
Daño colateral
El daño colateral es “un término utilizado por diversas Fuerzas Armadas para referirse al daño no intencional o accidental producto de una operación militar. El término comenzó siendo un eufemismo acuñado por el Ejército norteamericano durante la Guerra de Vietnam, [ ] y puede referirse a fuego amigo o destrucción de civiles y sus propiedades”.Salvando las distancias, podemos llevar este término a la actividad política, donde la dirigencia vive tanto su interna como la disputa con los otros sectores por la lucha del poder, como una guerra, y naturalmente se dan los “daños colaterales” que en definitiva tienen que ver con los problemas no resueltos que vive el común de los ciudadanos.Estos días vemos la pelea interna que viven los dos principales partidos de la provincia, donde radicales y peronistas han intercambiado pirotecnia verbal, acusaciones, denuncias y hasta la intervención de la Justicia para resolver las cuestiones que tienen que ver con la vida interna de un partido político.También vemos en el nivel nacional cómo la multifacética oposición y el oficialismo kirchnerista plantean como una batalla cada sesión en el Congreso de la Nación, donde según se esté, lo del otro está siempre mal y debe ser rechazado.Si el proyecto viene del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la oposición la rechaza sin analizarla, y si la iniciativa viene del algún sector de la hoy oposición, el kirchnerismo la descalifica de entrada sin entrar en debate.Duermen allí proyectos de importancia para el resto de la sociedad o para las provincias, como es, por ejemplo, la coparticipación a las provincias del impuesto al cheque.Pero también muchas veces las organizaciones sociales toman este concepto bélico de hacer política, y entonces se dan otros daños colaterales.Se puede ver en la disputa por la explotación minera, donde no importan los argumentos técnicos o científicos, sino ver quién grita más fuerte, y si uno apoya la actividad es un “vende patria”, “entregador” y todos esos términos que han puesto otra vez de moda quienes plantean una sociedad dividida, de facciones, como las que vivimos durante la última dictadura militar.Pero esa misma postura militante no se tiene con temas que hoy impactan con más fuerza y ya se cobran vidas, como el narcotráfico y la lucha incansable de madres para detener este flagelo, o el alcoholismo en los jóvenes y niños, o los accidentes de tránsito que por día se llevan la vida de unos 20 argentinos, o la educación digna y de acceso para todos; y así podríamos hacer una larga lista de temas que, al parecer, no son de importancia para estos sectores fundamentalistas, y en definitiva se transforman en “daños colaterales” en esta “cruzada”, que han comenzado en pos o en contra de una simple actividad productiva.Pero volviendo a la dirigencia política, vemos que mientras todavía la Legislatura local sigue de vacaciones, salvo alguna de las medidas de poca monta que viene tomando el presidente de la Cámara de Diputados, preocupado por la utilización de los ascensores para su casta y no para el resto de los mortales, la dirigencia está comprometida en sus internas y las plantea como una guerra.Allí están los radicales, que se preparan para la Convención provincial, y los boinas blancas son expertos en internismos y se sacan las uñas, más allá de que los problemas del resto de la gente y hasta de los propios radicales pasan por otro lado.Los peronistas locales, ya están acostumbrados a resolver sus cuestiones más en los estrados de la Justicia que en una interna, que tenga la participación de todos sus afiliados.La visión internista de los partidos políticos no hace otra cosa que socavar los cimientos de los hoy alicaídos partidos, que no logran recuperarse de sus divisiones, que en general tienen que ver con las ambiciones sectoriales y hasta personales que en realidad con posturas distintas de proyectos políticos a presentar a la sociedad.La visión de que el otro es un enemigo a destruir hace que no se puedan debatir ideas, propuestas, proyectos.Que lo que presenta el otro, es decir el enemigo, no sirva para nada y deba ser rechazado de plano y, si es posible, destruido.Esa situación hace que las posibilidades de avanzar en una discusión, debate y por ende la búsqueda de consenso se haga imposible en estos tiempos políticos que le toca vivir a la Argentina y a Catamarca.Mientras tanto, pasan otras cosas, mucho más importantes, que no tienen atención.Mientras tanto, los fines de semana se repite la atención de jóvenes y hasta de niños con coma alcohólico.Mientras tanto, se siguen sumando las madres que piden atención para sus hijos adictos y no tienen respuestas.Mientras tanto, se siguen produciendo accidentes de tránsito, donde si no se cobra alguna vida quedan secuelas en las víctimas.Mientras tanto, sigue habiendo generaciones de niños que no vieron nunca trabajar a sus padres, y que viven de subsidios o la dádiva política.Mientras tanto, el sueño que tenemos como padres no es que nuestros hijos estudien, se reciban y trabajen, sino que consigan un carguito en la administración pública.Mientras tanto, seguimos reconociendo a los que hacen trampa y tratamos de estúpido al que cumple con su tarea y sus responsabilidades.Mientras tanto, seguimos criticando al que se destaca y tratamos de nivelar para abajo para que todos estemos iguales, uniformes en la mediocridad.Mientras tanto, se siguen repitiendo los daños colaterales, sin que al parecer a alguien le importe.
Por: Redacción launiondigital.com.ar



