
Beatriz, ejemplo de Mujer
Ejemplos de vida de mujeres que día tras día enorgullecen esta palabra sobran, sin embargo, hoy Beatríz es el ejemplo latente de tantas mujeres que hacen de su ser un orgullo para toda la sociedad.Cada mañana en la vida de Beatriz Agüero de Bracamonte transcurre entre obligaciones y tareas que ella misma asumió con el deseo de ver y construir un mundo mejor para sus hijos; sin embargo aquellos seres a los que crió con tanto empeño le dan fuerzas para seguir adelante a pesar de las adversidades de la vida.Beatriz es docente, trabaja mañana y tarde, sin embargo no descuida los quehaceres de su casa y, fundamentalmente, la tarea de madre, de atender aquella pequeña que no es igual a los demás, pero no por su discapacidad motora, sino porque para ella misma es un ejemplo de vida, de lucha y tesón por seguir adelante.Cada mañana, cuando se levanta, antes de partir rumbo a la escuela, prepara todo lo que sus hijos de 8, 11 y 14 años necesitan para ir a la escuela y, fundamentalmente, analiza todas las actividades que su pequeña de 8 años tiene que realizar, entre visitas a profesionales y medicación.Hasta hace 8 años atrás, la vida de Beatriz transcurría como la de cualquier mujer catamarqueña, sin embargo en esa fecha fue que Dios le dio una tarea especial, la de criar a una pequeña que la necesitaría por el resto de su vida.Su pequeña hija requiere una serie de cuidados con medicación, además, cateterismo con sonda cada tres o cuatro horas, lo que demanda un cuidado permanente.La pequeña tiene una patología compleja, sin embargo no le impide brindar todo el amor que su madre necesita para juntar fuerzas y seguir luchando.En forma frecuente la pequeña precisa de cuidados neurológicos, urológicos, traumatológicos y demás. Tiene una válvula en la cabeza, lo que le demanda viajes a la provincia de Buenos Aires, también padece convulsiones por lo que requiere cuidados extremos. Todo esto, tan cruel para una pequeña criatura fueron transformando a Beatríz no sólo en una enfermera, sino en una mujer luchadora y decidida por lograr mejorar la calidad de vida de su hija. Sin embargo entre tantas obligaciones, se hace tiempo para atender al resto de sus hijos, para ser esposa y docente, aunque reconoce que el apoyo y la tarea compartida con su marido son fundamentales, ya que es una responsabilidad asumida entre dos.Tantas obligaciones no fueron impedimento para que asumiera otro compromiso, el de formar parte de APYFaDiM (Asociación de Personas y Familiares de Discapacitados Motores), no sólo en la búsqueda de mejoras en las condiciones de vida de su pequeña, sino en la de tantos otros niños que padecen una discapacidad motora.Desde la asociación, como integrante participó en brindar talleres, en luchar para que por primera vez en la provincia los chicos discapacitados puedan tener tratamientos intensivos de rehabilitación sin tener que trasladarse a otra provincia, tal como lo logró la institución a fines del año pasado.Sencilla como pocas, Beatriz destacó la labor que lleva adelante Fabiana Arias, presidenta de la institución, a quién se refirió como una persona extraordinaria que realmente amerita un reconocimiento por su labor como mujer, como madre y como integrante de esta sociedad que lucha por la igualdad de derechos. Beatriz, junto a Fabiana y otras tantas mujeres y hombres lograron importantes avances desde APYFaDiM y ahora se proponen continuar trabajando para lograr una sede propia.
Fortaleza“Hay que organizarse porque también mis otros hijos son chicos y tienen sus actividades. Este año mi hija también tiene programada una operación, la última que se le realizo fue en el mes de julio”, comenta esta mujer como si fuera algo tan común, mientras que para cualquier otro todo esto es aún difícil de creer.Esta mujer se enteró del enorme desafío de que iba a ser madre de una pequeña niña con discapacidades motoras al momento del parto. “Fue muy duro, estuvo 13 días internada, y a las horas de vida se le realizó la primera operación en la cabeza para cerrar el mielo, pero al no haber sido operada correctamente tuvo que ser derivada al Garrahan, donde por fortuna fue un éxito”, comentó. Pasó un mes hasta que salió del peligro, de allí comenzaba una vida diferente y llena de responsabilidades. “Ella ya tiene 8 cirugías, tiene 8 años y prácticamente se le realizó una cirugía por año”, comentó Beatriz, lo que demuestra una fortaleza inquebrantable. Sin embargo, esa mujer fuerte como pocas, rompe en llanto de sólo recordar las cosas por la que su querida pequeña atravesó, cosas que quizás por tantas obligaciones a veces lleva adelante sin razonar. Como madre, como colaboradora, Beatriz reflexiona: “Uno aprende mucho de ellos. Entre los padres nos colaboramos mucho, nos damos aliento y fuerza para trabajar por los demás. Hay muchos padres que no se quieren acercar por falta de tiempo, nosotros todos trabajamos y tenemos nuestras obligaciones. Queremos brindarles una mejor calidad de vida y hacerlos sentir que son útiles para la sociedad. Son niños especiales, pero especiales en el sentido de que tienen una fuerza interior realmente admirable. A la institución no vamos a masticar el dolor, vamos a tratar de crecer y ayudar a los otros sobre la base de experiencias, porque son el motor de nuestras vidas. Son una bendición, nos movilizan a seguir luchando”.
Por: Redacción launiondigital.com.ar



