Edición matutina |
25/07/2010

La historia sin fin y sin luz

Por Mario Laplaca
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La calidad de los servicios públicos en general, y de la luz en particular, se ha convertido en un talón de Aquiles para el Gobierno de la provincia ya que la mala calidad de la prestación impacta directamente en el humor popular.
Una encuesta realizada por un diario nacional expresa, que si bien la gente pide por seguridad, aumento de sueldos y educación, la mala calidad en los servicios públicos tiene un impacto muy fuerte en la vida cotidiana y en especial en el denominado “humor social”.
No es nada nuevo que se hable de los problemas en el servicio eléctrico, podríamos decir que es un hecho histórico desde la vieja DECA, pasando por los hermanos Taselli y ahora la intervenida Edecat.
Pero a los inconvenientes propios por la falta de inversiones, los problemas en el Sistema Interconectado Nacional, la imposibilidad de generación propia y todas las explicaciones que venimos escuchando en los últimos años, lo concreto es que los errores de los últimos tiempos han sido determinantes para tener este mal servicio.
No hay dudas de que la privatización del servicio eléctrico no fue la panacea que nos prometían en tiempos menemistas y que el paso de la empresa familiar por Catamarca no es el mejor recuerdo, aunque continúen vinculados ya siguen formando parte de la empresa intervenida, pero la falta de previsión y de medidas pasa por otra parte del Gobierno.
El área de Servicios Públicos, dependiente del ministerio de Obras y Servicios Públicos no ha estado a la altura de las circunstancia y hasta el momento sólo hemos escuchado explicaciones de lo que se tendría que hacer, de las medidas que se tendrían que tomar, de cómo se solucionarían los problemas eléctricos, pero no se vislumbró ninguna acción concreta para tal fin.
Recuerdo -lo he dicho varias veces en mi programa de Radio Unión- que en agosto del 2009 le hacía una nota al subsecretario de Servicios Públicos sobre la no presencia de los generadores que se habían alquilado para ese verano que había sido bastante problemático, y la respuesta del funcionario fue que no hacía falta ya que se realizarían las obras necesarias para que no existiera la necesidad de volver a alquilar generadores.
Lo cierto es que en medio de la ola de calor lógica de noviembre y diciembre del año pasado, el propio Gobernador tuvo que ordenar a sus funcionarios el alquiler de dichos generadores -que supuestamente no hacían falta- para paliar la crisis energética y naturalmente se los alquiló a un precio mayor por la altura del año y las urgencias de otros distritos.
Este invierno que estamos viviendo ha sido distinto al que se suponía por el famoso tema del calentamiento global y la ola polar se hizo presente de una manera importante y qué ha pasado: volvieron los problemas en el servicio eléctrico con los reiterados cortes de luz o bajas de tensión.
Paradójicamente en los días previos a la llegada del frío los mismos funcionarios decían que no hacía falta comprar generadores ya que con las obras que se iban a realizar -las mismas que vienen anunciando en los últimos dos años- se solucionaría todo.
Pero, como a veces la historia es circular, el Gobernador volvió a llamar a sus funcionarios para darles la orden de comprar generadores de electricidad, además de apurar las licitaciones de todas las obras que se vienen anunciando pero no se terminan de realizar, como el urgente cambio del cableado de la línea San Martín- Catamarca.
Pero uno de los datos más fuertes en materia política sobre la crisis en el servicio eléctrico fueron la declaraciones del integrante del directorio del ENRE, doctor Augusto César Acuña, quien es un experimentado dirigente radical quién apuntó directamente a las autoridades del ministerio de Obras y Servicios Públicos al decir que le “mienten” al Gobernador cuando se le explica la magnitud del problema de la luz y las obras que se están realizando.
Acuña, como hombre político, sabe que metió el dedo en el enchufe, ya que estamos hablando de la cuestión eléctrica, y puso en el ámbito de la política una cuestión que podríamos decir es netamente técnica.
Pero sabe el dirigente de la Línea Roja de la UCR, como los otros hombres de la política que los servicios públicos influyen de manera importante en el humor popular que luego se expresa en el voto, justo que se recorren tiempos pre-electorales.
Y que los cortes de luz, las bajas de tensión, la quema de electrodomésticos, a lo que le tenemos que sumar la falta de agua o el grave problema con las garrafas de gas, son temas que no pueden omitirse o dejarlo en un segundo plano.
Y parece que para los funcionarios responsables de estos temas son de segundo plano, ya que es el propio Gobernador quien los tiene que llamar para ordenarles, más que indicarles, cuáles son las medidas que se tienen que tomar para afrontar esta crisis que no solo es eléctrica sino también ya es política.
Además, la dicotomía entre la Edeat intervenida y el ministerio de Obras y Servicios Públicos se podría entender en tiempos que una era una empresa privada y la otra una repartición pública, pero ahora con la empresa concesionaria intervenida estamos hablando en definitiva de empleados públicos que tendrían que tirar para el mismo lado: brinda un servicio digno a la comunidad.
Estos empleados –perdón funcionarios- públicos tienen que estar a la altura de las circunstancias.
Hay que tomar medidas urgentes, a corto, mediano y largo plazo, pero hay que tomarlas ya.
El tiempo de las explicaciones y justificaciones han pasado y ha llegado el momento de demostrar para qué se está en donde se está.
Pero mejor lo vamos dejando porque se me acaba la batería de mi notebook y no hay luz para volver a cargarla.


Por: Redacción launiondigital.com.ar