Edición matutina |
30/06/2010

Ley de Bosques: ¿quién gana, quién pierde?

Por Marcela Rodríguez.
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Un nuevo ingrediente se le sumó a la agenda política de estos últimos días y está dada por la conveniencia o no de la aprobación de la Ley de Bosques. Las diferencias versan si el mapa elaborado sobre las áreas protegidas es el correcto o no. Lo cierto es que la no aprobación provoca dos inconvenientes sustanciales. Desde la sanción de Ley de Bosques Nativos, en noviembre de 2007, la provincia no volvió autorizar desmontes ni aprovechamientos forestales que se solicitaron hasta no contar con el mapa de ordenamiento territorial. Esto ocasiona que actualmente haya 913 pedidos parados de productores que solicitan la autorización para trabajar sus tierras. Pero también su no aprobación implicará que la provincia pierda los fondos destinados para este año.
La Ley de Bosques Nativos es clara en que, las provincias que no tengan aprobada por ley el ordenamiento territorial, no pueden autorizar deforestaciones o el aprovechamiento sostenido del bosque. Por ese motivo, todos los permisos nuevos que se solicitaron a partir de 2008, hace ya dos años atrás, no se autorizaron. Actualmente hay 913 expedientes que se encuentran a la espera de que la provincia cuente con el mapeo para se los autorice a avanzar sus campos. Las presentaciones que se hicieron fueron para deforestación, aprovechamiento forestal, para la actividad ganadera, para trabajos específicos. Además los acopiadores se ven perjudicados, por cuanto al no contar con el producto no se les puede autorizar realizar esta actividad. La única excepción es la autorización para los pequeños productores con menos de 10 hectáreas totales por campo. Por cierto que son los menos.
En definitiva, hay numerosas familias que dependen de la aprobación de la ley para seguir desarrollando sus actividades productivas. Mientras esto no suceda tienen todos sus trabajos paralizados, y si deciden realizarlas sin la autorización correspondiente son plausible a que se les apliquen severas multas, algunas que rondan alrededor de los $ 600 mil.

Sin fondos
Pero hay una segunda arista que establece la Ley de Bosques, y es determinar cuáles son los servicios ambientales que prestan los bosques. De esta manera, aquellos que tengan sus campos en rojo, es decir sean área protegida, son compensados por la prestación de ese servicio que realizan al resto de la provincia.
Qué significa ello. Si existe –por ejemplo- un bosque de algarrobal protegido, su propietario puede seguir trabajando, pero también la Nación lo compensa por este servicio ambiental. En concreto, será doble beneficio económico que recibirán numerosas familias de las provincias.
Para ello, la Nación generó el fondo que está constituido por 0,3 % del Presupuesto nacional más el 2 % de las retenciones a la producción primaria y secundaria. Para este año la Nación asignó $ 300 millones para que las provincias que hayan completado el ordenamiento comiencen a utilizar parte de este fondo, y el que sí o sí deben gastarlo, si no están obligadas a devolverlo. Catamarca, según las estimaciones que realizaron, recibiría alrededor de $ 10 millones este año. Siempre y cuando se apruebe la ley.
Ahora bien. La importancia que tiene este porcentaje para la provincia es que del total, un 70 % se va a destinar a los particulares que presenten un plan de conservación o de aprovechamiento de las áreas protegidas. En tanto, el 30 % restante va en forma directa a la subsecretaría del Ambiente, para que lo utilice en el fortalecimiento institucional, que según se conoció, lo recibirá de manera inmediata una vez aprobada la ley por la Legislatura provincial.
Uno de los destinos, además de reforzar el trabajo de las áreas, busca utilizarlo al saneamiento de títulos para evitar los grandes inconvenientes que actualmente padecen miles de familias, que por la falta de posesión de tierras deben batallar judicialmente con las empresas extranjeras que compran grandes hectáreas de campos.
En definitiva, la Ley de Bosques no sólo ordena y protege nuestro ambiente, sino también ordena el trabajo de miles de catamarqueños que dependen de esta ley para seguir avanzando, para seguir creciendo. Sería bueno que este ordenamiento no se vea interrumpido por los intereses particulares o las diferencias políticas en el recinto de sesiones.


Por: Redacción launiondigital.com.ar