Edición matutina |
26/07/2010

Que voy, que vengo

Por Ariel Brizuela
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Es un despropósito hablar de cuestiones partidarias cuando hay otros temas más urgentes y prioritarios de qué ocuparse, pero al margen de esas situaciones que acaparan la atención, y el humor de la sociedad como los problemas en los servicios, los pro y los contra de la temporada turística que tiene en la Fiesta del Poncho su máxima expresión, por lo bajo subyace una importante movida política que apunta al 2011.
Y si de turismo se trata, hay temas centrales para discutir y definir de una buena vez como la conservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad que día tras día es devastado sin contemplaciones para la construcción de galpones o playas de estacionamiento, ante la mirada impávida y despreocupada de las autoridades provinciales y municipales que permiten estos atentados a la cultura.
Pero a la hora de comenzar el abordaje de estas cuestiones que hacen al desarrollo como sociedad, tal como lo es la defensa de la identidad, surgen voces que claramente denotan una intencionalidad política y que tienen como objetivo mellar o ensalzar a alguno de los potenciales candidatos, según se esté de un lado o de otro de la vereda partidaria. Entonces, algunas críticas pueden ser muy acertadas y con real sustento, pero en boca de algunos actores suenan a oportunismo, pierden fuerza y se diluyen intranscendentemente.
Mientas tanto, la política lugareña no da tregua, ni mucho menos se toma vacaciones, y reitero, a esta altura del año nadie mueve un dedo sin pensar en la compulsa electoral de marzo -o junto con las nacionales, pero ese será tema de otra columna.
Los radicales se pasaron la semana peleando por la inauguración del Comité de Valle Viejo; que si Ricardito Alfonsín no vino por problemas de agenda o por no quedar pegado al “Gallo” Gustavo Jalile; que acompaño, que no, “que voy, que vengo”. Las horas previas fueron de incesantes llamados, que si vas vos yo voy. Y si voy, cómo le caerá a fulano, que si no voy, cómo lo tomará mengano. Conclusión: el sábado estuvieron todos y luego de tantas disputas parece que entraron en razón de que las elecciones internas ya pasaron hace casi dos meses y que la contienda general del año próximo no será nada fácil en el actual estado de disgregación, con ganadores que aún siguen de festejo y perdedores -muchos adentro y afuera de la alianza triunfadora- resentidos y muy molestos por la falta de apertura del diálogo. Es como si recién ahora comenzaran a entender que los adversarios, al menos en la formalidad, están al frente y que el electorado, tan difícil de escudriñar en su pensamiento, puede estar altamente afectado por los problemas que hacíamos mención al principio de esta columna y que a la hora de elegir puede darle un dolor de cabeza al oficialismo gobernante.
En la otra vereda, en el peronismo, los vaivenes también son moneda corriente. El “que voy, que vengo”, tiene que ver con la participación de la interna del 31 de octubre donde se elegirán los candidatos para el año próximo. Hay un sector que ya está dentro porque es el anfitrión de la fiesta que prometen organizar para dentro de tres meses. La orgánica que lidera el barrionuevismo con sus socios duhaldistas y anti K hacen los mayores esfuerzos para que todos estén en esa contienda. Pero algunos tímidamente dicen que tal vez, otros que no saben si les darán permiso para asistir, otros que quieren pero no tienen quién los acompañe. Unos pedían reglas de juego, y ahora que las tienen piden garantías y exigen condiciones. Lamentablemente para el peronismo catamarqueño, hay demasiados caciques y muy pocos indios como dice la expresión popular. Nadie tiene la palabra autorizada, por ejemplo en el kirchnerismo, para decir vamos a la interna, o no vamos y el año que viene hagamos la interna en medio de la general.
Hay voces encontradas dentro del propio seno del Frente para la Victoria que opinan en direcciones totalmente opuestas sobre la conveniencia de ir o no ir a las urnas en el marco del PJ, tal como lo ordenó el titular partidario nacional, Néstor Kirchner para todos los distritos, pero que en Catamarca podría hacer una excepción.
El Frente Cívico y Social, agradecido, por supuesto de la posibilidad de enfrentar a un peronismo bicéfalo.
Esos “que voy, que vengo” fueron y seguirán siendo la sal con la que sazonan sus días nuestros dirigentes. De esa decisión, de ellos exclusivamente, prende el futuro de miles de catamarqueños que esperan que elijan lo mejor, no tanto para su beneficio, sino de la ciudadanía en su conjunto.


Por: Redacción launiondigital.com.ar