Edición matutina |
17/07/2010

El último promotor en serio del boxeo local

Por Leo Romero
DEJO SU MARCA. Rafael Abel Maldonado, durante una de las muchas entrevistas que mantuvo con el autor de esta columna deportiva de los sábados. A partir del año 1988, materializó un destacado accionar en su calidad de promotor particular en el boxeo.

Abrió sus ojos y pegó el primer grito en este mundo terrestre en el sur de la provincia de Tucumán, más exactamente en la ciudad de Concepción, donde aún viven sus más directos familiares y los muchos amigos que cosechó en su infancia y parte de su adolescencia, altura en la cual decidió venir a estudiar en Catamarca. Rafael Abel Maldonado, no obstante haber permanecido algunos años en la ciudad de Buenos Aires, pronto se adaptó a nuestro medio, habida cuenta de que había logrado conseguir trabajo estable en la Caja Nacional de Ahorro y Seguros (hoy, La Caja), donde conoció a la madre de sus dos únicas hijas, Anahí y Luciana. Como en su pago natal ya había probado el gustito peculiar del boxeo, puesto que una de sus hermanas fue novia de un ex pugilista del “jardín de la república”, se encargó de trabar amistad personal con los más conspicuos dirigentes y directores técnicos de la especialidad. Federico Raúl Argerich, Ramón Berrondo, Arturo Oliva, Amado Berrondo, Oscar Díaz, Roberto Mema y Hugo Díaz, entre otros, fueron receptores de las aspiraciones y los proyectos de Maldonado, de convertirse en promotor de boxeo.
El combate por el título argentino de los supergallos, entre el catamarqueño Sergio Oscar Arréguez (“Yuyo”) y el santafesino Néstor Luis Paniagua, resultó su consolidación en calidad de promotor y organizador de espectáculos en nuestro medio. Sucedió en el mes de julio de 1988 –hace 22 años-, oportunidad en la que contó con la invalorable colaboración del abogado Alberto Trezza, quien fue apoderado del ex campeón mundial de la misma división, el chaqueño Sergio Víctor Palma. Arréguez, pupilo de Roberto Mema, se alzó con la corona, al batir por puntos al visitante, concretando una muy buena labor. La pelea se efectuó en el cuadrilátero emplazado en el Polideportivo Capital, con la asistencia de una gran cantidad de aficionados. Maldonado había demostrado con creces que estaba capacitado para llevar sobre sus hombros la responsabilidad de montar festivales en el campo profesional. Es más, llegó a constituirse en el promotor particular que mejores bolsas (cachet) pagó por mucho tiempo a nivel nacional, hecho que originó ciertas preocupaciones en el seno de la Federación Argentina de Boxeo (FAB), ya que la propia entidad madre de la calle Castro Barros 75 de la ciudad de Buenos Aires no se animaba abonar sumas similares.
Acicateado por la excelente respuesta del público local, históricamente muy apegado al deporte de los puños, Maldonado no descuidó el aspecto referido a la promoción de la actividad, motivo por el cual se arriesgó en traer a figuras de la talla de Jorge Fernando Castro (“Locomotora” o “Roña”) y Juan Martín Coggi (“Látigo”). El primero de ellos tuvo su lanzamiento televisivo precisamente en Catamarca, durante una velada en la que noqueó en el primer round al tucumano Pedro Ruiz (“Cirujano”). Durante la velada, los relatos estuvieron a cargo de Osvaldo Príncipi, los comentarios corrieron por cuenta del retirado ex campeón mundial de los supergallos Sergio Víctor Palma, en tanto que las notas de vestuarios y al borde del ring fueron realizadas por el fallecido colega riojano Lídoro Guerrero (Canal 9 y diario El Independiente, de la vecina provincia), Manuel González y el autor de este comentario. Esa misma noche, Coggi “durmió” promediando la lucha al mendocino Mario Araya (“Potrillo”). Concluido el ciclo Maldonado, la historia siguió su curso. Emergió la polifacética y multifuncional tarea del entrenador, manager y promotor Santiago Luis Antonio Tapia (“Piji”), quien se las arregló para tapar a medias los pronunciados baches organizativos, terminando por hacer boxeo en el interior catamarqueño, ya que aquí la Comisión Municipal de Boxeo (CMB) sigue dormida, casi muerta, no obstante haberse sancionado en el ámbito del Concejo Deliberante la nueva ordenanza y girado la misma al Ejecutivo municipal, para su correspondiente conformación.
En la actualidad, Rafael Abel Maldonado está radicado en Buenos Aires, pero periódicamente está consultando por novedades en el orden local. Lamentablemente, todas las respuestas resultaron negativas en los últimos dos años, ya que no hay actividad amateur ni profesional, a raíz de la inoperancia, incapacidad e indiferencia de los organismos estatales del deporte, tanto en el plano municipal como provincial. Para colmo de males, hubo que lamentar el fallecimiento del Lic. Federico Raúl Argerich, quien a partir de la década del veinte del siglo pasado se erigió en el indiscutido padre del boxeo organizado en Catamarca, pasando a integrar la selecta lista de prohombres del deporte provincial.


Por: Redacción launiondigital.com.ar