuesto excluido del mercado de trabajo.
Pregunto: ¿por qué el cineasta Pino Solanas, actual candidato a presidente, no se ocupa de hacer una película sobre el Mal de Chagas o sobre los accidentes de tránsito, teniendo en cuenta que hay muchos más muertos que los que infructuosamente busca en la minería?
¿Por qué es menos impactante que hablar de la megaminería camino al 2011?
Bueno, si ese es el problema y sólo para responder la pregunta anterior, que imagine 30 aviones con 500 pasajeros cada uno que caen por año en la Argentina, con todas víctimas fatales. Así se da una idea de las muertes que hay fuera de la minería, y deja de andar como el Quijote, haciendo buenos discursos y peleando con los molinos de vientos, imaginando que son monstruos.


Por: Redacción launiondigital.com.ar