
Gente de campo
En el Valle Central, se faena 10 mil kilos de cerdo, muy inferior a la cantidad de consumidores. Además, son pocos los que se dedican exclusivamente a la cría de esta especie.
De un tiempo a esta parte, la carne vacuna sufrió un incremento considerable en su precio, que ocasionó un verdadero desequilibrio en la economia familiar. Sin embargo, existen alternativas, como la carne de cerdo, que aún es tomada en cuenta por los consumidores. Actualmente, se faenan mensualmente 10 mil kilos de carne de cerdo, número muy ínfimo si se tiene en cuenta la cantidad de consumidores que hay en la provincia. El doctor Raúl Toledo señaló que los catamarqueños, pero en general la sociedad argentina, tiene una gran tradición en el consumo de carne vacuna, y le cuesta inclinarse en carnes alternativas, salvo el pollo. “La carne de cerdo es una buena alternativa, porque la cría evolucionó de manera impresionante. Por su genética y la evolución de su sanidad, ha tenido un despegue impresionante, que hace que la carne de cerdo sea excelente”, afirmó el médico. Dijo que una de las particularidades que se busca es mejorar la sanidad a través de la carne magra, por lo tanto es una carne muy sana y rica.“Nosotros notamos un incremento en el consumo, cuando se desencadenó la suba de la carne bovina. Ayudaron también los comentarios que hizo la Presidenta, pero ahora todo volvió como antes, es decir al consumo de carne tradicional”, comentó.
InversiónLas cabañas de cerdo están invirtiendo, pero afirmó que son casos muy puntuales los que se dedican a mejorar la sanidad. “Son cuatro o cinco que están trabajando muy bien”, dijo. Precisamente lo que se evidencia es la cría de cerdo de manera informal, porque son aquellos que tienen como principal actividad la crianza de vacunos y como secundaria la gallina, el cerdo o el pavo, “lo que hace que esa cría no sea con mayor esmero”, afirmó Toledo.Sin embargo, puntualizó que un lechón está listo para comercializar dentro de los 60 días desde que nace, y “si pensamos que en seis meses esté listo para la faena, hace que la inversión sea más rápida no como un bovino que necesita aproximadamente tres años y medio para faenarlo”.Señaló que los establecimientos de punta están invirtiendo en genética, que no es barato, pero quien tiene realizado el análisis de costo se da cuenta que la genética no sólo le mejora la calidad de la red al momento de la faena, sino mejora la conversión alimenticia. “Es decir, se logra el animal en peso de faena con mucho menor alimento que se lo hiciera con animal que no tiene genética. En este último caso, la calidad de la red no es la óptima y el gasto de alimento es mayor”.Finalmente, señaló que la cantidad de faena de carne porcina oscila 10 mil kilos mensuales, que es bastante poco por la cantidad de consumidores del Valle Central. Aunque aclaró que esto no es el total, porque ingresa ya carne faenada a la provincia hacia los supermercados.
Por: Redacción launiondigital.com.ar




