Edición matutina |
11/08/2010

¿Doctor para dónde vamos?

Por Adrián Oscar Aráoz.
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“Mansos, sumisos y obedientes”, ese parece ser el lema adoptado por casi todo el gabinete municipal de la Capital que comanda Ricardo Guzmán, ya que la gestión navega en un mar de vacilaciones de cara al futuro político. Incertidumbre que lleva a los principales caudillos comunales a aferrarse a un perfil moderador, disciplinado y hasta casi resignado, aunque siempre atentos y dispuestos recibir algún llamado salvador.
Lo que está más que claro es que el sillón de la ciudad queda vacante. Desde el frente gobernante ya varios se anotan para ocuparlo.
El hombre del circuito 8 y 9, dicen que corre con alguna ventaja, pero la sombra siempre presente de “Junior” no da tiempo a relajarse ni a dormirse. Otro que intenta hacer méritos y mostrarse en los barrios, visitar los centros vecinales para tratar de llegar bien posicionado a la hora de elegir al sucesor de Ricardo Guzmán en la intendencia, es el joven presidente del Concejo Deliberante de la Capital, pero muchos descreen de las posibilidades concretas del muchacho, a tal punto que los rumores aseveran que se prepara para la gigantografía, pero no llegaría ni para la foto carné.
El otro que aparece en la grilla de partida es un reconocido médico, ex ministro de la provincia, pero su cercanía con el actual senador nacional Oscar Castillo lo tendría relegado a un tercer plano. No llegaría ni a ser un “plan B”.
Algunas cartas ya empezaron a mostrarse endeblemente. Muchos se anotan y nadie quiere abandonar el juego, aunque todavía falta mucho para que alguien diga: “falta envido, truco municipal...”.
En tanto, el intendente y todos sus guías –espirituales y de los otros, que tampoco faltan...- siguen trabajando en la gestión comunal, pero miran de reojo la casa blanca de calle República y Sarmiento.
Más allá de los problemas urbanos, el jefe comunal cosecha adeptos constantemente que encumbran las reales posibilidades de llegar a la gobernación.

Seguir trabajando
Mientras en lo político reina la indecisión total la diligencia comunal sigue su curso. Con el objetivo claro desde que Guzmán inició su gestión, el municipio busca mantener y cuidar los servicios municipales que brinda a la ciudadanía. Si bien la acción comunal se puede apreciar en los barrios, muchas veces las necesidades y requerimientos vecinales no dan espacio a quedarse de brazos cruzados. Guzmán sabe que mantener contacto directo con los vecinos, administrar y facilitar (como se dice: llevar y besar el santo) soluciones a sus dificultades cotidianas de la comunidad y hasta prestar el oído al vecino común, es una puerta vertical e innegable que podría marcar el futuro del actual jefe de la ciudad.

Sin “plan B”
Siguiendo en Obras Públicas de la Capital desde que el propio intendente, un tiempo atrás, exigió la renuncia de todos los funcionarios del área, muchos andan más que preocupados y nerviosos. En algunos casos puntuales, afirman que hace falta más que un prodigio divino para que la suerte laboral cambie radicalmente para varios funcionarios que no tienen ni siquiera un “plan B” para batallar por su permanencia en el primer equipo municipal.
Tal es el desconcierto y desbarajuste del propio secretario de Obras y Servicios Públicos, que busca encontrar respuestas, todos los días, dando una “ojeadita” a la borra de su café que toma en una reconocida estación de servicio de la zona alta de la ciudad.
Puertas adentro, algunos funcionarios del área que dirige el ingeniero Mari no estarían teniendo una buena “química”. Tiempo atrás, buenos muchachos compartían amenas reuniones y asados periódicamente; dicen ahora que donde se cruzan se sacan chispas. ¿Qué habrá pasado muchachos? La amistad debe perdurar, el cargo declina en cualquier momento.
El clima de nerviosismo viene arrastrándose desde hace varios meses atrás, sobre todo cuando el tiempo empieza a apremiar y no hay definiciones sobre el futuro de los soldados capitalinos.
La que también andaría un poco nerviosa y desconcertada es la directora de Turismo de la Capital, Ana Lilljedahl, aunque en este caso no se sabe a ciencia cierta los motivos.

Obras son amores
En materia de obras, sin dudas una de las más emblemáticas y de mayor valor histórico para la ciudad, fue la remodelación y recuperación de la vieja estación de trenes, que próximamente se trasformará en el principal centro cultural y administrativo de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.
Lo que viene. Lo que también marcará este último semestre de 2010 en la gestión municipal es la continuidad de la obra de remodelación de la peatonal Rivadavia, obra no sólo por los comerciantes de la Peatonal, sino también por todos los ciudadanos que habitan y visitan la Capital. La idea del Ejecutivo comunal es festejar la Navidad 2010 con la inauguración completa de la Peatonal y del Museo de la Ciudad, obra postergada desde hace años.

Inspección, de fiesta
En estos meses de ausencia, los que no pasaron desapercibidos fueron los funcionarios y algunos trabajadores de Inspección General. Hubo para todos los gustos. Inspectores que se recibieron en especialistas en “pugilato”, otros que fueron hasta renombrados por sus actividades nocturnas y demás. El descontrol fue tal, que el secretario de Gobierno de la municipalidad de la Capital, Juan Carlos Cerezo, tuvo que ajustar algunas tuercas flojas en los engranajes del organismo de calle Caseros y Prado.

 

 

 

 

 

 


Por: Redacción launiondigital.com.ar